Política
Reforma de doble nacionalidad enfrenta dudas en el Congreso mexicano
La reforma de doble nacionalidad enfrenta resistencias de aliados de Morena antes de su debate legislativo.
La reforma de doble nacionalidad enfrenta resistencias de aliados de Morena antes de su debate legislativo.
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La reforma de doble nacionalidad que busca impedir que personas con otra nacionalidad aspiren a la Presidencia, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México enfrenta un escenario incierto en el Congreso. La iniciativa promovida por Claudia Sheinbaum cuenta con el respaldo de Morena, pero no tiene asegurados los votos de sus aliados legislativos.
La propuesta obliga a discutir una cuestión sensible: cómo equilibrar la defensa de la soberanía con los derechos políticos de millones de mexicanos que mantienen vínculos familiares, laborales o personales con otros países. La doble nacionalidad no es una anomalía marginal en un país marcado por la migración, la frontera con Estados Unidos y comunidades dispersas por todo el mundo.
Morena necesita mayorías calificadas para la reforma de doble nacionalidad
La reforma de doble nacionalidad requeriría cambios constitucionales y, por tanto, mayorías calificadas en ambas cámaras. El margen es más estrecho en el Senado, donde el apoyo del Partido Verde y del Partido del Trabajo resulta decisivo.
El Partido Verde ha expresado reservas ante la obligación de renunciar a una nacionalidad extranjera antes del registro de una candidatura. El PT, según reportes publicados esta semana, también mantiene desacuerdos con Morena por la definición de candidaturas rumbo a 2027.
El caso muestra que una mayoría legislativa no elimina las tensiones internas. Los partidos aliados pueden coincidir en la agenda general del Gobierno y, al mismo tiempo, condicionar iniciativas concretas cuando afectan intereses propios o principios que consideran relevantes.
Soberanía no debe confundirse con sospecha automática
Los defensores de la iniciativa sostienen que los titulares del Poder Ejecutivo deben acreditar una lealtad exclusiva a México. Ese argumento conecta con un discurso de soberanía que ha ganado peso ante las presiones externas y la relación con Estados Unidos.
El problema aparece cuando se traslada esa lógica a una presunción general contra quienes tienen doble nacionalidad. La nacionalidad múltiple puede responder a nacimiento, descendencia, matrimonio o residencia, y no demuestra por sí misma un conflicto de intereses.
Si el objetivo es proteger la independencia de decisiones públicas, el Congreso debería debatir mecanismos específicos de transparencia, declaración de intereses y rendición de cuentas. Un candado amplio puede ser popular en términos retóricos, pero no necesariamente resuelve los riesgos reales de influencia extranjera.
La reforma de doble nacionalidad anticipa la disputa de 2027
Aunque su posible entrada en vigor se proyecta para 2028, la reforma de doble nacionalidad ya se inserta en la competencia política rumbo a las elecciones de 2027. Su discusión puede servir para ordenar posiciones dentro de la coalición gobernante y para confrontar a la oposición.
La pregunta de fondo no es solo quién puede competir por un cargo. También importa qué tipo de democracia se construye cuando la identidad nacional se convierte en requisito de acceso al poder.
Pensando en México
México necesita instituciones capaces de defender la soberanía sin excluir arbitrariamente a ciudadanos con trayectorias transnacionales. ¿La reforma de doble nacionalidad protege al país o convierte una condición personal en sospecha política?
Fuentes: El País, Senado de la República, Cámara de Diputados
