Opinión
Crimen, política y una versión tendenciosa
Estar en un evento partidista y ser asesinado después no demuestra que el acto sea la causa del homicidio. Para sostener una relación de esa naturaleza hacen falta pruebas. En Pueblo Nuevo Solistahuacán, por ahora, lo que se sabe es que dos hombres fueron asesinados después de una concentración política, fuera del sitio donde ésta se desarrolló.
La reunión ocurrió el domingo 30 de agosto en el parque central de la cabecera de este municipio enclavado en las Montañas del Norte de Chiapas. Fue convocada por el Partido Conciencia Humana, fuerza política local de reciente registro, para formalizar su estructura en el municipio. Durante el acto, el presidente municipal Erlen Sánchez Hernández tomó protesta como dirigente municipal. También participaron Alfredo Ramírez Guzmán, Delegado y Presidente de la Comisión Política del Partido Conciencia Humana, uno de los principales promotores de esa organización, y Domingo González Trejo, alcalde de Rayón.
La concentración terminó sin incidentes. No se reportaron disparos, enfrentamientos ni agresiones dentro del parque. Más tarde, cuando parte de los asistentes ya se retiraba, dos hombres fueron atacados a balazos en el barrio Los Pinos, cerca del Hotel Brisas, en otro punto de Pueblo Nuevo Solistahuacán. Los primeros reportes los identificaron como indígenas tzotziles. Sus nombres y el móvil del ataque no habían sido esclarecidos públicamente al difundirse las primeras versiones.
Es posible que las víctimas hayan estado antes en la concentración. Esa circunstancia debe investigarse. Pero haber acudido a un acto político no significa que una agresión posterior haya ocurrido por causa de ese acto. Entre una cosa y otra falta lo más importante: saber quién disparó, por qué lo hizo, si hubo amenazas previas, si las víctimas fueron seguidas o si existía algún conflicto anterior.
Alfredo Ramírez respondió a las versiones que intentaron vincular el doble homicidio con la reunión. “Es falso y tendencioso pretender vincular el lamentable incidente ocurrido en la zona con nuestro evento en Pueblo Nuevo Solistahuacán”, señaló. También aseguró que el encuentro transcurrió con normalidad y con más de dos mil participantes.
En ese punto, su deslinde tiene sustento: los hombres no fueron asesinados dentro del mitin ni durante la toma de protesta. Otra discusión es determinar si hubo alguna relación posterior entre las víctimas, sus agresores y la actividad política de ese día. Esa respuesta no puede salir de un comunicado ni de una acusación adelantada. Tendrá que surgir de la investigación.
Pueblo Nuevo Solistahuacán, además, arrastra antecedentes de violencia que obligan a mirar el caso con mayor amplitud. Durante este mismo año fueron asesinados un regidor del Ayuntamiento y un colaborador de la administración municipal. La región ha vivido detenciones, investigaciones por grupos armados y viejas disputas políticas. Nada de eso explica automáticamente los homicidios del domingo, pero demuestra que reducir todo al acto de Conciencia Humana sería demasiado simple.
El partido puede ser cuestionado por sus alianzas, por la incorporación de alcaldes, por su crecimiento territorial o por las aspiraciones de quienes lo integran. Ese debate es legítimo. Cargarle dos asesinatos exige otra cosa: pruebas.
El acto terminó en el parque central. Los disparos vinieron después, en Los Pinos. Puede existir una relación entre ambos episodios y nadie debería descartarla antes de que investigue la Fiscalía. Pero tampoco puede darse por hecha.
Dos hombres fueron asesinados. Primero habrá que saber quién los mató y por qué. Después vendrán las responsabilidades.

