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Más de 1 millón de empleos informales

México crea empleos en julio, pero pierde plazas formales y aumenta la informalidad.

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Más de 1 millón de empleos informales

México crea empleos en julio, pero pierde plazas formales y aumenta la informalidad.

México registró en julio su mayor aumento mensual de empleo en 2026, pero la cifra oculta un deterioro preocupante: la creación de puestos se concentró en la informalidad, mientras cientos de miles de plazas formales desaparecieron. El mercado laboral sumó 670,991 ocupaciones, aunque el resultado estuvo marcado por la pérdida de 412,889 empleos con prestaciones y seguridad social.

Los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, muestran una recuperación cuantitativa que no equivale a una mejora en las condiciones laborales. México tiene más personas ocupadas, pero una proporción creciente trabaja sin contrato, sin acceso al Instituto Mexicano del Seguro Social y sin garantías laborales básicas.

El empleo informal concentra el crecimiento de julio

Durante julio, el número de personas ocupadas en la informalidad aumentó en poco más de 1.08 millones y alcanzó los 34.1 millones. La cifra elevó la tasa de informalidad laboral de 55 por ciento en junio a 56.2 por ciento de la población ocupada.

Ese porcentaje representa el nivel más alto desde diciembre de 2021. También supera ligeramente el registro de julio de 2025, cuando la tasa fue de 56.1 por ciento, lo que confirma que el problema no responde únicamente a un movimiento estacional de un mes.

El incremento de la informalidad incluyó trabajadores por cuenta propia, personas empleadas en negocios no registrados y ocupados que carecen de seguridad social, aunque realicen actividades para empresas formalmente establecidas. En el sector informal específico se contabilizaron 18.9 millones de personas, equivalentes a 31.1 por ciento de la población ocupada.

La diferencia entre ambas mediciones es relevante. La informalidad laboral incluye empleos vulnerables dentro y fuera de unidades económicas registradas, mientras que el sector informal se refiere principalmente a actividades desarrolladas en negocios que no cuentan con una estructura formal ante las autoridades.

La formalidad pierde terreno en el mercado laboral

En julio, el número de trabajadores formales se redujo en 412,889 personas. Este grupo incluye a quienes tienen acceso a prestaciones como vacaciones pagadas, afiliación al IMSS y otros derechos vinculados con una relación laboral reconocida.

Alrededor de 26.6 millones de personas permanecieron en empleos formales, una proporción cercana a 43.8 por ciento de la población ocupada. El dato significa que menos de la mitad de quienes trabajan en México cuenta con un vínculo laboral que garantice plenamente sus derechos.

La lectura acumulada del año resulta todavía más negativa. Entre enero y julio se generaron 377,764 puestos, pero ese saldo fue producto de la incorporación de 1.15 millones de personas a la informalidad y de la desaparición de 776,501 empleos formales.

El balance revela una sustitución preocupante. El país no está creando suficientes plazas con estabilidad, protección social y capacidad de generar ingresos sostenibles. Una parte considerable del crecimiento registrado en las estadísticas responde a personas que encuentran alguna forma de ocupación, pero no necesariamente un empleo capaz de mejorar sus condiciones de vida.

Construcción crece mientras manufactura retrocede

Los datos anuales hasta julio también muestran una composición desigual de la actividad productiva. El sector secundario sumó 504,390 puestos en los últimos 12 meses, aunque el resultado se explicó principalmente por la construcción, que incorporó más de 522,000 trabajadores.

La industria manufacturera perdió poco más de 61,000 empleos en ese mismo periodo. Las actividades mineras y eléctricas agregaron casi 43,000 puestos, pero no compensaron completamente las pérdidas registradas en otras ramas de la economía.

En contraste, el sector primario perdió 279,339 ocupaciones y el terciario, que incluye servicios y buena parte del comercio, registró una disminución de 208,494. El resultado general fue una pérdida anual de 45,352 empleos hasta el 31 de julio.

Ese comportamiento muestra que el crecimiento mensual no se distribuye de manera homogénea. La construcción puede generar una gran cantidad de puestos en periodos específicos, pero muchos de ellos son temporales, dependen de proyectos concretos y no siempre ofrecen las mismas condiciones que las plazas industriales o administrativas.

Salarios bajos y subocupación persisten

La precariedad del mercado laboral también aparece en los ingresos. En julio, 27.88 millones de trabajadores, equivalentes a 45.9 por ciento de la población ocupada, ganaban hasta un salario mínimo.

Otros 19.4 millones recibían más de uno y hasta dos salarios mínimos. En conjunto, casi ocho de cada diez trabajadores se encontraban dentro de esos rangos, mientras menos de uno por ciento superaba cinco salarios mínimos.

La subocupación alcanzó a 6.7 por ciento de la población ocupada. Se trata de personas que trabajan menos horas de las que desean y necesitan, una condición que muestra que tener una ocupación no garantiza contar con ingresos suficientes ni con una jornada estable.

La tasa de desempleo fue de 2.9 por ciento, con 1.81 millones de personas sin trabajo. Aunque se mantiene en un nivel bajo, este indicador no refleja por sí solo la calidad del empleo ni la situación de quienes abandonan la búsqueda, trabajan pocas horas o sobreviven mediante actividades informales.

Un problema que limita el crecimiento de México

Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, advirtió que la elevada informalidad tiene un costo directo sobre el crecimiento potencial del país. Datos de 2024 citados en su análisis señalan que la economía informal generó 25.38 por ciento del producto interno bruto, pese a concentrar más de la mitad de los trabajadores.

La contradicción es evidente: millones de personas dependen de actividades que producen una parte menor de la riqueza nacional y que suelen tener menor productividad, escaso acceso al crédito, baja capacitación y reducida capacidad de inversión.

El Gobierno puede presentar el aumento de 670,991 ocupaciones como una señal positiva, pero esa lectura queda incompleta si no distingue entre cantidad y calidad. La cifra de julio ofrece una imagen de recuperación, mientras la pérdida de plazas formales señala que el mercado laboral continúa debilitándose en su estructura.

Pensando en México

Para México, el dato más delicado no es que aumente el número total de personas ocupadas, sino que el crecimiento dependa de trabajos sin protección y con ingresos limitados. Si la informalidad sigue absorbiendo a quienes salen del empleo formal, el país enfrentará una mayor presión sobre los servicios de salud, las pensiones y la recaudación pública, mientras millones de familias permanecerán expuestas a la inestabilidad. ¿Puede llamarse recuperación a un crecimiento que deja a los trabajadores con menos derechos?

Fuentes: INEGI, El Economista, Mexico News Daily

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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