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Prichard Colón muere a los 33 años tras graves lesiones sufridas en el ring
El exboxeador puertorriqueño murió tras once años de graves secuelas cerebrales.
El exboxeador puertorriqueño murió tras once años de graves secuelas cerebrales.
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Prichard Colón falleció este jueves 13 de agosto a los 33 años, once años después de sufrir graves lesiones cerebrales durante una pelea que terminó abruptamente con su carrera como boxeador profesional. Su padre y exentrenador, Richard Colón, confirmó la noticia mediante una publicación en redes sociales.
“Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal, ahora está en mejor mundo”, escribió su padre. También explicó que hizo todo lo posible por cumplir el deseo de llevarlo de vacaciones a Puerto Rico, aunque ese viaje nunca pudo concretarse.
La familia no informó hasta el momento la causa específica del fallecimiento. El exboxeador vivía en Estados Unidos y recibía cuidados permanentes desde el episodio ocurrido en octubre de 2015.
Una carrera detenida por una pelea en Virginia
Prichard Colón nació en Florida y desarrolló gran parte de su trayectoria deportiva en Puerto Rico. Durante su etapa amateur ganó campeonatos nacionales y obtuvo la medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil de 2010, en la categoría de 64 kilogramos.
En 2013 debutó como profesional y pronto fue considerado una de las promesas del boxeo puertorriqueño. Antes de la pelea que cambió su vida, mantenía un récord de 16 victorias y una derrota, con 13 triunfos por nocaut.
El 17 de octubre de 2015 enfrentó al estadounidense Terrel Williams en el EagleBank Arena de Fairfax, Virginia. El combate terminó después del noveno asalto, cuando la esquina de Colón le retiró los guantes al considerar que la pelea había concluido.
Durante el enfrentamiento, Williams le propinó varios golpes en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como “golpes de conejo” y considerados ilegales. La actuación del árbitro Joe Cooper generó críticas, pues varios observadores consideraron que no sancionó con suficiente firmeza esas acciones.
Colapsó después del combate y permaneció 221 días en coma
Después de la pelea, Colón comenzó a sentirse mal y fue trasladado a un hospital. Los médicos diagnosticaron una hemorragia cerebral y otras lesiones neurológicas de carácter irreversible.
El exboxeador fue sometido a una cirugía de emergencia para reducir la presión en el cerebro. Posteriormente permaneció 221 días en coma, antes de quedar en un estado de conciencia severamente limitado que exigía asistencia médica continua.
La lesión le impidió volver a caminar y hablar con normalidad. Durante los años siguientes, su familia compartió algunos momentos de sus terapias físicas y de los avances que alcanzaba, aunque su recuperación siempre estuvo marcada por las graves secuelas del combate.
En los últimos meses, su padre había señalado que continuaba recibiendo terapia y que mantenía el deseo de volver a caminar. Un video publicado en redes sociales un día antes de su muerte mostraba que seguía realizando ejercicios de rehabilitación.
La despedida de la comunidad boxística
La noticia provocó reacciones de organizaciones y figuras relacionadas con el boxeo. La Organización Mundial de Boxeo expresó sus condolencias a la familia y describió a Colón como un deportista cuya historia trascendió el ring.
La revista especializada The Ring informó que el padre del exboxeador confirmó su fallecimiento y recordó que su hijo había pasado más de una década con asistencia permanente debido a las lesiones sufridas en aquella pelea.
El caso de Prichard Colón había generado una amplia discusión sobre la seguridad de los boxeadores, la atención médica durante los combates y la responsabilidad de árbitros, promotores y equipos de trabajo cuando un peleador manifiesta síntomas de alarma.
Durante aquella pelea, Colón habría expresado que se sentía mareado, aunque se le permitió continuar. Tras el combate, su estado empeoró rápidamente y terminó siendo llevado al hospital, donde se detectó la hemorragia que puso en riesgo su vida.
Una demanda que permaneció sin resolución
En 2017, los padres de Colón presentaron una demanda contra el médico situado junto al ring y contra integrantes de la organización del combate. La familia reclamó una compensación superior a 50 millones de dólares por las consecuencias de la lesión.
El proceso judicial no había llegado a una resolución definitiva al momento de su fallecimiento. La familia sostuvo durante años que se cometieron errores en la atención médica y en la supervisión del combate, mientras el caso permanecía como uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del boxeo.
La muerte de Prichard Colón cierra una vida marcada por una carrera que parecía prometedora y por una lucha prolongada contra las consecuencias de una lesión sufrida cuando apenas tenía 23 años. Su historia quedó vinculada tanto a la admiración por su resistencia como a los cuestionamientos sobre los límites de protección que existen para quienes practican este deporte.
Pensando en México
La muerte de Prichard Colón también obliga a mirar las condiciones en que se practican y supervisan los deportes de contacto en México. El país cuenta con una tradición boxística amplia, desde los gimnasios comunitarios hasta los grandes escenarios profesionales, pero la existencia de talento no siempre garantiza controles médicos suficientes, árbitros capacitados ni protocolos claros ante una conmoción cerebral.
El caso recuerda que una pelea no debería continuar cuando un deportista presenta mareos, desorientación o dificultades para responder. ¿Está preparado el boxeo mexicano para detectar y atender de inmediato una lesión cerebral durante un combate?

