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No hay crecimiento económico porque ni empresas ni consumidores confían en el gobierno

Inseguridad, incertidumbre y baja confianza frenan el crecimiento económico de México.

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No hay crecimiento económico porque ni empresas ni consumidores confían en el gobierno

Inseguridad, incertidumbre y baja confianza frenan el crecimiento económico de México.

El crecimiento económico de México enfrenta un obstáculo que no se resuelve con un solo dato positivo: empresas y consumidores mantienen niveles de confianza negativos. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, considera que esta cautela limita la inversión y dificulta que la economía avance de manera sostenida.

El organismo, asesor del Consejo Coordinador Empresarial, señaló que la confianza empresarial y del consumidor se recuperó de forma marginal durante abril, pero todavía no alcanza terreno positivo. El diagnóstico relaciona esa posición con factores internos como la inseguridad y el debilitamiento del Estado de derecho, así como con la incertidumbre generada por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, T-MEC.

La desconfianza frena decisiones de inversión

El crecimiento económico depende en buena medida de que empresas y consumidores perciban condiciones suficientes para gastar, contratar, producir e invertir. Cuando esa percepción se deteriora, las compañías tienden a posponer proyectos, reducir compromisos de expansión y esperar antes de aumentar su capacidad productiva.

El CEESP advirtió que los niveles actuales de confianza pueden generar un entorno de inversión débil. Aunque el organismo no atribuyó de manera exclusiva el problema al gobierno, sí mencionó dos factores que dependen directamente de la actuación institucional: la inseguridad y el debilitamiento del Estado de derecho.

La lectura empresarial es clara. No basta con que existan oportunidades de negocio si las compañías consideran que enfrentan riesgos para operar, proteger sus activos, hacer cumplir contratos o mantener una relación estable con las autoridades.

La confianza del consumidor también cumple una función central. Si las familias perciben incertidumbre sobre sus ingresos, seguridad o futuro económico, suelen limitar compras importantes y concentrar sus recursos en gastos indispensables. Esa conducta reduce la demanda y termina afectando a comercios, fabricantes y prestadores de servicios.

El repunte de abril no garantiza una recuperación

Durante abril, el Indicador Global de la Actividad Económica, IGAE, registró un crecimiento mensual de 1.2 por ciento, su mayor avance desde marzo de 2021. En términos anuales, el indicador aumentó 2.2 por ciento.

La inversión también mostró una mejora anual de 5.1 por ciento, después de 19 meses consecutivos de retrocesos. La producción industrial creció 0.8 por ciento respecto a marzo y 2.1 por ciento frente a abril del año anterior.

Esas cifras podrían sugerir un cambio de tendencia, pero el CEESP pidió interpretarlas con cautela. El repunte respondió en parte a una base de comparación anual reducida, lo que significa que el resultado positivo no basta para confirmar una recuperación sólida.

El organismo consideró que un solo dato favorable no modifica la percepción general de cautela. Para hablar de una mejora consistente sería necesario observar varios meses de crecimiento, inversión sostenida y una recuperación clara de la confianza empresarial y del consumidor.

La advertencia es relevante porque una economía puede registrar un avance puntual sin haber resuelto los problemas que limitan su desempeño. Si las empresas siguen evitando comprometer capital y las familias mantienen restringido su consumo, el crecimiento económico puede perder fuerza después de un repunte temporal.

Inseguridad y Estado de derecho pesan sobre la economía

El CEESP señaló que los factores internos continúan influyendo en las decisiones de empresas y consumidores. Entre ellos mencionó la inseguridad y el debilitamiento del Estado de derecho, dos elementos que afectan la previsibilidad de las operaciones económicas.

La inseguridad incrementa costos de transporte, vigilancia, seguros y protección de instalaciones. También puede alterar rutas comerciales, dificultar la contratación de personal y provocar que algunos negocios reduzcan horarios o descarten inversiones en determinadas zonas.

El debilitamiento del Estado de derecho genera un problema distinto, aunque relacionado. Cuando las empresas dudan de la capacidad de las instituciones para garantizar contratos, resolver controversias o sancionar abusos, aumenta el riesgo percibido y disminuye la disposición a comprometer recursos a largo plazo.

En ese contexto, decir que empresas y consumidores no confían en el gobierno resume una percepción política, pero el diagnóstico empresarial se expresa en términos más concretos: inseguridad, incertidumbre institucional y falta de condiciones para planificar.

La confianza no se recupera únicamente con discursos o anuncios de inversión. Requiere resultados visibles en seguridad, justicia, regulación y cumplimiento de las reglas. Sin esos elementos, los estímulos económicos pueden tener un efecto limitado.

La revisión del T-MEC añade incertidumbre

El CEESP también identificó como motivo de preocupación la decisión de Estados Unidos de realizar revisiones anuales del T-MEC en lugar de avanzar hacia una ratificación por varios años. La modificación introduce dudas sobre la estabilidad futura del acuerdo comercial.

Para las empresas mexicanas, la incertidumbre puede afectar proyectos vinculados con exportaciones, proveeduría, manufactura y cadenas de producción integradas con Estados Unidos y Canadá. Incluso las compañías que no exportan directamente pueden resentir el impacto si dependen de clientes o proveedores relacionados con esos mercados.

Las revisiones anuales dificultan la planeación de largo plazo. Una empresa que analiza instalar una planta, ampliar una línea de producción o contratar personal necesita conocer las reglas que regirán su actividad durante los próximos años.

El problema no consiste únicamente en saber si el T-MEC continuará vigente. También importa conocer si cambiarán las condiciones de acceso, las reglas de origen, los requisitos regulatorios o las obligaciones para determinados sectores.

La incertidumbre comercial se suma a los problemas internos y refuerza la postura cautelosa de las empresas. En lugar de tomar decisiones expansivas, muchas pueden preferir esperar a que exista mayor claridad.

Las expectativas de crecimiento siguen bajo presión

El CEESP indicó que algunos especialistas continúan corrigiendo a la baja sus expectativas para la economía mexicana. Esa revisión refleja la preocupación por la debilidad del primer trimestre y por la posibilidad de que el avance de abril no se mantenga.

Durante los primeros tres meses del año, la economía registró una caída trimestral de 0.6 por ciento y un crecimiento anual de apenas 0.4 por ciento. Con esos antecedentes, el repunte posterior todavía necesita confirmarse mediante nuevos indicadores.

El organismo anticipó que en los meses siguientes podrían aparecer señales de moderación. Si las expectativas permanecen sin cambios o vuelven a disminuir, el país podría enfrentar un escenario de menor inversión, menor consumo y crecimiento económico limitado.

La recuperación dependerá de que las cifras positivas se repitan y de que cambie la percepción de quienes toman decisiones. Las empresas necesitan seguridad y reglas claras; los consumidores requieren estabilidad para recuperar su capacidad de gasto.

Pensando en México

El crecimiento económico no depende solo de las cifras oficiales, sino de la confianza con la que empresas y familias toman decisiones.
La inseguridad y la debilidad institucional elevan los costos y reducen la disposición a invertir.
La incertidumbre sobre el T-MEC añade presión a una economía que ya mostró debilidad durante el primer trimestre.
Un repunte mensual no puede ocultar una tendencia de cautela que persiste en los agentes económicos.
¿Podrá el gobierno recuperar la confianza necesaria para que México vuelva a crecer de forma sostenida?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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