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Sheinbaum defiende la Nueva Escuela Mexicana a pesar de los resultados de PISA en México
Los resultados de PISA 2025 en México mejoran en ciencias, pero empeoran en matemáticas y lectura.
Los resultados de la prueba PISA en México mejoran en ciencias, pero muestran retrocesos preocupantes en matemáticas y lectura.
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La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que los resultados de PISA 2025 en México sean “terribles” y defendió la Nueva Escuela Mexicana como un modelo capaz de fortalecer el pensamiento crítico, la colaboración y la inclusión educativa.
La evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ofrece una imagen menos favorable. México obtuvo 414 puntos en ciencias, siete más que en 2022; 408 en lectura, siete menos que en la edición anterior, y 388 en matemáticas, también siete puntos por debajo del resultado de 2022.
El país se mantuvo por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas. La brecha es especialmente amplia en matemáticas, donde la media de la organización se situó en 463 puntos, frente a los 388 alcanzados por los estudiantes mexicanos.
PISA muestra que matemáticas concentra el principal retroceso educativo
El resultado de matemáticas es el dato más preocupante de la evaluación. Solo alrededor de 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel básico de competencia, frente a cerca de 65% en el promedio de la OCDE.
Esto significa que la mayoría de los jóvenes evaluados tiene dificultades para resolver problemas que exigen aplicar conocimientos a situaciones prácticas. Entre las habilidades incluidas se encuentran comparar rutas, interpretar información cuantitativa o realizar conversiones sencillas entre monedas.
La caída no es un episodio aislado. México ya presentaba resultados débiles en evaluaciones anteriores y la puntuación de 2025 representa uno de los niveles más bajos registrados desde 2006.
La situación tiene consecuencias que van más allá del aula. Las matemáticas son necesarias para acceder a estudios técnicos, carreras científicas, empleos industriales y tareas cotidianas relacionadas con el crédito, el ahorro, los impuestos o la comprensión de datos.
Una población con bajos niveles de competencia matemática queda más expuesta a la precariedad laboral y tiene menos posibilidades de incorporarse a sectores productivos que requieren conocimientos tecnológicos.
Lectura también retrocede mientras ciencias muestra una mejora
En lectura, México obtuvo 408 puntos, siete menos que en 2022. El resultado se encuentra por debajo de la media de la OCDE, situada en 461 puntos.
La comprensión lectora no consiste únicamente en leer con rapidez. También implica identificar información, interpretar argumentos, distinguir hechos de opiniones y evaluar la confiabilidad de un texto.
Estas capacidades influyen en todas las asignaturas. Un estudiante que no comprende correctamente un problema escrito puede fracasar en matemáticas, ciencias o historia aunque conozca parte de los contenidos.
El único avance registrado por México aparece en ciencias. Los 414 puntos obtenidos superan en siete unidades el resultado de 2022, aunque permanecen por debajo del promedio de la OCDE, que alcanzó 482 puntos.
Sheinbaum utilizó esta mejora para defender la evolución del sistema educativo. La presidenta sostuvo que los datos reflejan avances en la Nueva Escuela Mexicana y pidió evitar una lectura centrada únicamente en las posiciones internacionales.
Sheinbaum cuestiona el enfoque de las evaluaciones estandarizadas PISA
Durante su conferencia matutina, la presidenta afirmó que no era correcto presentar el resultado como una catástrofe para México. También señaló que las pruebas internacionales no siempre incorporan las diferencias sociales, económicas y culturales de cada país.
Su argumento tiene una parte válida. PISA no mide todos los objetivos de un sistema educativo y sus resultados pueden estar influidos por factores como la pobreza, la desigualdad, el acceso a tecnología, la calidad de las escuelas y la formación docente.
La propia OCDE ha advertido que la ampliación de la cobertura escolar puede modificar la composición del alumnado evaluado. Cuando llegan a la escuela jóvenes de sectores que antes quedaban excluidos, el promedio nacional puede descender aunque el sistema haya conseguido escolarizar a más personas.
Ese contexto debe ser considerado. No permite, por sí solo, convertir una caída persistente en una señal de éxito.
La defensa oficial corre el riesgo de concentrarse en el dato favorable de ciencias y relegar los retrocesos en matemáticas y lectura. Un diagnóstico serio debe reconocer ambas partes: la inclusión educativa puede haber aumentado, pero los aprendizajes básicos siguen siendo insuficientes.
La Nueva Escuela Mexicana necesita resultados verificables como PISA
El Gobierno atribuye parte de los avances a la Nueva Escuela Mexicana, un modelo que busca sustituir la memorización por proyectos, pensamiento crítico, colaboración y formación humanista.
El problema es que esas metas deben traducirse en indicadores concretos. No basta con afirmar que los estudiantes desarrollan mayor curiosidad o capacidad de colaboración si no pueden comprender un texto complejo, resolver un problema matemático básico o interpretar evidencia científica.
La evaluación de un modelo educativo necesita metas medibles, seguimiento continuo y mecanismos de corrección. También requiere conocer cuánto se invierte en formación docente, cuántas escuelas tienen conectividad suficiente y qué diferencias existen entre regiones urbanas, rurales e indígenas.
Los resultados de PISA 2025 en México no prueban por sí solos que la Nueva Escuela Mexicana sea la causa del deterioro. Tampoco demuestran que el modelo esté funcionando. Lo que muestran es que el sistema todavía no garantiza competencias básicas para la mayoría del alumnado.
La respuesta más útil no consiste en descalificar la prueba ni en aceptar sus cifras sin contexto. Consiste en utilizar sus resultados junto con evaluaciones nacionales, datos de abandono escolar, infraestructura, desempeño docente y condiciones familiares.
Pensando en México
Los resultados de PISA 2025 en México exponen una contradicción entre el discurso oficial de transformación educativa y las carencias básicas que todavía afectan a millones de estudiantes. ¿El Gobierno presentará metas verificables para mejorar matemáticas y lectura o seguirá concentrándose en defender el modelo?
