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Precio del petróleo mexicano sube más de 40% por el conflicto en Medio Oriente

El crudo mexicano supera los 79 dólares por barril por la tensión internacional.

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Precio del petróleo mexicano sube más de 40% por el conflicto en Medio Oriente

El crudo mexicano supera los 79 dólares por barril por la tensión internacional.

El precio del petróleo mexicano aumentó más de 40% durante 2026 debido al conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán, que mantiene bajo presión al mercado energético internacional. La mezcla mexicana de exportación se cotiza actualmente en 79.19 dólares por barril, muy por encima de los 54.9 dólares previstos por la Secretaría de Hacienda.

El encarecimiento representa una oportunidad para Pemex y para las finanzas públicas, pero también expone al Gobierno mexicano a mayores presiones inflacionarias. El aumento internacional del crudo ha obligado a reforzar los estímulos fiscales para evitar que el precio de las gasolinas y el diésel se dispare en las estaciones de servicio.

La mezcla mexicana supera las previsiones de Hacienda

El precio del petróleo mexicano se encuentra casi 44% por encima de la estimación utilizada por Hacienda para elaborar sus cálculos presupuestarios. La diferencia entre los 79.19 dólares actuales y los 54.9 dólares previstos modifica el escenario de ingresos petroleros, aunque sus efectos dependen del volumen de producción, las exportaciones y el comportamiento del tipo de cambio.

El conflicto en Medio Oriente ha incrementado la preocupación sobre posibles interrupciones en el suministro mundial. Estados Unidos e Irán han protagonizado una escalada que ha llevado a los mercados a vigilar las rutas marítimas, las instalaciones energéticas y el tránsito de crudo por zonas estratégicas.

Aunque México no depende principalmente del petróleo de Medio Oriente para abastecer su mercado, los precios internacionales se transmiten a toda la cadena energética. El crudo se negocia en un mercado global y cualquier amenaza sobre la oferta puede elevar las cotizaciones incluso cuando el problema se encuentra lejos del territorio mexicano.

La mezcla mexicana también responde a las variaciones del Brent y del West Texas Intermediate, referencias internacionales que reflejan las expectativas de los operadores sobre la oferta y la demanda. Las tensiones militares, las decisiones de los grandes productores y los temores sobre el transporte marítimo pueden modificar los precios en cuestión de horas.

Pemex puede recibir más ingresos, pero enfrenta límites

El aumento del precio beneficia potencialmente a Pemex porque incrementa el valor de cada barril exportado. La empresa productiva del Estado podría recibir mayores ingresos por sus ventas internacionales, siempre que mantenga niveles suficientes de producción y exportación.

El efecto no es automático. Pemex enfrenta una reducción en sus exportaciones respecto del año anterior y continúa cargando con obligaciones financieras, problemas operativos y necesidades de inversión. Un barril más caro puede mejorar los ingresos unitarios, pero no resuelve por sí mismo el endeudamiento ni las dificultades estructurales de la empresa.

La situación también plantea una tensión para el Gobierno. Los mayores ingresos petroleros pueden ayudar a compensar parte del gasto destinado a contener los combustibles, aunque la volatilidad del mercado dificulta cualquier planificación presupuestaria de largo plazo.

Si el conflicto se prolonga, México podría recibir más recursos por sus exportaciones, pero tendría que destinar una cantidad creciente a evitar aumentos bruscos en las gasolinas. El beneficio fiscal quedaría parcialmente neutralizado por el costo de mantener precios controlados.

El Gobierno refuerza los subsidios a combustibles

La Secretaría de Hacienda aumentó los estímulos fiscales aplicados al diésel y las gasolinas durante la semana del 25 al 31 de julio. El apoyo al diésel alcanzó 71.58% del impuesto especial sobre producción y servicios, equivalente a 5.27 pesos por litro, por lo que los consumidores pagan una cuota de 2.09 pesos.

La gasolina regular recibió un estímulo de 38.18%, equivalente a 2.56 pesos por litro. Con esa reducción, la cuota del impuesto quedó en 4.14 pesos por litro.

La gasolina Premium también mantuvo un subsidio, que aumentó a 30.06%, equivalente a 1.70 pesos por litro. Los apoyos buscan contener el impacto del petróleo caro sobre los automovilistas y sobre las empresas que dependen del transporte.

El Gobierno mantiene también acuerdos voluntarios con estaciones de servicio para que la gasolina regular se venda por debajo de 24 pesos por litro y el diésel por debajo de 27 pesos. Una parte importante de las gasolineras se ha incorporado al pacto, aunque el precio final puede variar entre regiones y establecimientos.

El costo fiscal puede crecer

El precio del petróleo mexicano favorece los ingresos de Pemex, pero los subsidios reducen la recaudación del IEPS. Cada peso que Hacienda deja de cobrar para contener el precio de los combustibles representa un ingreso que no llega directamente al presupuesto público.

La estrategia puede proteger temporalmente a los consumidores, pero genera un costo que debe cubrirse con otros ingresos o mediante ajustes en el gasto. Si las cotizaciones internacionales continúan elevadas, el Gobierno tendría que mantener los estímulos durante más semanas y asumir una presión creciente sobre las finanzas públicas.

El problema se vuelve más delicado porque el diésel influye en el transporte de mercancías, la distribución de alimentos, la construcción y la generación de energía. Un aumento sostenido podría trasladarse a los costos logísticos y terminar afectando los precios de productos básicos.

La contención oficial evita una transmisión inmediata, pero no elimina el impacto económico. Solo lo retrasa o lo distribuye entre consumidores, empresas y presupuesto público.

La tensión internacional todavía puede cambiar el escenario

Las señales de distensión entre Washington y Teherán han generado cierta expectativa de que los precios puedan moderarse. Aun así, los mercados permanecen atentos a cualquier ataque, bloqueo o interrupción en las rutas de suministro.

Una reducción de las tensiones podría aliviar el costo del crudo y permitir que Hacienda disminuya gradualmente los subsidios. Una nueva escalada tendría el efecto contrario y elevaría la presión sobre las gasolinas, el diésel y la inflación.

El precio del petróleo mexicano se encuentra en un nivel favorable para los ingresos petroleros, pero también revela la dependencia de México respecto de factores que no controla. La ventaja económica puede desaparecer si la producción nacional continúa debilitándose o si el costo de proteger a los consumidores supera los ingresos adicionales.

El Gobierno deberá decidir cuánto tiempo puede sostener los estímulos sin convertirlos en una carga permanente. Mientras el conflicto internacional siga alterando el mercado energético, México tendrá que administrar una ganancia petrolera que llega acompañada de riesgos fiscales y económicos.

Pensando en México

El precio del petróleo mexicano beneficia a Pemex, pero no garantiza una mejora inmediata para las finanzas públicas.
Los subsidios mantienen estables los combustibles, aunque reducen la recaudación del IEPS.
El diésel caro puede encarecer el transporte y repercutir en los precios de los alimentos.
La duración del conflicto será determinante para conocer el costo real de la estrategia oficial.
La pregunta es cuánto tiempo podrá México sostener los apoyos sin comprometer otros gastos públicos.

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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