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Gobierno afirma que ll promedio de homicidios en México cae 52% en dos años
El promedio de homicidios en México fue de 42,2 al día en septiembre.
El promedio de homicidios en México fue de 42,2 al día en septiembre.
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El Gobierno federal informó que el promedio diario de homicidios dolosos bajó de 86,9 en septiembre de 2024 a 42,2 en septiembre de 2026. La reducción de 52% fue presentada durante un balance de seguridad encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
La cifra es relevante por la dimensión del cambio reportado y por el problema que mide. También exige precisión: se refiere a promedios diarios de homicidios dolosos en dos meses comparables, no al total de muertes registradas durante dos años ni a una tasa por cada cien mil habitantes.
El SESNSP reporta menos homicidios diarios que en 2024
La secretaria ejecutiva del SESNSP, Marcela Figueroa, presentó el descenso como parte del balance de los dos primeros años del gobierno. En la misma exposición se informó que los delitos de alto impacto pasaron de 636,6 casos diarios en septiembre de 2024 a 408,8 en septiembre de 2026, una disminución de 36% según la clasificación oficial.
Esa categoría reúne delitos distintos, por lo que su promedio no describe una sola experiencia de seguridad. Una reducción agregada puede coexistir con problemas persistentes en delitos concretos o con diferencias fuertes entre entidades; para valorar cada fenómeno se necesitan los registros desglosados y sus periodos de comparación.
La distribución territorial también importa. De acuerdo con las cifras presentadas, siete entidades concentraron cerca de la mitad de los homicidios registrados en lo que va de 2026: Baja California, Guanajuato, Chihuahua, Sinaloa, Estado de México, Guerrero y Morelos. El promedio nacional, por sí solo, no muestra el riesgo que enfrenta cada comunidad.
El reporte atribuye los resultados a la estrategia federal de seguridad. Esa explicación corresponde a la valoración del Gobierno: los datos de una serie temporal permiten observar que las cifras cambiaron, pero no bastan por sí mismos para determinar cuánto del cambio proviene de una política específica, de variaciones locales o de otros factores.
El porcentaje depende de la base y del periodo
El 52% compara el promedio de septiembre de 2024 con el de septiembre de 2026. No debe leerse como una reducción equivalente en el número de homicidios de cada mes frente al anterior, ni como prueba de que todos los indicadores de violencia bajaron al mismo ritmo. La diferencia entre promedios diarios es de 44,7 casos.
El SESNSP advierte en sus reportes cotidianos que sus cifras son preliminares y pueden actualizarse conforme avanzan las investigaciones de las fiscalías. Esa característica no vuelve inútil el registro, pero sí obliga a identificarlo como un indicador sujeto a revisión, en lugar de presentarlo como un conteo definitivo de víctimas.
También conviene distinguir entre homicidios registrados por fiscalías y estadísticas de mortalidad elaboradas por otras instituciones. Estas fuentes pueden tener calendarios, procedimientos y criterios de clasificación diferentes. Una comparación responsable debe indicar qué conjunto de datos utiliza, la fecha de corte y si la cifra corresponde a casos, víctimas o promedios.
La cobertura nacional puede ocultar cambios dispares. Las entidades con mayor concentración de casos siguen teniendo un peso importante en la suma total, aunque el promedio del país descienda. Para hogares, autoridades locales y organizaciones, la pregunta inmediata no es solo si la curva nacional baja, sino qué ocurre en cada municipio y qué delitos continúan afectando la vida diaria.
El seguimiento requiere más que el promedio diario
La baja reportada es un dato importante para evaluar la seguridad pública, pero debe revisarse junto con otros indicadores: desapariciones, extorsión, feminicidio, lesiones por arma de fuego, denuncias y avances judiciales. Si algunos de esos rubros cambian poco o aumentan, el descenso de homicidios no representa por sí solo una mejora equivalente en todas las dimensiones de la violencia.
El Gobierno tendrá que publicar series comparables y explicar las revisiones de datos para que especialistas y ciudadanía puedan valorar la tendencia. La información por entidad, municipio y tipo de delito permite verificar si el descenso se mantiene y si alcanza a las zonas donde se concentra la violencia letal.
Para las autoridades, el siguiente reto es mostrar qué medidas se sostendrán y cómo se evaluarán. Los resultados deben poder contrastarse con la investigación de delitos, la atención a víctimas y la capacidad de las fiscalías. Sin ese seguimiento, el porcentaje describe un cambio, pero no resuelve qué tan seguro se siente cada territorio.
La discusión pública sobre homicidios en México necesita reconocer dos hechos a la vez: la reducción presentada merece atención y la violencia sigue distribuida de forma desigual. Un reporte gubernamental permite conocer la posición oficial; la revisión de otras series y de los casos locales completa el panorama.
Pensando en México
El dato puede influir en la evaluación ciudadana de la estrategia federal, pero la experiencia de seguridad varía entre estados y municipios. ¿Qué indicador debería acompañar el promedio nacional para mostrar mejor esa diferencia?
Fuentes: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, El País, Milenio
