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La confesión de Mayo Zambada amenaza a políticos y militares

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La confesión de Mayo Zambada amenaza a políticos y militares

La confesión de Mayo Zambada en un tribunal de Nueva York no es solo el cierre de una era para el narcotráfico. Es también la apertura de una grieta que amenaza con tragarse a buena parte de la clase política mexicana. El capo de Sinaloa aceptó su culpabilidad y se condenó a morir tras las rejas, pero sus palabras retumban más allá de los muros de la prisión.

El veterano narcotraficante reconoció que durante décadas pagó sobornos a policías, militares y políticos para operar con total impunidad. Y aunque su abogado insiste en que no revelará más nombres, lo cierto es que la simple admisión basta para incomodar a gobiernos pasados y presentes.

Mayo Zambada y la sombra sobre la élite mexicana

Estados Unidos celebró la declaración como un triunfo propio. La fiscal general Pam Bondi presumió que “El Mayo morirá en una prisión estadounidense”, en el mismo tono con el que se encarceló a Joaquín El Chapo Guzmán. Pero, detrás de la retórica triunfalista, hay un mensaje implícito: Washington sabe que la corrupción en México fue el lubricante del negocio criminal.

La clase política mexicana aparece salpicada en un juego peligroso. Gobernadores, alcaldes y secretarios de seguridad han sido señalados en el pasado por tener vínculos con los carteles, y la confesión de Zambada se suma como un recordatorio incómodo de esos pactos de impunidad.

Narcotráfico y poder: un matrimonio conocido

El Mayo no es un personaje menor. Su liderazgo convirtió al Cártel de Sinaloa en una maquinaria global de cocaína, heroína y fentanilo. Se calcula que bajo su mando se introdujeron 15.000 toneladas de droga a Estados Unidos. Nada de eso habría sido posible sin la complicidad de funcionarios y fuerzas de seguridad mexicanas.

La confesión llega además en un momento en que la relación entre México y Estados Unidos atraviesa tensiones. Washington exige resultados contra los carteles, mientras desde México se señala la “hipocresía” de un país que al mismo tiempo consume la droga y negocia con los capos para obtener información.

El miedo a lo que pueda venir

La gran incógnita es qué pasará ahora. Aunque su abogado asegura que Zambada no colaborará, en juicios anteriores ya se ha demostrado que las cortes estadounidenses suelen utilizar la información de los capos para presionar a políticos y empresarios. La expectativa es alta, y el riesgo de que surjan más nombres de alto nivel está sobre la mesa.

Hablando en serio

La confesión de Mayo Zambada exhibe, una vez más, que el narcotráfico en México no prospera por la violencia de los carteles, sino por la corrupción de quienes deberían combatirlos. El problema no se limita al pasado: políticos actuales también pueden quedar expuestos si se revelan pactos de campaña o favores de impunidad. Para la ciudadanía mexicana, el mensaje es claro: mientras no se rompa la alianza entre crimen y poder, el país seguirá atrapado en un ciclo de violencia y desconfianza institucional. ¿Estamos listos para exigir esa ruptura real?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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