Política
Manuel Huerta y la Ley de Amparo: la maniobra que desató un caos en el Senado
El Senado estalla en caos político.
La Ley de Amparo volvió a incendiar el Senado y esta vez el fuego surgió desde dentro de Morena. En medio del debate por la reforma impulsada por Claudia Sheinbaum, un giro inesperado del senador Manuel Huerta introdujo de último momento una cláusula de retroactividad que no figuraba en la versión original enviada por el Ejecutivo. La jugada, calificada como “una maniobra a traición” por algunos legisladores, puso en jaque la iniciativa presidencial y obligó a la mandataria a intervenir directamente para enmendar el caos.
Ley de Amparo: la cláusula fantasma que nadie escribió
Todo comenzó cuando el proyecto de Ley de Amparo llegó al Senado sin incluir la disposición que permitía aplicar las nuevas normas a amparos ya en trámite. Sin embargo, de manera inexplicable, el documento que se entregó a las comisiones conjuntas apareció con ese artículo añadido. Legisladores y asesores hablaron de “un error de archivo”, pero detrás del eufemismo se escondía una modificación sustantiva: la posibilidad de aplicar retroactivamente la ley, algo expresamente prohibido por la Constitución mexicana.
Según fuentes legislativas, el cambio habría sido impulsado por integrantes del equipo jurídico del Gobierno federal, ligados a Ernestina Godoy y al exministro Arturo Zaldívar. Ambos habrían presionado al área de Servicios Parlamentarios para introducir el texto, alegando que se trataba de “una instrucción superior”.
Manuel Huerta, el senador que encendió la mecha
Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia, detectó el cambio y logró revertirlo en comisiones. Pero cuando parecía resuelto, Manuel Huerta reapareció en el Pleno con una reserva que reinstaló exactamente la misma cláusula. Lo irónico: Huerta había votado en contra del artículo horas antes.
El senador, junto con Adán Augusto López, cabildeó entre sus compañeros morenistas para aprobar la versión alterada, asegurando que era una “petición” del presidente de la Suprema Corte. Desde el Poder Judicial negaron esa versión y calificaron la acción como una distorsión deliberada del proceso.
El resultado fue un Senado dividido: 26 legisladores de Morena votaron en contra de su propio bloque, una rebelión inédita dentro del oficialismo.
Entre errores, duendes y viejos fantasmas
La figura del “duende legislativo” —ese supuesto personaje que altera textos sin dejar rastro— volvió a resonar en los pasillos del Congreso. No era la primera vez que Huerta protagonizaba una jugada de este tipo: en 2023 ya había modificado la reforma judicial de última hora para intentar otorgar más control al Ejecutivo sobre los comités de evaluación.
La historia parece repetirse: cambios a escondidas, silencios estratégicos y la sombra de una coordinación institucional “que nadie ordenó, pero todos obedecen”.
Hablando en serio
La polémica de la Ley de Amparo exhibe un problema más profundo que un simple error de redacción. Muestra cómo la opacidad legislativa puede distorsionar el equilibrio entre poderes y poner en riesgo la confianza ciudadana en las instituciones. Cuando los textos se modifican entre pasillos y no en el pleno, la ley deja de ser un pacto social y se convierte en un instrumento de poder.
¿Quién gobierna realmente cuando ni los propios legisladores saben qué están votando?

