Internacional
Perú al borde del caos tras la destitución de Dina Boluarte
Perú enfrenta otra crisis política con protestas y caos institucional.
La destitución de Dina Boluarte por parte del Congreso peruano ha abierto una grieta política que amenaza con tragarse lo poco que quedaba de estabilidad institucional en el país. En una sesión cargada de tensión, los legisladores aprobaron su salida por “incapacidad moral”, una figura que, como siempre en Perú, suena más a juicio político que a causa jurídica.
La decisión llega después de semanas de acusaciones cruzadas, protestas en las calles y rumores de conspiración dentro del propio gobierno. Boluarte, quien asumió el cargo tras la destitución de Pedro Castillo, se convierte así en otro eslabón de la interminable cadena de presidentes caídos que han marcado la historia reciente del país.
Destitución de Dina Boluarte: un déjà vu político
Cada vez que Perú cambia de presidente, el argumento es el mismo: la moral, la corrupción, la falta de confianza. Pero en el fondo, la destitución de Dina Boluarte revela una lucha más profunda —una guerra de poder entre el Congreso y el Ejecutivo— que mantiene al país en un ciclo de crisis permanente.
Los opositores acusan a Boluarte de haber concentrado el poder y de mantener vínculos turbios con empresarios del sector minero. Sus defensores, en cambio, hablan de un golpe parlamentario disfrazado de democracia.
El Congreso peruano y su poder desmedido
Desde el 2016, Perú ha tenido seis presidentes. Todos enfrentaron al mismo enemigo: un Congreso que actúa como juez, jurado y verdugo. Esta vez no fue distinto. La destitución de Dina Boluarte se aprobó con 78 votos a favor, 31 en contra y 5 abstenciones, en un ambiente de gritos, pancartas y discursos que parecían más una revancha personal que una sesión legislativa.
El país, mientras tanto, se paraliza. Las calles de Lima y Arequipa vuelven a llenarse de manifestantes. La Policía, otra vez, reprime. Y la economía, ya herida, tambalea ante la incertidumbre.
Un país cansado de empezar de nuevo
Lo más inquietante no es la caída de Boluarte, sino lo predecible del desenlace. Perú vive atrapado en un bucle donde nadie termina su mandato y todos prometen refundar la nación desde los escombros del anterior. La destitución de Dina Boluarte podría ser solo el prólogo de otra crisis más.
Hablando en serio
El caso peruano debería preocupar a toda la región. Lo que parece una crisis lejana es, en realidad, un espejo incómodo: la fragilidad de las instituciones cuando la política se convierte en espectáculo. En México, como en Perú, el populismo y la polarización acechan tras cada discurso “moralizador”. La pregunta es si la ciudadanía sabrá reconocer cuándo la justicia deja de ser justicia para convertirse en venganza.
Este contenido ha sido creado por DiarioYa gracias a la información de agencia Reuters

