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Sheinbaum acusa a Machado y se alinea con Maduro en la narrativa antiimperialista

Sheinbaum acusa a Machado y se alinea con Maduro, reavivando el debate sobre la postura de México frente a regímenes autoritarios en América Latina.

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Sheinbaum acusa a Machado y se alinea con Maduro en la narrativa antiimperialista

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, decidió lanzarse al ruedo de la política latinoamericana con una declaración que, más que diplomática, suena a toma de partido. En un evento con medios afines, Sheinbaum acusó a María Corina Machado —líder opositora venezolana— de buscar una intervención extranjera para desestabilizar al régimen de Nicolás Maduro.

La frase exacta fue una bomba: “Machado quiere que Estados Unidos imponga un cambio de régimen en Venezuela”. Así, sin matices, sin la menor distancia respecto a la narrativa que el chavismo ha utilizado durante años para desacreditar a sus adversarios. En otras palabras, México —o al menos su presidenta— ha decidido alinearse con el discurso de Caracas.

Sheinbaum no mencionó directamente a Maduro, pero tampoco hacía falta. La acusación quedó flotando en un ambiente cargado de simbolismo político. Las palabras fueron dichas desde Palacio Nacional, ante medios que históricamente han defendido al gobierno venezolano. Más que una opinión, fue una señal. Y en diplomacia, las señales pesan más que los comunicados oficiales.

Sheinbaum acusa a Machado de buscar injerencia

La presidenta aseguró que “Venezuela está resolviendo sus problemas internamente”, lo cual ignora olímpicamente los informes de violaciones a los derechos humanos, la censura sistemática y la represión documentada por organismos internacionales. Es un argumento cómodo para no incomodar al régimen de Maduro, pero muy difícil de sostener con datos duros.

¿De verdad cree Sheinbaum que lo que ocurre en Venezuela es un proceso democrático legítimo? ¿O simplemente está replicando la vieja fórmula del enemigo externo para justificar lo injustificable?

Machado, por su parte, ha llamado a la comunidad internacional a respaldar una transición democrática en su país. Su estrategia no es nueva: apela a la presión internacional como vía para forzar elecciones libres. Eso, en la lógica de los regímenes autoritarios, equivale a “traición a la patria”.

La pregunta incómoda es: ¿México se está convirtiendo en el vocero diplomático del chavismo?

Sheinbaum acusa a Machado y normaliza el autoritarismo

No es la primera vez que el gobierno mexicano guarda silencio o, peor aún, actúa como escudo ante las críticas al régimen venezolano. Durante el sexenio de López Obrador se evitaron condenas abiertas contra Maduro. Ahora, con Sheinbaum, ese silencio parece transformarse en respaldo abierto.

Este tipo de posturas, disfrazadas de “neutralidad respetuosa”, acaban legitimando a gobiernos que no respetan ni la pluralidad ni los derechos fundamentales. Mientras cientos de miles de venezolanos siguen huyendo del hambre, la violencia y la falta de libertades, México les da la espalda para no molestar a un aliado ideológico.

¿Y la izquierda democrática? Bien, gracias. Callada o comprando el relato oficial. Porque hoy la coherencia parece estar fuera de temporada.

Sheinbaum acusa a Machado y se expone al choque regional

Más allá de las simpatías ideológicas, estas declaraciones podrían complicar las relaciones de México con otros países de América Latina. Brasil, Chile, Colombia y Argentina han tomado distancia del régimen de Maduro en los últimos años. La acusación de Sheinbaum contra Machado podría interpretarse como una provocación innecesaria que posiciona a México del lado equivocado de la historia.

No se trata de intervenir ni de imponer agendas foráneas, como suele gritar el chavismo. Se trata de no volverse cómplice. De no ser el eco de un régimen que persigue, encarcela y silencia. De no legitimar con el silencio —o con discursos serviles— un modelo político que ha destruido a uno de los países más ricos del continente.

Porque a veces, no basta con decir que uno defiende la soberanía. Hay que demostrar que también se cree en la libertad.

Hablando en serio

Las declaraciones de Claudia Sheinbaum colocan a México en una posición incómoda. Alinearse con Maduro, aunque sea discursivamente, implica validar un modelo de poder que ha sido señalado por organismos internacionales como antidemocrático y violador de derechos humanos. Para la ciudadanía mexicana, esto no es menor: implica que el Gobierno Federal normaliza prácticas autoritarias en nombre de una supuesta autodeterminación. ¿Qué dice eso de nuestra propia democracia?

¿Queremos un México que se vuelva portavoz de dictaduras amigas? ¿O uno que defienda la dignidad de los pueblos, incluso cuando eso signifique contradecir a los de “nuestra trinchera”?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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