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El boicot de la UEFA que podría romper el equilibrio del fútbol mundial

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El boicot de la UEFA que podría romper el equilibrio del fútbol mundial

UEFA amenaza con retirarse de los torneos de FIFA por su plan de inversión privada.

El boicot de la UEFA amenaza con alterar el futuro de las competiciones internacionales después de que las 55 asociaciones europeas rechazaran por unanimidad el plan de inversión privada impulsado por Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Las selecciones europeas no participarían en los torneos de la FIFA mientras la propuesta continúe vigente.

Por qué la UEFA rechaza el plan de Infantino

La FIFA pretende crear una filial comercial denominada FIFA Forward Enterprise, que concentraría los derechos de retransmisión, patrocinio, licencias, venta de entradas y organización operativa de sus principales torneos.

El proyecto contempla vender hasta 20 por ciento de esa nueva entidad a inversores externos. La operación valoraría la compañía en unos 20 mil millones de dólares y permitiría captar hasta 4 mil 200 millones de dólares de capital privado.

La FIFA sostiene que el proyecto podría generar más de 10 mil millones de dólares destinados al desarrollo del fútbol durante los próximos cuatro años. También habría ofrecido 20 millones de dólares a cada una de las 211 federaciones nacionales afiliadas.

Para la UEFA, esa fórmula transforma una competencia deportiva en un producto financiero. La organización considera que los intereses de los accionistas podrían terminar influyendo en el calendario internacional, los formatos de los torneos y las decisiones estratégicas del fútbol.

Una amenaza condicionada a la retirada del proyecto

El boicot de la UEFA no se activaría de forma inmediata si la FIFA abandona por completo su propuesta. Las federaciones europeas exigen que el plan sea retirado y que se establezcan garantías vinculantes para impedir que las competiciones de la FIFA puedan abrirse nuevamente a la propiedad privada.

La resolución fue adoptada durante una reunión extraordinaria de las 55 asociaciones miembro. La votación terminó con un respaldo unánime a la posibilidad de retirar a las selecciones europeas de todos los torneos organizados por la FIFA.

La postura afecta a la Copa del Mundo masculina y femenina, así como a las competiciones juveniles. El primer torneo que podría verse comprometido sería el Mundial femenino sub-20, previsto en Polonia entre septiembre y octubre de 2026.

También quedarían bajo presión el Mundial femenino de Brasil 2027 y los torneos clasificatorios que deben disputarse antes de esa competición. Una retirada europea tendría consecuencias deportivas, económicas y televisivas mucho mayores que un conflicto institucional ordinario.

Europa concentra buena parte del poder deportivo

El boicot de la UEFA representa una amenaza directa para la FIFA porque las selecciones europeas ocupan una posición central en el fútbol internacional. Las asociaciones del continente representan más de una cuarta parte de los miembros de la organización mundial.

Los equipos europeos han ganado 13 de las 23 ediciones de la Copa del Mundo masculina y cuatro de los nueve Mundiales femeninos disputados hasta ahora. Francia, Inglaterra y España llegaron a las semifinales del último torneo masculino, ganado por la selección española.

La ausencia de esas selecciones reduciría de manera considerable el atractivo de las competiciones para las cadenas de televisión, los patrocinadores y los aficionados. También alteraría el valor comercial de cualquier filial creada para administrar los derechos de los torneos.

La FIFA podría aprobar su propuesta mediante una mayoría de sus miembros, aunque cada federación tendría un solo voto sin importar su tamaño, riqueza o peso deportivo. Esa regla permitiría que las asociaciones europeas fueran superadas por otros bloques continentales, pero no resolvería el impacto de su ausencia en los estadios y las audiencias.

La falta de consulta agrava la disputa

La UEFA no solo cuestiona la entrada de capital privado. Sus asociaciones también reprochan a Infantino haber desarrollado el proyecto sin una consulta significativa con las confederaciones, las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados.

La propuesta fue conocida públicamente pocos días después de que la FIFA informara a sus 211 miembros sobre sus posibles beneficios económicos. Las federaciones tendrían hasta el 19 de septiembre para pronunciarse sobre el plan.

La Confederación Asiática de Fútbol calificó como inaceptable la falta de consultas previas. La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe también celebraría una reunión extraordinaria para analizar la situación y su posible respuesta.

El boicot de la UEFA podría ganar fuerza si otras confederaciones respaldan sus objeciones. Una posición coordinada de Europa, Asia y Concacaf dificultaría la aprobación del proyecto y elevaría el costo político de la estrategia de Infantino.

Infantino enfrenta su mayor crisis

Hasta ahora, el presidente de la FIFA parecía tener el camino despejado hacia una nueva elección. El conflicto con la UEFA cambia ese escenario y puede debilitar su control sobre las federaciones nacionales.

La elección presidencial de la FIFA está prevista para marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. Los posibles candidatos deberán declarar sus intenciones antes del 18 de noviembre de 2026.

La disputa también revive las críticas contra el modelo de gestión de Infantino, acusado por sus detractores de concentrar demasiado poder y de colocar los intereses comerciales por encima de la estructura tradicional del fútbol.

La organización Football Supporters Europe celebró la reacción europea y pidió frenar el proyecto. En el Reino Unido, el primer ministro Andy Burnham y la ministra de Cultura, Lisa Nandy, respaldaron la decisión de la UEFA con el argumento de que el fútbol pertenece a los aficionados y no a los inversores multimillonarios.

El boicot de la UEFA deja a la FIFA ante una disyuntiva difícil. Puede intentar aprobar el plan con el apoyo de otras federaciones y arriesgarse a perder a las principales selecciones europeas, o retirar la propuesta para preservar la participación del continente y evitar una fractura histórica.

La disputa no se limita a una operación financiera. Lo que está en juego es quién tendrá capacidad para decidir el futuro de las competiciones más importantes del fútbol y bajo qué intereses se organizarán.

Pensando en México

La crisis también puede afectar a la Concacaf, que analiza su propia respuesta ante el proyecto de la FIFA.

México forma parte de una confederación que podría verse obligada a tomar posición sobre la inversión privada. Una retirada europea reduciría el valor deportivo y comercial de los torneos internacionales. El Mundial de 2030, organizado por España, Portugal y Marruecos, quedaría bajo una presión especial.

¿Debería la FIFA retirar su proyecto para evitar una ruptura del fútbol mundial?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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