Internacional
Estados Unidos e Irán intercambian ataques en la mayor escalada desde julio
La guerra entre Estados Unidos e Irán vuelve a escalar y golpea al petróleo.
La guerra entre Estados Unidos e Irán vuelve a escalar y golpea al petróleo.
Contenido
La escalada entre Estados Unidos e Irán alcanzó este miércoles su punto más grave desde julio, después de que Washington completara una nueva oleada de ataques contra instalaciones militares iraníes y Teherán respondiera con misiles y drones contra posiciones estadounidenses y países aliados del Golfo.
El episodio modifica el frágil equilibrio que había permitido una pausa relativa durante las últimas semanas. La operación estadounidense incluyó ataques contra sistemas de defensa aérea, radares, centros de comunicación, activos navales y capacidades relacionadas con la colocación de minas en el estrecho de Ormuz.
El ejército estadounidense afirmó que sus acciones buscaban impedir nuevas agresiones contra barcos comerciales y fuerzas estadounidenses. La operación alcanzó también dos buques cisterna propiedad del Gobierno iraní, un cambio significativo frente a las operaciones anteriores, centradas principalmente en objetivos militares y navales.
Un ataque contra una boda agrava la crisis humanitaria
La represalia iraní se produjo después de un ataque estadounidense en la localidad de Kuhestak, en la provincia iraní de Hormozgán. Autoridades iraníes denunciaron que el impacto alcanzó una vivienda donde se celebraba una boda y dejó al menos cuatro muertos, incluidos dos menores, además de decenas de heridos.
El Pentágono no ha confirmado que el proyectil utilizado fuera estadounidense ni ha reconocido haber atacado deliberadamente población civil. Expertos citados por medios internacionales identificaron fragmentos compatibles con un misil SLAM-ER de fabricación estadounidense, aunque esa identificación no constituye por sí sola una atribución oficial.
Irán calificó el episodio como un crimen de guerra y prometió responder contra intereses estadounidenses y de sus aliados. La acusación deberá ser investigada mediante pruebas independientes, especialmente porque ambas partes están ofreciendo versiones opuestas de los hechos.
Misiles y drones alcanzan posiciones estadounidenses en el Golfo
La respuesta iraní incluyó ataques contra bases y activos estadounidenses en Bahréin, Kuwait, Irak y Jordania. También se reportaron incidentes en zonas próximas a instalaciones portuarias y militares de otros países de la región.
El estrecho de Ormuz concentra una parte esencial del transporte mundial de petróleo. La tensión militar ha reducido el tránsito marítimo, elevó el precio del Brent por encima de los 95 dólares por barril y provocó nuevas presiones sobre los mercados financieros.
Washington sostiene que Irán ha intentado bloquear la ruta y amenazar a buques comerciales. Teherán afirma que el cierre del estrecho es una respuesta legítima a los ataques estadounidenses y que no lo reabrirá mientras no se cumplan sus condiciones políticas.
El conflicto amenaza con extenderse más allá de Irán
La crisis dejó de ser exclusivamente bilateral. Los ataques contra bases estadounidenses y países del Golfo elevan el riesgo de que gobiernos aliados intervengan de forma directa, mientras Israel y grupos armados vinculados con Irán permanecen incorporados al tablero regional.
La posibilidad de nuevos ataques contra instalaciones energéticas preocupa especialmente a los mercados. Una interrupción prolongada del tráfico petrolero podría elevar el costo de los combustibles, la inflación y el transporte en distintas regiones.
El presidente Donald Trump declaró que no busca forzar una negociación inmediata con Teherán y defendió la capacidad militar estadounidense. Irán, en cambio, presentó la represalia como una respuesta necesaria ante lo que considera una agresión directa.
Pensando en México
México no forma parte del conflicto, pero no puede considerarlo un asunto lejano. Un petróleo más caro encarece combustibles, transporte, alimentos y producción industrial, mientras una crisis prolongada puede modificar los flujos comerciales y presionar al peso mexicano. El Gobierno deberá vigilar el precio de las gasolinas, el abastecimiento energético y la exposición de las empresas nacionales a las rutas marítimas internacionales. ¿Está preparado México para absorber las consecuencias económicas de una guerra que ocurre a miles de kilómetros?
Fuentes: Reuters, Associated Press, The Guardian

