Investigación
Niño lanzado desde un balcón en Ameca expone los límites de una tradición patriótica
La escena provocó críticas y llevó al gobernador de Jalisco a pedir que se elimine la práctica.
La escena en Ameca provocó críticas y llevó al gobernador de Jalisco a pedir que se elimine la práctica.
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La polémica por el niño lanzado desde un balcón en Ameca, Jalisco, durante una representación escolar de Juan Escutia, no se limita a la escena viral: también plantea dudas sobre la supervisión institucional, la seguridad del menor y la enseñanza de un episodio histórico construido parcialmente sobre un relato controvertido.
El acto ocurrió el 13 de septiembre, durante una ceremonia por el aniversario de la Batalla de Chapultepec. Un alumno del Colegio Niños Héroes apareció vestido como cadete, envuelto en una bandera de México y colocado en el balcón de la Presidencia Municipal de Ameca.
En las imágenes difundidas por la propia institución se observa cómo dos adultos sostienen al menor antes de soltarlo. En la parte inferior, varias personas sujetan una red y una lona para amortiguar la caída. El estudiante aterrizó sobre la estructura y no sufrió lesiones, según los reportes publicados.
La secuencia fue organizada y no accidental
El material no muestra una caída fortuita. La escena formaba parte de una representación previamente preparada por el colegio con participación de adultos, familiares y personas encargadas de recibir al menor.
Esa precisión resulta relevante porque la discusión no se refiere a un accidente ocurrido durante una actividad escolar, sino a la decisión consciente de recrear una muerte mediante el lanzamiento de un niño desde la planta alta de un edificio público.
El colegio afirmó que el acto cuenta con una tradición de más de 45 años y que el alumno tenía autorización de sus padres. La institución también sostuvo que se adoptaron las precauciones necesarias para evitar lesiones.
El permiso familiar, por sí solo, no resuelve todas las preguntas. La responsabilidad de proteger a un menor durante una actividad escolar también alcanza a la institución educativa, a los organizadores del acto y a las autoridades que permitieron utilizar el balcón de la Presidencia Municipal.
El video fue retirado y publicado de nuevo
El Colegio Niños Héroes publicó inicialmente el video en sus redes sociales junto con imágenes de la actividad. Tras la difusión masiva y las críticas, el material fue retirado temporalmente.
Horas después, la institución volvió a compartirlo acompañado de una explicación sobre el supuesto carácter tradicional de la representación. El cambio de estrategia comunicativa provocó nuevas preguntas sobre los motivos de la retirada inicial y sobre la forma en que el colegio evaluó la escena antes de difundirla.
El Gobierno de Ameca también compartió imágenes del acto y presentó la actividad como una forma de acercar la historia a las nuevas generaciones. En su mensaje no explicó de manera específica qué protocolos se aplicaron para garantizar la seguridad del menor ni quién autorizó el lanzamiento desde el balcón.
El Universal informó que intentó obtener la postura de la Secretaría de Educación Jalisco, pero no había recibido respuesta al momento de publicar su información. Tampoco consiguió una declaración de las autoridades municipales sobre la utilización del edificio público.
Una tradición cuya antigüedad no ha sido demostrada
La escuela sostiene que la representación se realiza desde hace más de cuatro décadas. Esa afirmación no demuestra, por sí misma, que el lanzamiento de un alumno desde el balcón se haya practicado durante todo ese tiempo.
La revisión de fotografías anteriores publicada por El Universal no encontró registros que confirmaran que la caída formara parte habitual de la ceremonia. La diferencia es relevante: una tradición puede existir como celebración general, pero eso no significa que cada uno de sus elementos tenga la misma antigüedad.
Tampoco se ha informado si existe un documento municipal, escolar o de Protección Civil que autorice expresamente la actividad. La ausencia de esa información impide determinar si el acto fue evaluado mediante un procedimiento formal o si se organizó con base en una costumbre local.
La historia de Juan Escutia tampoco es un hecho plenamente comprobado
La representación se basa en la versión popular según la cual Juan Escutia tomó la bandera mexicana, se envolvió en ella y se lanzó desde el Castillo de Chapultepec para evitar que fuera capturada por las tropas estadounidenses.
El relato posee un fuerte valor simbólico, pero su respaldo documental ha sido cuestionado por especialistas. Investigaciones difundidas por la UNAM señalan que existen dudas sobre la participación exacta de Escutia en la batalla y que la escena del salto con la bandera no cuenta con pruebas históricas concluyentes.
La propia versión ha cambiado con el tiempo. En relatos antiguos, el acto de proteger la bandera se atribuyó a otros combatientes, entre ellos Agustín Melgar y Fernando Montes de Oca. La adjudicación definitiva a Juan Escutia se consolidó posteriormente dentro de la historia oficial.
Esto no elimina el valor cultural de la conmemoración, pero sí obliga a enseñar la diferencia entre un símbolo patriótico y un hecho demostrado. En Ameca ocurrió lo contrario: una versión discutida fue convertida en una acción física de riesgo para un menor.
El gobernador pide eliminar la práctica
El Debate informó el 16 de septiembre que el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, recomendó eliminar la tradición por considerar que pone en riesgo a los niños. Esta reacción representa el primer pronunciamiento político relevante localizado después de la difusión del video.
La declaración no sustituye una investigación formal. Todavía falta conocer si la Secretaría de Educación Jalisco revisará la actuación del colegio, si Protección Civil participó en la organización y si el Ayuntamiento de Ameca contaba con protocolos para autorizar una actividad de esas características.
El hecho de que el niño no resultara lesionado no convierte la práctica en segura. Una red o una lona pueden reducir el impacto, pero no eliminan el riesgo de una caída mal calculada, un fallo de coordinación, una lesión cervical o un golpe contra la estructura del edificio.
El caso debería servir para revisar otras representaciones escolares que incorporan armas simuladas, fuego, alturas, vehículos o recreaciones de muertes. La enseñanza de la historia no requiere reproducir literalmente el peligro asociado a una leyenda.
Pensando en México
El niño lanzado desde un balcón en Ameca plantea una pregunta que va más allá de Jalisco: ¿qué actividades se siguen autorizando en escuelas y plazas públicas porque “siempre se han hecho así”, sin una revisión formal de sus riesgos?
Una conmemoración patriótica puede conservar su fuerza sin poner a un menor en situación de peligro. La responsabilidad adulta no termina cuando los padres conceden permiso; incluye valorar si la actividad es razonable, necesaria y compatible con la protección integral de la infancia.
¿Debe cancelarse definitivamente esta representación o transformarse en una puesta en escena sin lanzamientos ni riesgos físicos?
Fuentes: El Universal, Tribuna, Nación321, El Debate, UNAM
