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El origen del Día de Muertos no es exactamente como nos lo contaron
El origen del Día de Muertos mezcla tradiciones indígenas, europeas y siglos de cambios
El origen del Día de Muertos mezcla tradiciones indígenas, europeas y siglos de cambios
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Cada año, las ofrendas, las flores de cempasúchil, las velas y las visitas a los cementerios parecen conectarnos directamente con el México anterior a la Conquista. Esa imagen ha alimentado una explicación muy extendida sobre el origen del Día de Muertos: sería, básicamente, una celebración prehispánica que sobrevivió a la llegada de los españoles. La historia documentada es bastante más compleja.
Los pueblos mesoamericanos sí desarrollaron elaborados rituales, creencias y celebraciones relacionados con la muerte mucho antes del siglo XVI. Pero las festividades que actualmente celebramos el 1 y 2 de noviembre tienen también una genealogía europea y cristiana que resulta fundamental para comprender cómo nació el Día de Muertos mexicano. INAH
¿Cuál es el verdadero origen del Día de Muertos en México?
El arqueólogo Víctor Joel Santos Ramírez, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, plantea una distinción fundamental: no debemos confundir las antiguas ceremonias mesoamericanas dedicadas a los muertos con la celebración específica de los días 1 y 2 de noviembre. Estas fechas proceden del calendario cristiano europeo medieval. INAH
La festividad de Todos los Santos quedó fijada el 1 de noviembre en la Iglesia occidental durante la Edad Media. El 2 de noviembre se destinó posteriormente a la conmemoración de los Fieles Difuntos, dedicada a los cristianos fallecidos. INAH
Cuando los españoles llegaron a América en el siglo XVI trajeron esas celebraciones. Pero encontraron sociedades que ya poseían sus propias concepciones sobre la muerte, los antepasados y el destino después de la vida.
¿El Día de Muertos existía en México antes de la llegada de los españoles?
No en su forma actual. El origen del Día de Muertos no puede identificarse directamente con una única fiesta mexica celebrada los mismos días y con los mismos elementos que encontramos hoy en una ofrenda mexicana.
Las sociedades mesoamericanas realizaban distintas ceremonias dedicadas a los muertos. Entre los mexicas, algunas se desarrollaban durante las veintenas del calendario ritual y diferenciaban incluso celebraciones relacionadas con distintos tipos de difuntos. INAH
La diferencia cronológica resulta reveladora. Aquellas ceremonias no correspondían originalmente al 1 y 2 de noviembre, mientras que esas fechas ya tenían significado religioso dentro del cristianismo europeo antes de la conquista de México.
¿Cómo se mezclaron las tradiciones indígenas y españolas del Día de Muertos?
La evangelización desplazó o prohibió numerosas ceremonias religiosas indígenas. Las comunidades, a su vez, trasladaron algunas prácticas relacionadas con sus muertos hacia las festividades cristianas permitidas por las autoridades coloniales.
Existen testimonios desde el siglo XVI que muestran la preocupación de religiosos españoles ante este fenómeno. Fray Diego Durán observó que los indígenas depositaban diferentes ofrendas durante Todos los Santos y el Día de Difuntos y sospechaba que habían trasladado elementos de sus antiguas celebraciones a las nuevas fechas cristianas. INAH
Otro testimonio de 1656 describía la preparación indígena de ofrendas con comida y bebida para los difuntos y el encendido de velas dentro de las viviendas. Los religiosos intentaron combatir algunas de estas prácticas, pero no consiguieron eliminarlas. INAH
¿Qué elementos del Día de Muertos proceden de Europa?
La imagen contemporánea puede llevar a pensar que prácticamente todos sus componentes son prehispánicos. La documentación histórica obliga a matizar esa interpretación.
Las celebraciones europeas de Todos los Santos y Fieles Difuntos incluían misas, visitas religiosas, velas, alimentos y otras prácticas relacionadas con la memoria de los fallecidos. En la Nueva España, estas costumbres convivieron durante generaciones con tradiciones indígenas que otorgaban sus propios significados a las ofrendas y a la relación entre vivos y muertos. INAH
El resultado no apareció de forma inmediata después de la Conquista. Se construyó durante siglos, con diferencias regionales importantes y mediante comunidades indígenas, mestizas, españolas y criollas que no entendían necesariamente la muerte de la misma manera.
¿Cuándo surgió el Día de Muertos como símbolo de la identidad mexicana?
La transformación continuó después de la Independencia. Durante el siglo XIX, la creación de cementerios civiles fuera de las iglesias modificó también la relación social con los muertos y permitió que las conmemoraciones adquirieran formas cada vez menos dependientes del espacio eclesiástico. INAH
Durante las décadas posteriores a la Revolución mexicana, la celebración adquirió otra dimensión. Investigaciones recogidas por el INAH explican cómo las fiestas fueron incorporadas al proyecto nacionalista y presentadas crecientemente como una expresión característica de la identidad mexicana, aunque este proceso de secularización había comenzado antes. INAH
Así, el origen del Día de Muertos que conocemos no corresponde a un momento concreto. Es una construcción histórica en la que confluyeron antiguas concepciones indígenas, festividades cristianas medievales, prácticas novohispanas y posteriores reinterpretaciones de lo mexicano.
¿Por qué la UNESCO reconoce el Día de Muertos como patrimonio indígena?
La complejidad histórica tampoco contradice su profundo arraigo indígena actual. La UNESCO proclamó en 2003 las fiestas indígenas dedicadas a los muertos como patrimonio cultural y posteriormente las inscribió, en 2008, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Patrimonio Cultural Inmaterial
La institución destaca que numerosas comunidades indígenas mexicanas entienden estas fechas como el retorno transitorio de familiares fallecidos. Flores, velas y ofrendas preparan simbólicamente el camino entre el cementerio y el hogar, mientras la celebración coincide también con el final del ciclo anual del maíz. Patrimonio Cultural Inmaterial
Esto permite comprender una aparente contradicción: una tradición no necesita conservar intacta una ceremonia de hace quinientos o mil años para constituir patrimonio cultural. Puede transformarse durante generaciones y seguir siendo una expresión viva de las comunidades que la practican.
Pensando en México
Conocer el origen del Día de Muertos obliga a abandonar una historia sencilla para aceptar otra mucho más interesante. México no recibió intacta esta celebración de sus antepasados prehispánicos, pero tampoco se limitó a copiar una tradición europea.
Generaciones de mexicanos transformaron prácticas procedentes de mundos distintos hasta crear formas propias de relacionarse con quienes habían muerto. El altar contemporáneo contiene rastros indígenas, cristianos, coloniales, familiares y hasta nacionalistas acumulados durante siglos. Quizá ahí resida precisamente su fuerza: no en haber permanecido inmutable, sino en haber cambiado sin dejar de significar algo para quienes continúan colocando una fotografía, encendiendo una vela y esperando simbólicamente un regreso. ¿Cuántas de las tradiciones que consideramos ancestrales son, en realidad, el resultado de historias igualmente complejas?
