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El retroceso futbolístico de México
México sigue sin dar el salto en el futbol. Por Antonio De Gyves Abarca.
Por Antonio De Gyves Abarca.
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Después de ver el partido Bolivia contra México, con triunfo del Tricolor gracias a un gol de Germán Berterame, el único convocado no nacido en el país, la coincidencia resultó llamativa. Más allá de la anécdota, reapareció una pregunta persistente. Por qué la selección mexicana no logra dar el siguiente paso.
La historia futbolística de México es amplia, pero nunca ha alcanzado el primer nivel. El equipo nacional se mantiene en un segundo escalón, junto a selecciones medianas. El dato desafía la lógica. México es un país grande, con el futbol como deporte dominante, pero sin títulos de peso. El último logro relevante fue el oro olímpico, un torneo con límite de edad que, en términos estrictos, tiene un valor relativo.
Al revisar a los grandes referentes históricos, destacan dos nombres. Hugo Sánchez y Rafael Márquez. Ambos alcanzaron la élite y marcaron época en clubes de máxima exigencia. Sin embargo, fueron excepciones. La pregunta sigue abierta. Qué los distinguía del futbolista mexicano promedio.
Si hoy se observa la lista de convocados y se intenta definir un once titular rumbo a un Mundial, no hay certezas. La selección carece de identidad. No se sabe a qué juega ni qué pretende imponer en la cancha.
Después de ver el partido Bolivia contra México, con triunfo del Tricolor gracias a un gol de Germán Berterame, el único convocado no nacido en el país, la coincidencia resultó llamativa. Más allá de la anécdota, reapareció una pregunta persistente. Por qué la selección mexicana no logra dar el siguiente paso.
Una potencia sin títulos de peso
La historia futbolística de México es amplia, pero nunca ha alcanzado el primer nivel. El equipo nacional se mantiene en un segundo escalón, junto a selecciones medianas. El dato desafía la lógica. México es un país grande, con el futbol como deporte dominante, pero sin títulos de peso. El último logro relevante fue el oro olímpico, un torneo con límite de edad que, en términos estrictos, tiene un valor relativo.
Las excepciones que confirman la regla
Al revisar a los grandes referentes históricos, destacan dos nombres. Hugo Sánchez y Rafael Márquez. Ambos alcanzaron la élite y marcaron época en clubes de máxima exigencia. Sin embargo, fueron excepciones. La pregunta sigue abierta. Qué los distinguía del futbolista mexicano promedio.
Una selección sin identidad clara
Si hoy se observa la lista de convocados y se intenta definir un once titular rumbo a un Mundial, no hay certezas. La selección carece de identidad. No se sabe a qué juega ni qué pretende imponer en la cancha.
Aspiracionismo y comodidad como lastre generacional
Esa falta de identidad se cruza con un rasgo social dominante. El aspiracionismo entendido como apariencia, exposición y validación inmediata. La imagen, la foto, el video breve, la marca personal. Todo eso atraviesa al futbol. El resultado es una generación de jugadores instalados en la comodidad, poco dispuestos a salir, competir o arriesgar. El sueño se diluye frente al placer inmediato.
La apuesta por una nueva generación
Queda la esperanza puesta en los nuevos talentos. Gilberto Mora y Armando González, campeón de goleo en la liga, representan una posibilidad distinta. De ellos dependerá elegir el camino de la trascendencia y no el de la resignación.

