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Quiebra de CAME en México deja a más de 169 mil familias al borde del colapso financiero

La crisis desnuda el fracaso del sistema de microfinanzas.

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Quiebra de CAME en México deja a más de 169 mil familias al borde del colapso financiero

La quiebra de CAME en México no solo es una noticia económica: es una tragedia silenciosa que está dejando a más de 169 mil personas sin ahorros, sin créditos y sin respuestas. La microfinanciera, que durante años prometió inclusión financiera a los sectores más vulnerables, acaba de colapsar entre denuncias de mala administración, falta de supervisión y una cadena de deudas imposibles de cobrar.

Cuando la promesa del crédito se convierte en ruina

CAME (Consejo de Asistencia al Microemprendedor) se presentaba como una opción para quienes no podían acceder a la banca tradicional. Pequeños negocios, madres solteras y comunidades rurales encontraron en ella la única puerta abierta para financiar su trabajo. Pero esa puerta se cerró de golpe. La institución fue declarada en quiebra y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ya confirmó que el proceso legal está en marcha, aunque sin garantías de recuperación para los afectados.

En total, más de 169 mil clientes y 2,300 empleados han quedado en el aire. Muchos de ellos no solo perdieron sus ahorros, sino también el acceso a los microcréditos con los que mantenían sus negocios. “Nos la jugamos, y todo salió mal”, declaró uno de los directivos al reconocer que los intentos de reestructuración financiera fracasaron.

Un sistema de microfinanzas sin red de seguridad

La quiebra de CAME en México pone bajo la lupa el modelo de microfinanzas que durante años fue exhibido como ejemplo de inclusión social. La falta de regulación efectiva permitió que estas instituciones crecieran sin reservas suficientes, asumiendo riesgos insostenibles. Expertos advierten que casos como este pueden repetirse si el gobierno no refuerza la supervisión y crea mecanismos de protección para los ahorradores.

La CNBV ha informado que está “evaluando las rutas de restitución”, pero no existe un fondo que garantice el dinero de los clientes, como sí ocurre en la banca formal. En otras palabras: quienes confiaron en CAME podrían perderlo todo.

Historias de confianza rota

En redes sociales, decenas de clientes relatan el impacto devastador. “Invertí mis ahorros de cinco años”, “me quedé sin capital para seguir vendiendo”, “mi familia depende de ese dinero”, son algunas de las frases que se repiten. Para muchos, CAME representaba una oportunidad de independencia económica; hoy, simboliza el fracaso de un sistema que dejó solos a los más pobres.

Hablando en serio

La quiebra de CAME en México debería ser un punto de inflexión en la política financiera del país. No se trata solo de una empresa quebrada, sino de una red de confianza que se vino abajo por negligencia institucional. ¿Cuántas veces más tendrán que arruinarse las familias pobres antes de que el Estado asuma su responsabilidad y proteja a los que menos tienen?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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