Internacional
Lima declara estado de emergencia tras moción de censura a José Jerí
La moción de censura llega tras la muerte de un manifestante durante las protestas.
El Perú vuelve a la inestabilidad. Apenas una semana después de su juramentación, el presidente José Jerí enfrenta ya una moción de censura en Perú, impulsada por la oposición tras confirmarse que un agente policial fue responsable de la muerte de un manifestante durante las protestas en Lima. El episodio ha detonado una nueva crisis política que amenaza con hundir al país en otro ciclo de caos y desconfianza institucional.
Una represión con nombres y responsables
El Bloque Democrático Popular presentó una denuncia constitucional contra Jerí, su primer ministro Ernesto Álvarez Miranda y el titular del Interior, Vicente Tiburcio. El argumento es directo: vulneración de derechos fundamentales como la vida, la integridad física y el derecho a la protesta. La confirmación del comandante Óscar Arriola, quien identificó al suboficial Luis Magallanes como autor del disparo que mató a Eduardo Ruiz Sanz, desmontó la versión oficial que intentó desligar al Gobierno de los hechos.
La moción de censura en Perú se produce en un ambiente donde la calle sigue siendo escenario de rabia contenida. La represión policial dejó más de un centenar de heridos y forzó al Ejecutivo a declarar el estado de emergencia en Lima, bajo el argumento de “preservar el orden público”.
El fantasma de la impunidad y la debilidad presidencial
Sigrid Bazán, una de las voces más combativas del Congreso, acusó al Gobierno de mentir deliberadamente y exigió que los responsables “no queden impunes”. Otros diputados, como Guillermo Bermejo, calificaron el proceso como una “obligación moral”. Pero más allá de las declaraciones, lo que se juega es la legitimidad del propio Jerí, quien asumió tras la destitución de Dina Boluarte en medio de denuncias de corrupción y violencia política.
El primer ministro ha intentado contener el incendio afirmando que esta es la “primera vez” que un Gobierno realiza una investigación real sobre el uso excesivo de la fuerza. Sin embargo, el discurso no convence a una ciudadanía harta de excusas y promesas rotas.
Una presidencia marcada por el escándalo
La moción de censura en Perú llega en un momento particularmente vulnerable para Jerí. Su corto mandato ya acumula polémicas: una denuncia por presunta violencia sexual (posteriormente archivada) y la filtración de mensajes misóginos antiguos que han manchado su imagen pública. Todo mientras el país sigue sin resolver las demandas que encendieron las protestas: pobreza, desigualdad y corrupción.
Jerí debería gobernar hasta abril de 2026, completando el mandato de Boluarte, pero pocos en Lima apuestan por que llegue tan lejos. La política peruana, volátil como pocas, parece haber desarrollado una obsesión: no dejar gobernar a nadie.
Hablando en serio
El caso de José Jerí no es solo una nueva moción de censura en Perú; es el síntoma de un sistema incapaz de garantizar estabilidad ni justicia. Cuando la violencia se convierte en respuesta institucional y la protesta se trata como delito, lo que muere no es solo un manifestante, sino la fe de todo un país en su democracia.
¿Hasta cuándo podrá el Perú seguir sobreviviendo a su propia desconfianza?

