Internacional
Canadá podría convertirse en el primer miembro asociado de la Unión Europea
Como miembro asociado de la Unión Europea participaría en defensa, comercio, energía y tecnología.
Como miembro asociado de la Unión Europea participaría en defensa, comercio, energía y tecnología.
Contenido
La posibilidad de que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea abrió una nueva etapa en las relaciones entre Ottawa y Bruselas, después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteara públicamente la iniciativa.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, respaldó la propuesta durante su intervención del 17 de septiembre ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo. Aun así, aclaró que su país no busca incorporarse como miembro pleno de la UE, sino construir una relación política, económica y estratégica más estrecha.
La fórmula todavía no existe en los tratados europeos y sus características no han sido definidas. La propuesta tendría que ser discutida por los Estados miembros y sometida a un proceso político y jurídico antes de convertirse en un acuerdo formal.
Von der Leyen propone una nueva relación con Canadá
La presidenta de la Comisión Europea anunció la iniciativa durante su discurso anual sobre el estado de la Unión Europea, celebrado el 16 de septiembre.
Von der Leyen afirmó que Europa y Canadá comparten intereses en áreas como la inteligencia artificial, el cambio climático, el Ártico, la defensa, las materias primas y las cadenas de suministro. También sostuvo que ambos espacios políticos comparten una defensa de la democracia y del orden internacional basado en reglas.
Su propuesta consiste en “abrir la puerta” para que Canadá sea el primer miembro asociado de la Unión Europea. La expresión fue recibida con una ovación por parte de los eurodiputados, aunque provocó dudas entre algunos diplomáticos europeos.
El problema principal es jurídico. Los tratados de la UE contemplan la pertenencia plena al bloque y distintos mecanismos de cooperación con países externos, pero no establecen una categoría general de miembro asociado.
Un diplomático europeo citado por Reuters señaló que nadie conoce todavía con precisión el significado de esa figura. También advirtió que la Comisión podría estar prometiendo una relación que no tiene capacidad de aprobar por sí sola.
Canadá busca reducir su dependencia de Estados Unidos
La iniciativa aparece en un momento de tensión entre Canadá y Estados Unidos. Las diferencias comerciales entre ambos países aumentaron después de la imposición de aranceles y de las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de convertir a Canadá en el estado número 51 de la Unión Americana.
Alrededor del 70 por ciento de las exportaciones canadienses tienen como destino Estados Unidos. Esa dependencia limita el margen de maniobra de Ottawa y expone a su economía a decisiones adoptadas en Washington.
Carney ha prometido duplicar el comercio canadiense con países distintos de Estados Unidos durante la próxima década. La Unión Europea aparece como uno de los socios con mayor capacidad para ayudar a cumplir ese objetivo.
Canadá y la UE ya cuentan con un acuerdo comercial, aunque su aplicación completa continúa enfrentando obstáculos de ratificación en algunos países europeos. La nueva alianza buscaría superar la relación estrictamente comercial e incorporar defensa, tecnología, energía, investigación y servicios financieros.
Carney respalda la asociación, pero evita hablar de integración plena
Durante su discurso ante el Parlamento Europeo, Carney afirmó que Canadá debe fortalecer sus vínculos internacionales para impedir que una sola potencia controle sus mercados o condicione sus decisiones soberanas.
El primer ministro canadiense sostuvo que el contenido de la relación será más relevante que el nombre que finalmente reciba. También señaló que su país no pretende ingresar plenamente a la Unión Europea.
La posición de Carney apunta a una cooperación selectiva. Canadá podría participar en programas europeos de defensa, investigación, energía, educación o tecnología sin adoptar todas las obligaciones políticas, presupuestarias y regulatorias que corresponden a un Estado miembro.
El país ya se incorporó al programa SAFE de adquisiciones de defensa de la UE, con un presupuesto de 150 mil millones de euros. Esa participación convirtió a Canadá en el primer país no europeo integrado en ese mecanismo.
Las conversaciones también podrían incluir minerales estratégicos, inteligencia artificial, producción industrial, comercio digital y seguridad energética.
Trump amenaza con responder con nuevos aranceles
Trump calificó la propuesta europea como una posible acción hostil y advirtió que Estados Unidos podría imponer aranceles elevados o limitar el comercio con la Unión Europea si considera que la iniciativa perjudica sus intereses.
Carney respondió que ningún país puede dictar a Canadá con quién debe establecer acuerdos internacionales. También sostuvo que una relación más estrecha con Europa no impediría que Canadá siguiera siendo un socio de Estados Unidos.
La disputa muestra una reconfiguración de las alianzas económicas occidentales. Durante décadas, Canadá dependió principalmente de Estados Unidos para sus exportaciones, inversiones y cadenas industriales. Las nuevas tensiones están llevando a Ottawa a buscar alternativas sin romper por completo su relación con Washington.
Para la Unión Europea, el acercamiento también tiene una dimensión estratégica. Bruselas enfrenta la guerra en Ucrania, la competencia tecnológica de China y una relación más imprevisible con la administración estadounidense.
La propuesta todavía enfrenta obstáculos
La decisión no depende únicamente de von der Leyen. Los 27 Estados miembros tendrían que aprobar el modelo y definir qué derechos, compromisos y mecanismos institucionales incluiría.
Tampoco está claro si el futuro miembro asociado tendría acceso parcial al mercado único, participación en programas europeos, cooperación parlamentaria, coordinación militar o algún tipo de movilidad para ciudadanos.
La cumbre Canadá-UE prevista para el 29 y 30 de octubre en Montreal podría servir para concretar la iniciativa. Carney adelantó que cualquier acuerdo de mayor alcance deberá ser debatido por el Parlamento canadiense y sometido a una votación final.
La propuesta podría terminar como una declaración política de cooperación reforzada o transformarse en una figura jurídica inédita. Su éxito dependerá de que la integración anunciada produzca compromisos concretos y no se limite a una respuesta simbólica frente a Washington.
Pensando en México
Canadá miembro asociado de la UE modificaría el equilibrio comercial y estratégico de América del Norte, aunque no significaría una ruptura inmediata con Estados Unidos. México tendría que observar si Ottawa consigue diversificar sus exportaciones y si la Unión Europea utiliza la alianza para negociar con mayor autonomía frente a Washington y Pekín.
El cambio también podría abrir oportunidades para la cooperación trilateral en minerales, energía, tecnología y cadenas de suministro. ¿Debería México buscar una relación más coordinada con Canadá y la Unión Europea para reducir su dependencia económica de Estados Unidos?
Fuentes: Reuters, Reuters, Associated Press, Unión Europea
