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CJNG usa una ‘flota oscura’ de tanqueros para contrabando de combustible

El CJNG cuenta con apoyo de empresas de EE.UU. y complicidad portuaria en México.

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CJNG usa una ‘flota oscura’ de tanqueros para contrabando de combustible

Lo que parecía una simple maniobra portuaria en Ensenada resultó ser una pieza más de un rompecabezas criminal que conecta a Houston, Monterrey y los muelles más discretos del Pacífico mexicano.
El contrabando de combustible —un negocio que ya mueve más de 20 mil millones de dólares al año— tiene ahora un rostro, una flota y un patrón: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El 8 de marzo de 2025, el buque Torm Agnes atracó en el puerto de Ensenada cargado con 120 mil barriles de diésel canadiense. Oficialmente, el cargamento eran “lubricantes industriales”. En la práctica, era combustible ilegal que llegaba disfrazado, con la complicidad de una empresa texana y el silencio cómplice de las autoridades.

Contrabando de combustible: la conexión Houston-Ensenada

La empresa Ikon Midstream, con sede en Houston, fue quien compró el diésel en Canadá, falsificó la documentación y lo envió a México. Según documentos revisados por Reuters, el envío se declaró como lubricante para evadir el impuesto IEPS, que puede elevar el costo del cargamento hasta un 50%.

Los camiones cisterna esperaban desde temprano en el puerto. No había infraestructura segura ni permisos para descargar hidrocarburos, pero eso no detuvo a los operadores: trabajaron toda la noche, llenando tanques en serie, bajo la supervisión de hombres que sabían perfectamente qué hacían y a quién respondían.

El destinatario final, una compañía llamada Intanza, con dirección en Monterrey y sin rastro real de operaciones, habría sido un frente del CJNG, según fuentes de seguridad mexicanas. Desde ahí, el diésel se distribuyó a estaciones no registradas y plantas industriales que pagan hasta 10% menos por el combustible ilegal.

Contrabando de combustible: la economía paralela del narco

El negocio ya no es solo drogas. El contrabando de combustible se ha convertido en la segunda fuente de ingresos del crimen organizado mexicano. La estrategia es simple: importar diésel de Estados Unidos y Canadá, falsificar los documentos aduaneros y venderlo como producto “exento” de impuestos.
El resultado es devastador: Pemex y el fisco pierden miles de millones, mientras las gasolineras legales no pueden competir con los precios de los narcos.

El gobierno de Estados Unidos estima que hasta un tercio del diésel y la gasolina que circulan en México provienen del contrabando. Washington ha ofrecido recompensas de hasta 10 millones de dólares por información sobre las redes implicadas.

Pero los tentáculos llegan lejos: empresas fantasma, exfuncionarios portuarios, transportistas y hasta legisladores texanos que han reconocido públicamente que los cárteles se infiltran cada vez más en el sector energético.

Contrabando de combustible: corrupción en los puertos y la sombra del CJNG

La marina mexicana, responsable de los puertos, atraviesa su mayor crisis de confianza en años. Tras la operación del Torm Agnes, surgieron investigaciones internas que apuntan a mandos navales coludidos con las redes de contrabando.
La captura de otro buque, el Challenge Procyon, en marzo de 2025, reveló la magnitud del negocio: más de 10 millones de litros de diésel decomisados, decenas de detenidos y una red que involucra a exfuncionarios de aduanas y empresarios.

A pesar de los decomisos, los buques siguen llegando. Cambian de bandera, de nombre y de ruta. Es la llamada “flota oscura”: tanqueros que operan sin transponders, apagan sus sistemas de rastreo y manipulan documentos para desaparecer en aguas mexicanas.

Hablando en serio

El contrabando de combustible pone al descubierto la simbiosis entre crimen organizado y economía formal. El CJNG no solo trafica diésel; trafica impunidad. Mientras Pemex se desangra y el Estado se congratula por incautaciones simbólicas, la verdadera batalla se libra en los puertos, los despachos aduanales y las empresas que operan con un pie en la legalidad y otro en la penumbra.

Si el petróleo fue llamado “oro negro”, hoy ese oro fluye por rutas oscuras donde el Estado ya no manda.
¿Hasta qué punto la economía mexicana puede seguir funcionando con combustible manchado de sangre?

Este contenido ha sido creado por DiarioYa gracias a la información de agencia Reuters

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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