Economía
El desempleo en México sube a 2.7% y deja señales incómodas bajo la superficie
El desempleo en México subió a 2.7% en noviembre, con menos ocupados, alta informalidad y señales de fragilidad laboral.
El desempleo en México volvió a moverse hacia arriba en noviembre de 2025. No fue un salto brusco ni una cifra que encienda sirenas inmediatas, pero sí un dato que rompe la narrativa de estabilidad absoluta. La tasa se ubicó en 2.7% de la población económicamente activa, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El aumento parece marginal. Apenas una décima más que el 2.6% registrado tanto en octubre pasado como en noviembre de 2024. Aun así, el dato no es neutro. Llega después de haber tocado 3% en septiembre y confirma que el mercado laboral mexicano se mueve en un equilibrio frágil, sostenido más por inercias que por expansiones claras.
El desempleo en México y el dato duro detrás del porcentaje
En números absolutos, la población desocupada alcanzó 1.6 millones de personas. Son 11,000 más que hace un año. Puede parecer poco en un país de más de 60 millones de personas activas, pero cada incremento se traduce en hogares ajustando gastos, decisiones postergadas y una presión silenciosa sobre el ingreso familiar.
La población económicamente activa sumó 61.5 millones de personas de 15 años o más. La tasa de participación económica quedó en 59%, por debajo del 60% observado un año antes. Menos personas buscando o sosteniendo empleo también es una señal. No siempre es elección. A veces es desgaste.
El desempleo en México convive con menos personas ocupadas
El informe del Inegi revela otro dato que merece atención. La población ocupada fue de 59.8 millones de personas, lo que implica una caída anual de 163,000 empleos frente a noviembre de 2024. Aquí el matiz importa. El desempleo en México sube poco, pero el empleo total baja más de lo que el discurso oficial suele subrayar.
Este tipo de movimientos suelen esconderse detrás de porcentajes amables. Menos ocupados, menor participación económica y un desempleo que avanza despacio, pero constante. El cuadro completo no es catastrófico, aunque tampoco cómodo.
El desempleo en México frente a la subocupación
Hay un indicador que suele pasar desapercibido y que dice mucho del mercado laboral real. La subocupación. En noviembre, 4.3 millones de personas declararon tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas. Representan el 7.2% de la población ocupada.
La cifra es menor a la de noviembre de 2024, cuando alcanzaba 8.9%. Eso equivale a cerca de un millón menos de personas subocupadas. Es una mejora relativa, aunque conviene leerla con cautela. Trabajar más horas no siempre es sinónimo de mejores ingresos ni de condiciones dignas.
El desempleo en México y la informalidad persistente
Donde el dato se vuelve incómodo es en la informalidad laboral. La tasa se colocó en 54.8%. En términos simples, 32.8 millones de personas trabajan sin acceso pleno a seguridad social ni prestaciones formales. Más de la mitad del empleo en México sigue fuera del sistema.
Dentro de ese universo, la ocupación en el sector informal alcanzó 17.5 millones de personas, el 29.3% de la población ocupada. El resto se reparte en esquemas mixtos, contratos precarios o actividades que sobreviven al margen de la regulación.
El Inegi también reportó que la tasa de condiciones críticas de ocupación llegó a 37.5%, muy por encima del 34.5% observado un año antes. Este indicador agrupa a quienes trabajan jornadas excesivas, con ingresos insuficientes o ambas cosas a la vez. Aquí el desempleo en México se conecta con un problema mayor. Tener empleo no siempre significa vivir mejor.
El desempleo en México según sectores y género
Por sectores, los servicios concentraron el 44.2% de la población ocupada en noviembre. El comercio siguió con 19.7%, la industria manufacturera con 16.2%, las actividades agropecuarias con 10.4% y la construcción con 7.9%.
En actividades como minería, electricidad, agua y gas se ubicó apenas el 0.6% del empleo formal, mientras que otro 0.8% no especificó actividad.
La brecha de género también se mantiene. La PEA femenina fue de 24.3 millones de personas, frente a 35.5 millones de hombres. La tasa de participación fue de 45.1% en mujeres y 74.6% en hombres, ambas inferiores a las registradas un año antes. El mercado laboral sigue siendo más estrecho para ellas.
Hablando en serio
El desempleo en México no se dispara, pero tampoco desaparece. Los números muestran un país donde el trabajo existe, aunque muchas veces mal pagado, inestable o informal. Las cifras oficiales describen el síntoma, no siempre la causa. La pregunta que queda flotando es incómoda pero necesaria: ¿de qué sirve presumir tasas bajas de desempleo si millones siguen atrapados en empleos que apenas alcanzan para sobrevivir?

