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La deuda de agua con EE.UU. se dispara y Sheinbaum enfrenta el plazo más crítico

La deuda de agua con EE.UU. presiona al gobierno de Sheinbaum, que enfrenta el plazo más crítico tras el incumplimiento de López Obrador.

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La deuda de agua con EE.UU. se dispara y Sheinbaum enfrenta el plazo más crítico

A Claudia Sheinbaum le tocó pagar la factura de la deuda de agua que dejó López Obrador… y no es menor: 249 millones de metros cúbicos de agua antes del 31 de enero de 2026. Esa cifra no es solo una meta técnica, es el precio político de evitar que Donald Trump active otra vez su amenaza favorita: imponer aranceles si México no obedece. El tema no es nuevo, pero ahora la presión viene con nombre, fecha y consecuencias concretas.

Durante el sexenio anterior, el gobierno mexicano incumplió sistemáticamente el Tratado de Aguas de 1944. En vez de entregar los 2,158 millones de metros cúbicos pactados para el quinquenio, apenas envió 500. El resto se acumuló como una deuda silenciosa que hoy pone en jaque la relación con Texas, epicentro conservador donde el agua vale votos.

La paradoja es cruel: México sufre una sequía histórica, especialmente en Chihuahua, pero debe mandar agua que ni siquiera alcanza para su propia agricultura. Y aunque el tratado permite márgenes de cumplimiento al inicio de cada ciclo, Trump y sus aliados no están interesados en tecnicismos. Ellos quieren ver fluir el agua, aunque en México no haya ni para beber.

La deuda de agua con EE.UU. asfixia a Sheinbaum

Desde que llegó a la presidencia, Sheinbaum ha intentado dar señales de que se toma en serio el tema. Durante 2025, México logró enviar más de 600 millones de metros cúbicos, casi todo después de abril, cuando Washington volvió a presionar con la zanahoria de los aranceles. Se tomaron medidas drásticas: se desvió agua de ríos ajenos al tratado, se vaciaron arroyos estratégicos y se importó líquido de Nuevo León para llenar la presa de la Amistad. Un logro técnico, sí… pero nada sostenible.

El problema de fondo es que el modelo de gestión hídrica en México está colapsado. El crecimiento urbano desordenado, los cultivos extensivos que devoran agua y la falta de infraestructura eficiente hacen que cumplir con EE.UU. implique dejar secas regiones enteras del norte. Por eso la tensión crece y las protestas también: en Ciudad Juárez ya se han movilizado agricultores y ganaderos, hartos de ver cómo se va el agua al norte mientras sus tierras se agrietan.

La deuda de agua con EE.UU. ya es munición electoral

La batalla del agua no se juega solo en la diplomacia. También se libra en el terreno electoral estadounidense. Para Trump, que va por la reelección en 2026, esta es una oportunidad perfecta para agitar el discurso del “México incumplido” y vender mano dura en Texas, estado clave para los republicanos. El discurso es simple y efectivo: si México no entrega el agua, habrá castigo económico.

La Casa Blanca sabe que esto puede escalar. Ya pasó entre 2001 y 2003, cuando también se acumuló una deuda hídrica. Aquella vez, EE.UU. ofreció 40 millones de dólares para obras hidráulicas en la frontera. Hoy, el tono es otro. El chantaje es directo y, aunque el tratado no obliga a cumplir cuotas anuales exactas, el margen legal sirve de poco cuando lo que se negocia es poder.

La deuda de agua con EE.UU. es otra bomba heredada para México

México no está, al menos técnicamente, incumpliendo el tratado. Pero las formas y los tiempos importan, sobre todo cuando hay un vecino que exige resultados inmediatos. La Cuarta Transformación dejó un rezago gigantesco en materia hídrica, y ahora Sheinbaum carga con ese peso. En un país donde la sequía avanza, las presas se vacían y la agricultura agoniza, ¿tiene sentido seguir pagando con agua lo que otros firmaron hace 80 años?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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