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Netanyahu sabía que habría un ataque de Hamás el 7 de octubre pero no compartió la información
Netanyahu fue advertido antes del ataque de Hamás, según fuentes emiratíes
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Benjamin Netanyahu fue advertido antes del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 sobre la preparación de una operación de gran magnitud contra Israel, según una investigación publicada por Haaretz y posteriormente respaldada en uno de sus puntos centrales por una fuente emiratí consultada por The Times of Israel. El primer ministro israelí niega haber recibido esa advertencia y su oficina califica la información como falsa.
La revelación adquiere especial relevancia porque la advertencia habría llegado directamente del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, aproximadamente diez días antes del ataque que dejó alrededor de 1,200 muertos en Israel y unas 250 personas secuestradas. La investigación también reconstruye otras señales recibidas por organismos israelíes y un aviso atribuido a la inteligencia egipcia antes del 7-O.
La cuestión que plantea la nueva información no es si Israel conocía con precisión el plan que Hamás ejecutaría aquella mañana. Las fuentes disponibles no demuestran eso. La cuestión es si el Gobierno y los servicios de seguridad recibieron suficientes indicios de una amenaza extraordinaria y no interpretaron correctamente su gravedad.
Bin Zayed habría telefoneado directamente a Netanyahu
La investigación parte de información que habría circulado dentro de Hamás durante septiembre de 2023. Yahya Sinwar, entonces máximo dirigente de la organización en Gaza, habría transmitido mediante intermediarios palestinos que preparaba una “gran sorpresa” o un “terremoto” si no se producían determinados avances en las negociaciones con Israel.
El mensaje terminó llegando al entorno de Mohamed bin Zayed. Según la reconstrucción publicada, el presidente emiratí decidió ponerse personalmente en contacto con Netanyahu.
La conversación habría durado unos 45 minutos. Durante ella, Bin Zayed habría advertido al primer ministro israelí de que Hamás estaba preparando una operación importante.
Una fuente emiratí conocedora de la conversación confirmó posteriormente a The Times of Israel que la llamada se produjo y que el gobernante emiratí trasladó la advertencia a Netanyahu. Esa corroboración refuerza uno de los elementos centrales de la investigación, aunque no resuelve completamente la controversia porque la oficina del primer ministro israelí niega que la conversación descrita haya ocurrido.
Que Netanyahu fue advertido antes del ataque de Hamás debe tratarse, en consecuencia, como una afirmación respaldada por la investigación y por una fuente conocedora de la llamada, pero expresamente rechazada por el mandatario israelí.
El Shin Bet también recibió señales durante septiembre
La advertencia emiratí no aparece aislada. La reconstrucción publicada indica que el Shin Bet, el servicio israelí de seguridad interior, recibió durante septiembre información relacionada con una posible amenaza procedente de Gaza.
Ronen Bar, entonces director del organismo, habría recibido información relevante el 15 de septiembre y posteriormente se habría comunicado con Netanyahu. Dos días después tuvo lugar una reunión en la que participaron representantes de los principales organismos de seguridad israelíes.
El Shin Bet habría advertido sobre un deterioro de la capacidad disuasoria de Israel frente a sus adversarios. Esto no equivale a conocer que miles de combatientes de Hamás cruzarían la frontera durante la mañana del 7 de octubre, ni demuestra que los servicios dispusieran anticipadamente del plan completo.
La diferencia resulta fundamental. Saber que existe una amenaza no significa conocer cómo, cuándo y dónde se producirá un ataque.
La nueva información sí refuerza otra conclusión: durante las semanas anteriores al 7-O existieron señales que apuntaban a un aumento del riesgo y que, vistas retrospectivamente, no fueron interpretadas con la gravedad que posteriormente demostraron tener.
Egipto también habría transmitido una advertencia
Otro elemento que aparece reiteradamente en la reconstrucción de los acontecimientos es Egipto. Abbas Kamel, entonces jefe de la Dirección General de Inteligencia egipcia, habría transmitido también una advertencia sobre la posibilidad de que ocurriera algo importante desde Gaza.
Las informaciones sobre los avisos egipcios han sido objeto de controversia desde los primeros días posteriores al ataque. Israel negó inicialmente algunas versiones sobre advertencias específicas, mientras fuentes egipcias mantuvieron que habían comunicado su preocupación.
La investigación actual adquiere mayor importancia al situar esas señales dentro de un conjunto más amplio. Si Netanyahu fue advertido antes del ataque de Hamás por el presidente emiratí y existieron paralelamente alertas dentro del Shin Bet y procedentes de Egipto, el debate deja de concentrarse exclusivamente en la ausencia de información durante las horas inmediatamente anteriores al ataque.
Pasa a preguntarse qué conocían los responsables políticos y de seguridad durante las semanas anteriores y qué decisiones adoptaron a partir de esa información.
La revelación contradice la reciente defensa de Netanyahu
El momento de la publicación añade una dimensión política especialmente delicada.
Netanyahu responsabilizó recientemente a responsables militares y de inteligencia de no haberlo despertado durante la madrugada del 7 de octubre de 2023, cuando comenzaron a acumularse indicios anómalos relacionados con Gaza.
El primer ministro sostiene que, si hubiera sido informado durante aquellas horas, habría ordenado movilizar inmediatamente a las Fuerzas de Defensa de Israel.
La nueva investigación no demuestra qué habría hecho Netanyahu si hubiera recibido durante la madrugada información precisa sobre el ataque. Sí cuestiona la idea más amplia de que las advertencias relevantes nunca llegaron hasta el nivel político.
Si se confirma que Netanyahu fue advertido antes del ataque de Hamás directamente por Mohamed bin Zayed, el debate sobre la responsabilidad política cambia sustancialmente. Ya no estaría limitado a determinar por qué los responsables militares no alertaron al primer ministro durante las últimas horas, sino también qué tratamiento dio su oficina a una advertencia recibida días antes.
Netanyahu rechaza esa interpretación porque niega la premisa principal. Su oficina sostiene que la conversación descrita con Bin Zayed no tuvo lugar.
La gran pregunta sigue siendo quién asumirá la responsabilidad por el 7-O
Israel ha investigado extensamente los errores militares y de inteligencia que precedieron al ataque. Las Fuerzas de Defensa y el Shin Bet han reconocido fallos graves en la evaluación de Hamás y en la respuesta inicial.
La responsabilidad política continúa siendo mucho más conflictiva.
El ataque del 7 de octubre constituye el mayor fracaso de seguridad de la historia reciente de Israel. Hamás consiguió atravesar las defensas fronterizas, atacar comunidades y bases militares, matar a alrededor de 1,200 personas y trasladar aproximadamente 250 rehenes a Gaza.
La sorpresa estratégica no dependió únicamente de carecer de información. Una parte fundamental del fracaso estuvo relacionada con la interpretación de las intenciones de Hamás y con la convicción existente dentro del sistema israelí de que la organización estaba interesada en mantener cierta estabilidad en Gaza.
Las advertencias conocidas ahora adquieren relevancia precisamente dentro de ese contexto. Una señal puede existir y, aun así, resultar inútil si quienes la reciben consideran improbable el escenario que anticipa.
La afirmación de que Netanyahu fue advertido antes del ataque de Hamás tampoco demuestra que una sola llamada hubiera permitido impedir el 7-O. La información disponible no permite establecer esa relación causal.
Sí plantea una pregunta legítima sobre si la advertencia fue investigada, transmitida a los responsables correspondientes y contrastada con otras señales que estaban llegando durante aquellos días.
La controversia llega en un momento político crítico para Netanyahu
La publicación se produce cuando la responsabilidad por el 7 de octubre vuelve al centro del debate político israelí. Netanyahu ha resistido durante años las acusaciones de que su Gobierno debe asumir responsabilidad directa por las condiciones que permitieron el ataque.
Su posición ha consistido en defender que las responsabilidades definitivas deberán establecerse mediante investigaciones, al tiempo que ha cuestionado actuaciones concretas de los mandos militares y de inteligencia.
La existencia de una advertencia directa procedente de un jefe de Estado extranjero complicaría esa defensa porque trasladaría parte del debate desde los servicios de inteligencia hasta la propia oficina del primer ministro.
La controversia tampoco puede darse por resuelta mientras Netanyahu niegue la conversación y no exista documentación pública que permita reconstruirla íntegramente. El testimonio emiratí aporta corroboración, pero las conclusiones definitivas requieren conocer qué información concreta fue transmitida, cómo fue interpretada y qué ocurrió después dentro del aparato israelí.
Ese matiz separa una investigación periodística relevante de una acusación presentada como hecho probado.
Pensando en México
El caso tiene interés para México más allá del conflicto israelí-palestino porque muestra uno de los problemas fundamentales de cualquier sistema de seguridad nacional: disponer de información no garantiza comprenderla correctamente.
Si finalmente se acredita que Netanyahu fue advertido antes del ataque de Hamás, el fracaso del 7 de octubre podría estudiarse también como un problema de evaluación y transmisión de inteligencia, no únicamente como ausencia de información.
México enfrenta sus propios desafíos de coordinación entre fuerzas armadas, inteligencia, seguridad federal, fiscalías y autoridades estatales. Las alertas previas pierden valor cuando permanecen fragmentadas, se subestiman o no llegan a quienes deben tomar decisiones.
La investigación israelí también recuerda por qué resulta necesario separar responsabilidad política y responsabilidad operativa. Saber qué conocía cada institución, cuándo lo conoció y qué hizo después resulta más útil que convertir una catástrofe en un intercambio de culpas.
¿Debe un jefe de Gobierno asumir responsabilidad política cuando recibe una advertencia grave aunque sus servicios de inteligencia no logren anticipar con precisión el ataque?
Fuentes: Haaretz, The Times of Israel, EFE, RTVE, Associated Press

