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Victoria histórica de Oaxaca contra la minería gracias a un título indígena colonial
Un pueblo en la Sierra de Oaxaca ganó a las mineras usando un documento ancestral de 1599.
Mientras el Estado mexicano repartía concesiones mineras como si fueran caramelos, un pequeño pueblo en la Sierra Norte de Oaxaca desempolvó un documento de 1599… y lo convirtió en su escudo. Capulálpam de Méndez, habitado por comunidades zapotecas, logró detener la maquinaria del despojo echando mano de su memoria. Y de su papel.
El arma fue un título primordial, esos documentos coloniales elaborados por los pueblos indígenas para marcar sus linderos y defender su tierra. En un país donde los archivos suelen servir para justificar despojos, Capulálpam usó el suyo para frenar uno.
Oaxaca contra la minería: el papel venció al subsuelo
Todo comenzó cuando el Gobierno federal autorizó concesiones mineras en la región sin consultar a los habitantes, ni libre ni previa ni informadamente. Las empresas privadas se sintieron con derecho de explorar el territorio; el Estado, con derecho sobre el subsuelo; pero la comunidad, con derecho sobre su historia.
Y esa historia estaba escrita.
El documento de 1599 no era simbólico ni decorativo. Era —y sigue siendo— una prueba jurídica válida de posesión comunal. Gracias a ese título, el pueblo interpuso un amparo y ganó en 2010. Un fallo histórico que tumbó las concesiones y demostró que la ley también puede hablar en lengua indígena.
Oaxaca contra la minería: cuando los mapas cuentan la verdad
Estos títulos no son cualquier papel viejo. Son mapas, códices, documentos en náhuatl, en castellano, con dibujos, genealogías, relatos de fundación. El Mapa de Popotla, por ejemplo, muestra guerreros, iglesias, linderos y símbolos que cuentan la historia de un pueblo como si fuera un códice animado.
Expertos del INAH, como la antropóloga Isabel Bueno, explican que estos documentos eran utilizados como escrituras de propiedad en la Nueva España, y que su valor legal fue reconocido por jueces coloniales que, por una vez, decidieron mirar más allá del alfabeto latino.
Oaxaca contra la minería: cuando resistir es también narrar
Capulálpam no es el único. Comunidades del Estado de México y otras regiones han recurrido a estos títulos para pelear en los tribunales lo que no pueden defender con armas. Y aunque muchos de estos mapas han sido robados o falsificados, los que quedan se guardan con el mismo celo con el que se guarda la tierra.
Porque, como dice la antropóloga, “estos documentos son perfectamente legales”. Y, lo que es más importante, perfectamente vivos.
Hablando en serio
El caso de Capulálpam demuestra que la historia puede ser una herramienta de resistencia y que la defensa del territorio pasa también por la memoria. Frente al modelo extractivista impuesto desde el poder, los pueblos originarios siguen dando batalla con lo que tienen: palabras, mapas y raíces. ¿Cuántas veces más tendrán que probar que su existencia es legítima?

