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Sheinbaum culpa a Peña Nieto por el cheque en blanco al Mundial FIFA 2026
México será el único país donde el Mundial FIFA 2026 tendrá exención total de impuestos.
La polémica sobre el trato fiscal que México otorgará a la FIFA durante el Mundial 2026 ha estallado justo cuando el país enfrenta un escenario económico de desaceleración y un gasto social en aumento. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su administración no tuvo margen para modificar los compromisos firmados en 2015 por el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien habría garantizado a la Federación Internacional de Fútbol una exención total de impuestos.
Durante la presentación oficial del evento, Sheinbaum Mundial 2026 se convirtió en tendencia en redes, entre críticas y memes que la acusan de otorgar un “cheque en blanco” a una de las organizaciones más poderosas y lucrativas del planeta. La mandataria insistió: “No fue una decisión nuestra; son acuerdos heredados del pasado”.
Sheinbaum Mundial 2026 y la exención total de impuestos
La exención quedó registrada en la Ley de Ingresos de la Federación 2026, donde un artículo transitorio libera del pago de tributos a las empresas que participen en la organización o desarrollo del Mundial. En la práctica, esto significa que la FIFA y todas las firmas asociadas —patrocinadores, proveedores y contratistas— no pagarán IVA, ISR ni otros impuestos federales durante todo el evento.
Mientras tanto, la Secretaría de Hacienda emitió un comunicado asegurando que “se han llevado a cabo diversas mesas de trabajo con la FIFA para acotar las disposiciones fiscales aplicables”. El texto no detalla en qué consisten esas limitaciones ni si se impusieron restricciones concretas.
En contraste, Estados Unidos y Canadá, los otros dos países sede, han limitado los beneficios fiscales a acuerdos regionales o locales. Incluso algunas ciudades, como Santa Clara (California), se han negado a subsidiar a la FIFA, y en Toronto la propia alcaldesa calificó los convenios de “leoninos”.
Un trato desigual y políticamente costoso
El problema para Sheinbaum es que México queda como el único país que ofrece una exención total y nacional. Esto ocurre en un momento en que su gobierno busca aumentar la recaudación sin subir impuestos, una contradicción que muchos analistas han señalado.
El mensaje político es incómodo: mientras se pide a los contribuyentes cumplir estrictamente con el SAT, el Estado perdona millones a una organización privada que genera ingresos multimillonarios. La FIFA, que ha sido cuestionada por su opacidad financiera y su historial de corrupción, obtendrá ganancias netas en territorio mexicano sin devolver nada al erario.
Una herencia que nadie quiere reclamar
La versión oficial insiste en culpar al pasado. Tanto Hacienda como la presidencia apuntan al gobierno de Peña Nieto, que en 2017 ratificó los compromisos fiscales como parte de la candidatura conjunta con Estados Unidos y Canadá. Aun así, la actual administración pudo renegociar ciertos términos, como lo hicieron sus socios del norte, pero prefirió no arriesgar el evento.
En los hechos, el Sheinbaum Mundial 2026 será recordado no solo por los goles, sino por el generoso trato a la FIFA. México aportará estadios, seguridad, infraestructura y exenciones fiscales mientras la federación se lleva los ingresos por publicidad, derechos televisivos y patrocinios globales.
Hablando en serio
Más allá de la pasión futbolera, esta decisión deja una pregunta que incomoda: ¿por qué un país que presume austeridad regala sus ingresos fiscales a una corporación extranjera? El caso expone la debilidad del Estado frente a los intereses del deporte-negocio y la facilidad con la que se perpetúan decisiones tomadas por gobiernos anteriores sin revisión democrática.
Si el Mundial 2026 fue un compromiso heredado, ¿cuántas otras concesiones del pasado seguimos pagando sin saberlo?

