Nacional
EE.UU. tensa la relación con México por operativo de ICE en Sinaloa
El Operativo ICE Sinaloa se convirtió en la evidencia de una posible intromisión
El Operativo ICE Sinaloa no solo desmanteló tres laboratorios de drogas. También desató una tormenta diplomática entre México y Estados Unidos que no para de escalar. Esta vez, el roce no fue por aranceles ni por migrantes: fue por la presencia, real o simbólica, de agentes estadounidenses operando en suelo mexicano. Otra línea que se cruza. Otra señal de que la frontera sur ya no es solo un muro de concreto, sino un campo minado de desconfianzas.
Todo empezó con una publicación del ICE en redes sociales. En ella, se jactaban de haber apoyado un operativo exitoso en Sinaloa, acompañado por una imagen ambigua donde se veían placas, uniformes y banderas que desataron las alarmas. La narrativa oficial hablaba de agentes de la Fiscalía mexicana certificados por Estados Unidos, pero la foto parecía decir otra cosa. El Operativo ICE Sinaloa se convirtió en la evidencia de una posible intromisión.
Claudia Sheinbaum reaccionó rápido —pero no con claridad. En su mañanera, cuestionó la autenticidad de la imagen publicada por el ICE, asegurando que «no corresponde a ninguna operación en México». Pero evitó profundizar. ¿Hubo o no participación directa de agentes estadounidenses? La FGR, como siempre, no dijo nada. Silencio. Y el silencio, en diplomacia, grita.
El trasfondo: un cóctel de amenazas y sumisiones
Este episodio no es aislado. Viene días después del traslado discreto de 17 familiares de Ovidio Guzmán a Estados Unidos. Viene tras los vuelos de inteligencia norteamericana sobre Sinaloa. Viene después de que México aceptara extradiciones, decomisos récord y una cooperación casi servil… sin recibir respeto a cambio.
Porque en el norte, lo que huele a sumisión se interpreta como debilidad. Y lo que debía ser cooperación bilateral, se percibe cada vez más como una intervención encubierta.
Ron Johnson y el discurso de la intervención
La llegada de Ron Johnson como embajador de EE.UU. a México solo avivó las llamas. Abiertamente partidario de usar fuerza militar contra los cárteles, su presencia simboliza una diplomacia con botas. Y eso no se olvida en Palacio Nacional.
El Operativo ICE Sinaloa no es solo un operativo: es una advertencia. Un recordatorio de que la política de seguridad ya no se negocia en igualdad, sino bajo presión.
Hablando en serio
Cuando Estados Unidos presume operativos en México sin avisar al gobierno anfitrión, no se trata de cooperación: se trata de dominio. Y cuando México responde con evasivas en vez de exigir explicaciones, la soberanía nacional se convierte en eslogan. El Operativo ICE Sinaloa es la metáfora perfecta de una relación asimétrica, donde la seguridad se negocia con silencios, presiones y fantasmas diplomáticos.
¿Hasta qué punto estamos dispuestos a tolerar la intromisión extranjera bajo la excusa del combate al narcotráfico?

