Nacional
Crisis de agua en San Cristóbal excepto para Coca-Cola
Coca-Cola extrae un millón de litros diarios mientras miles de vecinos viven sin una sola gota
En el corazón de Chiapas, el llamado Pueblo Mágico de San Cristóbal de Las Casas vive una paradoja brutal: mientras Coca-Cola extrae más de un millón de litros de agua diarios, miles de vecinos abren la llave y no sale ni una gota en unas de las crisis más prolongadas de su clase.
La crisis de agua en San Cristóbal no es nueva, pero ha escalado al punto en que barrios enteros pasan semanas sin servicio, mientras el gigante FEMSA —embotellador de Coca-Cola— opera con normalidad desde su planta en las afueras desde 1984. Según datos oficiales, tiene permiso para extraer 481,982 metros cúbicos al año. Eso son 1.32 millones de litros diarios. Cifra que irrita a quienes, como en Cuxtitali o La Hormiga, viven años enteros sin agua potable.
La desigualdad en el acceso ha encendido la indignación. La organización Otros Mundos Chiapas lleva más de 24,000 firmas pidiendo que se cancelen las concesiones de FEMSA. Mientras tanto, los residentes enfrentan un sistema de agua colapsado: infraestructura vieja, tomas clandestinas, disputas políticas y corrupción en el SAPAM, el organismo municipal de agua.
¿Quién se beneficia de la crisis de agua en San Cristóbal?
La respuesta es incómoda. Coca-Cola no solo no ha sido frenada: se le aplaude. FEMSA presume generar más de 16,000 empleos directos e indirectos en Chiapas. Además, sostiene campañas de reforestación y educación ambiental que, según muchos activistas, no compensan el daño causado.
Lo irónico es que Chiapas es el lugar donde más Coca-Cola se consume en el mundo: 683.8 litros por persona al año, según la UNAM. En San Juan Chamula, incluso se bebe en ceremonias religiosas. Y con el agua embotellada costando casi lo mismo que un refresco, ¿qué escoge una familia sin acceso a agua potable?
Crisis de agua en San Cristóbal: enfermedades, corrupción y abandono
Lo que sí fluye es la enfermedad. El agua de red no está tratada. Contiene restos fecales, causa diarreas crónicas y enfermedades gastrointestinales, especialmente en comunidades rurales. Las familias pagan miles de pesos al año en atención médica y aún más en garrafones.
Y nadie se hace responsable. La falta de coordinación entre autoridades, los pleitos entre líderes comunitarios y las tomas ilegales alimentan un caos en el que siempre gana el más fuerte… o el más grande.
Soluciones comunitarias ante la crisis de agua en San Cristóbal
ONGs como Cántaro Azul y Tu Bosque proponen soluciones concretas: redes de defensa del agua, reforestación, captación de lluvia, filtros cerámicos y empoderamiento indígena para participar en la reforma nacional del agua. Pero su alcance aún es limitado.
Desde la sociedad civil también se exige que FEMSA deje de usar botellas de plástico y apoye impuestos a los plásticos de un solo uso. Hay quienes dicen que debería financiar el sistema de alcantarillado entero de la ciudad.
La pregunta es: ¿quiere? ¿O solo seguirá extrayendo?
Hablando en serio
La crisis de agua en San Cristóbal no solo retrata el abandono institucional, también pone en evidencia cómo las corporaciones pueden imponerse a pueblos enteros en nombre del empleo y la inversión. Mientras tanto, los más pobres beben refresco porque no tienen acceso al agua. ¿Estamos normalizando la escasez como si fuera un daño colateral aceptable? ¿Hasta cuándo lo vamos a permitir?

