Nacional
Narcoguerra asesina más de 50 niños y deja sin clases y sin infancia a Sinaloa
Más de 50 niños asesinados y cierre de escuelas por miedo.
El ciclo escolar en Sinaloa terminó como empezó: con miedo. La narcoguerra en Sinaloa no solo mató a más de 50 niñas, niños y adolescentes este año, también borró cualquier vestigio de normalidad en las escuelas. No hubo clausuras, ni fotos, ni camisas firmadas. Solo silencio, salones vacíos y padres aterrados.
Más de 80 escuelas cerraron sus puertas. No por huelgas, ni por pandemia. Por pánico. Por amenazas, explosivos afuera de las preparatorias, cuerpos desmembrados tirados cerca de los planteles. Por un coche bomba con poder suficiente para arrasar 500 metros a la redonda, estacionado frente a una escuela en la colonia Emiliano Zapata. Así regresaron las clases tras Semana Santa.
Narcoguerra en Sinaloa: cuando ir a la escuela se vuelve un acto suicida
Desde septiembre de 2024, las familias dejaron de enviar a sus hijos a clases. Las autoridades aseguraban que “había condiciones suficientes” para el regreso presencial. Pero la realidad mostraba otra cosa: balaceras a plena luz del día, soldados ocupando aulas como bases militares, y calles donde el crimen organizado dicta las reglas.
En zonas rurales como Cosalá, Eldorado y Navolato, las escuelas simplemente dejaron de funcionar. En otras, como la Técnica 96 en El Mirador, apenas si asistía el 60% del alumnado. La presencia de patrullas con hombres encapuchados solo aumentó el terror. ¿Quién quiere que sus hijos aprendan a esquivar balas en lugar de multiplicar fracciones?
Niñez asesinada: las cifras que nadie quiere leer
- Gael y Alexander, asesinados el 19 de enero en un intento de robo de auto.
- Danna Sofía, 12 años, ejecutada en marzo camino a su escuela.
- Leidy y Alexa, de 9 y 11 años, tiroteadas por el Ejército cuando iban a clases desde Badiraguato.
Y estos son solo los casos que trascendieron. Las autoridades, lejos de reconocer el estado de emergencia, insistieron en que “todo estaba bajo control”. Mientras tanto, las escuelas se convertían en cementerios simbólicos: sin risas, sin recreos, solo homenajes póstumos.
Educación a distancia… por sobrevivencia
Frente al infierno cotidiano, muchas escuelas optaron por clases virtuales. No por avance tecnológico, sino por sobrevivencia. Como en pandemia, pero sin virus. Solo violencia.
Padres y madres suplicaron volver a ese modelo. No pedían lujos, solo que sus hijos no murieran en el intento de aprender. La Secretaría de Educación ignoró los reclamos, se aferró a la normalidad ficticia, y dejó sola a una niñez cercada por el fuego cruzado.
Hablando en serio
La narcoguerra en Sinaloa no solo arrebató vidas, también despojó a una generación entera de su derecho a la infancia. El Estado mexicano ha fallado en lo más básico: proteger a los niños. No bastan operativos ni comunicados. Se requiere una estrategia real que anteponga la vida sobre la narrativa.
¿En qué momento decidimos que ir a la escuela fuera un riesgo de muerte aceptable?

