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México rechaza la ruptura diplomática de Perú por asilo de Betsy Chávez

México rechaza la ruptura diplomática Perú tras otorgar asilo a Betssy Chávez y defiende su tradición humanista frente a la reacción de Lima.

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México rechaza la ruptura diplomática de Perú por asilo de Betsy Chávez

La ruptura diplomática de Perú no ha pillado por sorpresa a nadie en Palacio Nacional, pero sí ha provocado una respuesta inmediata. México defendió su decisión de conceder asilo político a la ex primera ministra Betssy Chávez, aliada del expresidente Pedro Castillo, alegando que el país andino está incurriendo en una reacción desproporcionada y contraria al derecho internacional.

El subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco Álvarez, fue tajante: “Rechazamos la decisión que toma el gobierno de Perú de romper relaciones diplomáticas con México, no así las consulares, porque actuamos con sentido humanitario”. Una frase que resume la postura mexicana: firme, pero contenida.

Tradición mexicana frente a la ruptura diplomática de Perú

México recordó que el asilo político es una tradición profundamente arraigada en su historia, desde los refugiados españoles del exilio franquista hasta figuras perseguidas por dictaduras latinoamericanas. En palabras de la subsecretaria Raquel Serur Smeke, “toda persona extranjera que encuentre en peligro su vida, su integridad y su libertad por sus ideas o actividades políticas puede solicitar asilo”.

La cancillería mexicana apeló a la Convención de Caracas sobre Asilo Político, que deja claro que el país asilante es quien determina si un caso tiene motivaciones políticas. En otras palabras, el reclamo peruano no tiene sustento legal.

Asilo político y tensión regional

El conflicto diplomático se enmarca en un contexto más amplio: la tensión permanente entre los gobiernos progresistas y los regímenes conservadores de la región. La ruptura diplomática con Perú revive heridas abiertas desde la destitución de Pedro Castillo en 2022, episodio que México calificó entonces de “golpe institucional”.

Pablo Monroy Conesa, director general para América del Sur, lo dijo sin rodeos: “Los casos de Betssy Chávez y Pedro Castillo están totalmente conectados”. Desde su punto de vista, ambos fueron víctimas de persecución política y judicial.

¿Un conflicto entre gobiernos o entre modelos?

Lo que está en juego no es solo un desacuerdo diplomático, sino dos visiones opuestas del poder. Perú acusa a México de injerencia; México insiste en su derecho humanitario. Detrás del intercambio de comunicados, hay un eco de algo más profundo: una lucha simbólica por definir qué países pueden cuestionar las decisiones de otros sin ser acusados de intervenir.

Y aunque México mantiene las relaciones consulares, el gesto peruano deja una grieta difícil de cerrar.

Hablando en serio

Más allá de la ruptura diplomática con Perú, este conflicto plantea una pregunta sobre el papel de México en América Latina. ¿Debe seguir siendo el refugio moral de los perseguidos políticos, aun cuando eso incomode a otros gobiernos? La respuesta marcará el rumbo de su política exterior y su peso ético en la región. Porque defender el asilo no es solo una cuestión de tradición: es decidir de qué lado de la historia se quiere estar.

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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