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Familias enteras y estudiantes entre las víctimas del incendio Waldo’s Hermosillo
Familiares de víctimas exigen justicia y una investigación.
El incendio Waldo’s Hermosillo ha dejado una cicatriz imborrable en la capital de Sonora. Lo que comenzó como una explosión repentina en plena tarde del Día de Muertos se convirtió en una de las tragedias más devastadoras de los últimos años en el norte del país: 23 muertos y más de una docena de heridos, entre ellos varios niños y jóvenes estudiantes.
Según la Fiscalía estatal, el siniestro habría sido provocado por la quema de un transformador eléctrico dentro del establecimiento, aunque los familiares de las víctimas piden una investigación exhaustiva. “Que pague quien tenga que pagar, aunque nadie me devuelva a mi hija ni a mis nietos”, dijo Luis Quintero, padre de la enfermera Zelma Quintero, quien murió junto a sus hijos Danna y Rafael, de ocho años y poco más de uno.
El horror del incendio Waldo’s Hermosillo
La tienda estaba llena de familias que hacían compras para la festividad. Entre las víctimas se encuentran Karla Cota y sus dos hijos pequeños, José de Jesús y Diego, así como Edith Eloína Villa y su hija Corina. También perdió la vida Lupita Fernández, embarazada, junto a su madre Guadalupe Castro y su hermano Alejandro. Su esposo, Rey Vásquez, publicó un desgarrador mensaje en redes: “Perdóname por no haber alcanzado a salvarte. Eras y serás el amor de mi vida”.
El fuego avanzó con rapidez, atrapando a trabajadores y clientes. Ana María Cortez y Jhoana Hernández, empleadas del Waldo’s, murieron en el intento de evacuar el local. Hernández, de apenas 20 años, estudiaba Negocios Internacionales en la Universidad de Sonora. Sus profesores y compañeros la despidieron con mensajes de incredulidad y cariño.
Un desastre evitable
Las autoridades reconocen que las muertes se debieron principalmente a la inhalación de gases tóxicos, pero aún no hay claridad sobre las condiciones eléctricas y de seguridad del establecimiento. Testigos aseguran que no se activaron alarmas ni había rutas de evacuación visibles.
El fiscal Gustavo Rómulo Salas confirmó que 21 de las 23 víctimas han sido identificadas, entre ellas trabajadores, estudiantes y matrimonios que se encontraban dentro del local. La Cruz Roja Mexicana reportó cinco hombres, cuatro niñas, dos niños y doce mujeres entre los fallecidos.
El impacto del incendio Waldo’s Hermosillo ha generado protestas en redes sociales, donde familiares exigen justicia y cuestionan la responsabilidad de la empresa. “No fue un accidente, fue negligencia”, se lee en varios mensajes compartidos desde Sonora.
Una ciudad que no encuentra consuelo
Hermosillo vive días de duelo. Los funerales se multiplican, las velas se amontonan frente a los restos de la tienda y los vecinos todavía perciben el olor a humo y plástico quemado. Nadie entiende cómo una compra cotidiana terminó en tragedia.
Hablando en serio
El incendio Waldo’s Hermosillo expone la precariedad con que operan muchas tiendas en México: instalaciones eléctricas obsoletas, falta de protocolos de emergencia y trabajadores desprotegidos. ¿Cuántas tragedias más harán falta para que la seguridad deje de ser una formalidad burocrática? Lo ocurrido en Sonora no fue solo un accidente: fue el resultado de un sistema que no aprende de sus muertos.

