Política
Sindicatos exigen la reinstalación de Belem Benítez en IMSS Bienestar
Sindicatos denuncian su destitución como una decisión política.
El despido de Belem Benítez, excoordinadora estatal de IMSS Bienestar en Chiapas, ha encendido la inconformidad de sindicatos, médicos y organizaciones sociales que reclaman su reinstalación inmediata. La acusan de haber sido separada del cargo por motivos políticos y no por criterios de desempeño, un hecho que ha puesto en evidencia las tensiones internas del nuevo modelo de salud pública impulsado por el gobierno federal.
Desde hace días, agrupaciones de trabajadores del sector salud se han manifestado en Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas y otras ciudades del estado, denunciando lo que consideran una “decisión injustificada” tomada desde oficinas centrales. En pancartas y comunicados, los manifestantes sostienen que Belem Benítez fue apartada de su cargo tras cuestionar presuntos actos de corrupción y favoritismo dentro del sistema IMSS Bienestar.
Protestas por transparencia y autonomía
Los colectivos que respaldan a Belem Benítez insisten en que su destitución vulnera la autonomía del sistema estatal de salud y abre la puerta a prácticas clientelares. “Su gestión se caracterizó por atender a las comunidades rurales más olvidadas. Removerla es castigar la eficiencia y premiar la sumisión”, señaló uno de los portavoces sindicales frente a las oficinas del IMSS en Chiapas.
El conflicto ha tomado fuerza en redes sociales, donde decenas de médicos y enfermeras han compartido mensajes de apoyo bajo el hashtag #JusticiaParaBelemBenítez, exigiendo su regreso al puesto. En paralelo, varias organizaciones civiles han solicitado la intervención del gobierno federal para garantizar transparencia en las designaciones y evitar que IMSS Bienestar se convierta en un instrumento político.
El modelo IMSS Bienestar, bajo la lupa
El programa IMSS Bienestar nació como la gran apuesta del gobierno mexicano para unificar los servicios de salud pública, eliminando duplicidades entre los sistemas estatales y federales. En Chiapas, su implementación ha sido especialmente compleja debido a las condiciones geográficas, la falta de personal médico y la precariedad de infraestructura en zonas rurales.
Fuentes internas afirman que Belem Benítez había logrado articular un esquema de atención comunitaria con enfoque indígena, priorizando la atención a mujeres y niños en municipios marginados. Su salida abrupta, sin explicación oficial detallada, ha generado dudas sobre la dirección del programa y la estabilidad de sus equipos técnicos.
Los sindicatos advierten que su remoción podría tener consecuencias graves en la operación de hospitales rurales y centros de salud comunitarios, muchos de los cuales dependen directamente de las gestiones realizadas durante su administración.
Tensión política y exigencia de diálogo
Aunque el IMSS Bienestar no ha emitido un comunicado formal explicando los motivos de la separación, trascendió que la decisión fue tomada por la dirección nacional del instituto. Voces dentro del sector interpretan el movimiento como una represalia por diferencias internas sobre la asignación de recursos y nombramientos.
La Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud y otros sindicatos regionales han anunciado que mantendrán las protestas hasta que se revierta la decisión. Incluso han planteado la posibilidad de convocar a un paro escalonado si no se restituye a Belem Benítez en su cargo o no se abre una investigación sobre su destitución.
Mientras tanto, en los pasillos de hospitales y clínicas de Chiapas se respira incertidumbre. Muchos trabajadores temen que el conflicto derive en un nuevo periodo de inestabilidad en la coordinación estatal, justo cuando el sistema intenta consolidarse como la columna vertebral de la atención médica gratuita.
Hablando en serio
La polémica en torno a Belem Benítez pone en evidencia el reto de transformar el sistema de salud mexicano sin caer en viejas prácticas de poder. La ciudadanía chiapaneca, acostumbrada a las carencias médicas y al abandono institucional, observa con escepticismo cómo los conflictos políticos vuelven a imponerse sobre el derecho a la salud. ¿Podrá el IMSS Bienestar mantenerse fiel a su propósito social o terminará siendo otro campo de disputa burocrática?

