Política
Jovani, el suspirante | Entrevista
Jovani Salazar habla sobre Tuxtla Gutiérrez, pobreza y el futuro de la capital de Chiapas
Un encuentro en la oficina
Una bandera de México está en la esquina de mi oficina. Recta, inmóvil. Afuera el viento del primer martes de marzo sacude los árboles del patio. Las hojas chocan entre sí con un sonido breve. En el escritorio mi taza de café humea. El aroma llena el espacio.
Poco antes la puerta se abre. Le cedo el paso a Jovani Salazar, el joven político que aspira a transformar Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas.
Jovani vino a saludarme. Sin comitiva. Sin discursos. Trae unos lentes oscuros para aliviar los ojos del fuerte sol y del cansancio de quien camina la ciudad.
Se sienta frente a mí. Mira un momento la ventana. Quizás también mira la bandera.
Creo que Tuxtla siempre vuelve, en la persona de Jovani, a esta oficina.
La realidad social de Tuxtla Gutiérrez
Tuxtla aparece en la mesa con sus números y con sus rostros. Cerca del sesenta por ciento de la población vive en pobreza. Más de trescientas mil personas en la capital. En todo Chiapas el indicador ronda el 67 por ciento.
No son cifras abstractas. Son colonias, mercados, semáforos.
¿Qué es lo que más le impacta de esa realidad social?
Jovani Salazar
—Los niños en los cruceros son lo que más duele.
Se refiere a los niños en situación de calle que venden dulces entre automóviles detenidos, los que limpian parabrisas, los que piden monedas con una naturalidad que ningún niño debería aprender.
—Una ciudad no puede aceptar eso.
El viento sacude los árboles del patio. Mi café se enfría lentamente.
Él no quiere café. Parece tener un poco de prisa porque va a ir a un evento de la empresa DHL en el aeropuerto Ángel Albino Corzo y tiene que cruzar toda la ciudad.
Hablamos de Tuxtla.
Capital administrativa, universitaria, hospitalaria. Ciudad que concentra comercio y oficinas públicas. Ciudad que recibe cada día a familias que llegan desde municipios rurales buscando empleo, escuela, atención médica.
La expansión hacia el oriente y el poniente ha sido rápida. Colonias levantadas con urgencia. Calles que aparecen antes que el agua potable.
¿Qué tan bien conoce esa expansión de la ciudad?
Jovani Salazar
—La he caminado. Muchas veces.
Ha recorrido barrios, fraccionamientos, colonias populares. Conversa con comerciantes, jóvenes sin empleo fijo, madres que organizan la casa con ingresos mínimos.
Ese recorrido le dio una lectura distinta de la ciudad.
Usted ha dicho que Tuxtla es “inicio y destino”. ¿A qué se refiere?
Jovani Salazar
—Tuxtla es inicio y destino.
Lo dijo una vez en una entrevista que le hizo su amigo, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar. La frase quedó flotando en la memoria de la capital.
Inicio y destino.
Punto de partida para quienes llegan desde la sierra o desde la costa. Destino para quienes buscan construir una vida en la capital.
¿Qué oportunidades ve para el desarrollo de Tuxtla?
Jovani Salazar
—Tuxtla tiene oportunidades.
Menciona algunas áreas con potencial:
- Economía digital
- Transformación de alimentos regionales
- Servicios para adultos mayores
- Turismo vinculado al Cañón del Sumidero
La ciudad tiene aeropuerto, carreteras hacia el norte y hacia Centroamérica, universidades llenas de jóvenes.
¿Qué falta entonces para que esas oportunidades se concreten?
Jovani Salazar
—Lo que falta es método.
El diálogo avanza sin prisa. He consumido dos tazas de café en este sustancioso intercambio. El viento continúa moviendo los árboles.
La política aparece en la conversación con su inevitable aspereza.
¿Está preparado para las críticas que vendrán con la vida pública?
Jovani Salazar
—Vendrán críticas. Algunas honestas. Otras de mala fe.
La vida pública exige resistencia. Él lo sabe.
—Estoy preparado.
Silencio breve.
La bandera sigue quieta.
Jovani se levanta. Estrecha mi mano.
—Nos vemos pronto, hermano.
Sale de la oficina y caminamos hacia su camioneta blanca. Luego se va por las avenidas de Tuxtla, esa capital donde conviven la pobreza, la energía y la obstinación de miles de personas que cada día vuelven a empezar.
Me quedo mirando el patio. Los árboles de flores amarillas. La ceiba llena de bellotas que pronto explotarán y derramarán su algodón y semillas en un nuevo ciclo de la vida.
En política, al igual que en la vida, el desenlace nunca está escrito.
La moneda sigue girando en el aire.
Y Jovani lo sabe.

