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Última hora del terremoto en Venezuela: EE. UU. prevé miles de fallecidos y comienza la ayuda exterior
EE. UU. teme un saldo mucho mayor que el oficial del Gobierno venezolano mientras aumenta la ayuda internacional a Venezuela.
EE. UU. teme un saldo mucho mayor que el oficial del Gobierno venezolano mientras aumenta la ayuda internacional a Venezuela.
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El terremoto en Venezuela ha abierto un escenario de incertidumbre que va mucho más allá del balance oficial de víctimas. Mientras las autoridades venezolanas continúan actualizando la cifra de fallecidos y heridos conforme avanzan las labores de rescate, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha difundido una previsión que sitúa el posible impacto humano en una escala muy superior, al tiempo que gobiernos y organismos internacionales aceleran el envío de ayuda de emergencia.
La diferencia entre ambos datos resulta significativa. El balance oficial supera el centenar de fallecidos y ronda el millar de heridos, pero el sistema PAGER del USGS estima que existe una probabilidad relevante de que el número final de víctimas pueda situarse entre 10.000 y 100.000 muertos, una proyección basada en modelos automáticos que analizan la intensidad del sismo, la exposición de la población y la vulnerabilidad de las construcciones. Los propios expertos recuerdan que no se trata de una cifra confirmada, sino de una evaluación preliminar del riesgo.
La previsión de EE. UU. refleja el peor escenario posible
El modelo PAGER es utilizado habitualmente por los servicios de emergencia para anticipar la magnitud potencial de una catástrofe durante las primeras horas posteriores a un gran terremoto. Su objetivo no consiste en contabilizar víctimas, sino en orientar la movilización internacional cuando todavía existen enormes dificultades para conocer la situación sobre el terreno.
En este caso, el sistema considera especialmente preocupante la combinación de dos terremotos de gran magnitud ocurridos con apenas unos segundos de diferencia, la elevada concentración urbana en las zonas afectadas y la fragilidad de parte del parque inmobiliario venezolano. Esa combinación explica que el algoritmo haya situado el evento dentro de la categoría de mayor riesgo humano.
Las autoridades venezolanas, sin embargo, insisten en que el balance oficial seguirá actualizándose únicamente conforme se confirmen los rescates y las identificaciones de víctimas. La Guaira continúa siendo la zona más castigada, aunque Caracas también registra importantes daños estructurales y decenas de edificios colapsados.
La ayuda internacional comienza a desplegarse
La magnitud del desastre ha provocado una rápida reacción diplomática. La Unión Europea activó el Mecanismo Europeo de Protección Civil tras la petición formal realizada por Caracas, una decisión que permitirá coordinar el envío de equipos especializados, material de emergencia y asistencia médica entre los Estados miembros.
España, Italia y República Checa fueron algunos de los primeros países europeos en poner a disposición equipos de búsqueda y rescate. Desde Bruselas también se confirmó que el Centro Europeo de Coordinación de Respuesta a Emergencias ya trabaja para organizar el despliegue de recursos adicionales conforme evolucionen las necesidades sobre el terreno.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, trasladó públicamente su solidaridad con la población venezolana y aseguró que la UE está preparada para ampliar la asistencia, incluyendo apoyo sanitario si la situación lo requiere.
Estados Unidos ofrece apoyo pese a la incertidumbre
Washington también anunció su disposición a colaborar en la respuesta humanitaria. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Estados Unidos pretende ayudar «rápidamente» mediante el envío de equipos de rescate y apoyo logístico, mientras mantiene contactos con las autoridades venezolanas para evaluar las necesidades prioritarias.
La coincidencia entre la publicación del informe del USGS y la oferta de asistencia estadounidense ha colocado a EE. UU. en el centro de la respuesta internacional durante las primeras horas posteriores al desastre. Aunque el informe científico y la ayuda humanitaria corresponden a ámbitos distintos, ambos reflejan la preocupación por la posible evolución de la emergencia.
A la respuesta estadounidense se han sumado otros gobiernos latinoamericanos, que anunciaron el envío de rescatistas, personal sanitario y suministros para reforzar las operaciones en las zonas más afectadas.
Organismos internacionales preparan una respuesta prolongada
Naciones Unidas y diversas organizaciones humanitarias también siguen la evolución de la emergencia. Las primeras evaluaciones apuntan a que el terremoto podría agravar una situación humanitaria que ya presentaba importantes desafíos antes del desastre, especialmente en materia sanitaria, abastecimiento y atención a desplazados.
El Vaticano anunció una primera ayuda económica de 100.000 euros destinada a apoyar la respuesta inmediata de la Iglesia local, mientras distintas organizaciones no gubernamentales preparan nuevos envíos de asistencia conforme se conozca el alcance definitivo de los daños.
Las próximas horas serán decisivas para comprobar si la estimación inicial del USGS termina alejándose de la realidad o si, por el contrario, el avance de las labores de rescate confirma un impacto mucho mayor del reflejado en los primeros balances oficiales. La experiencia en grandes terremotos demuestra que el número de víctimas suele modificarse conforme los equipos logran acceder a las zonas más devastadas.
Pensando en México
La experiencia mexicana demuestra que las primeras horas tras un gran terremoto son determinantes para salvar vidas y coordinar la ayuda internacional. El caso venezolano vuelve a poner sobre la mesa la importancia de contar con sistemas de alerta, protocolos de protección civil y cooperación entre países cuando la capacidad nacional resulta insuficiente. También recuerda que las proyecciones científicas deben interpretarse con prudencia mientras avanzan las labores de rescate. ¿Crees que América Latina debería fortalecer un mecanismo regional permanente para responder de forma conjunta a grandes desastres naturales?

