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Argentina remonta a Egipto 3-2, tras estar al borde del abismo en octavos
Argentina firma una remontada épica ante Egipto y evita una eliminación histórica.
Argentina firma una remontada épica ante Egipto y evita una eliminación histórica.
Una remontada agónica
Argentina sobrevivió cuando parecía condenada. La vigente campeona del mundo derrotó 3-2 a Egipto en los octavos de final del Mundial 2026 después de una remontada frenética en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. El equipo de Lionel Scaloni llegó a verse dos goles por debajo, falló un penalti, estrelló un balón en el poste y necesitó un último tramo de partido cargado de épica para mantener vivo el sueño de revalidar el título.
Argentina remonta a Egipto en un encuentro que cambió varias veces de dueño y que confirmó dos realidades del torneo: la capacidad competitiva de los egipcios y la enorme resistencia de una selección argentina que se negó a aceptar la eliminación.
El inicio fue exactamente el que pretendía Egipto. Argentina monopolizó la posesión, mientras los africanos esperaban su oportunidad para golpear. Esa oportunidad llegó en el minuto 16, cuando Yasser Ibrahim ganó la posición en un balón parado y cabeceó el 0-1 aprovechando un desajuste defensivo de la zaga albiceleste.
El gol alteró el encuentro. Argentina respondió de inmediato y encontró un penalti tras una falta de Hassan sobre Tagliafico. Messi asumió la responsabilidad, pero Mostafa Shobeir adivinó el lanzamiento y firmó una de las imágenes del partido al detener el disparo del capitán argentino.
Lejos de hundirse, Egipto ganó confianza. Shobeir comenzó un recital bajo los palos con intervenciones ante Mac Allister, Julián Álvarez y el propio Messi, que también estrelló un lanzamiento de falta en el poste antes del descanso.
Argentina remonta a Egipto después de sobrevivir al mejor Shobeir
La segunda parte mantuvo el mismo guion. Argentina atacaba y Egipto resistía con un bloque bajo muy disciplinado. Rodrigo De Paul volvió a probar desde la frontal y Shobeir respondió otra vez con seguridad.
El conjunto dirigido por Hossam Hassan encontró espacios para correr y estuvo cerca de ampliar la ventaja. Un espectacular contragolpe terminó con el balón en la red tras un remate de Ziko, pero el VAR anuló la acción al detectar un pisotón previo sobre Tagliafico en el origen de la jugada.
La advertencia no sirvió de aviso para Argentina. Apenas unos minutos más tarde, Mohamed Salah volvió a conducir un contraataque letal, Hassan asistió y Ziko, esta vez sí, marcó el 0-2 con un remate a bocajarro que silenció el estadio.
Con más de veinte minutos todavía por delante, Argentina quedó al borde de una de las eliminaciones más sorprendentes del campeonato.
El campeón reaccionó cuando parecía no tener respuesta
Scaloni respondió moviendo el banquillo. Lautaro Martínez, Nico González y posteriormente Montiel dieron más profundidad a un equipo que necesitaba abrir el campo y acelerar el ritmo.
La reacción comenzó en el minuto 81. Cristian Romero conectó un cabezazo que Shobeir llegó a tocar, aunque no pudo evitar que el balón cruzara la línea para establecer el 1-2.
Ese gol cambió completamente el estado emocional del partido. Egipto dejó de sentirse cómodo y Argentina aumentó la presión sobre el área africana.
Cuatro minutos después apareció Lionel Messi. El capitán argentino, que había fallado un penalti y había golpeado el poste durante el encuentro, encontró finalmente el empate con un remate que volvió a rozar Shobeir antes de terminar dentro de la portería.
Argentina remonta a Egipto porque nunca dejó de atacar. La igualdad llegó cuando el partido parecía escaparse y dejó a los africanos tratando de resistir un vendaval que ya resultaba imposible contener.
Enzo Fernández culminó una remontada para la historia
El empate no conformó a la Albiceleste. Con el tiempo añadido ya en marcha, Argentina siguió empujando.
Lautaro Martínez apareció por la banda derecha y puso un centro medido al corazón del área. Enzo Fernández atacó el espacio y conectó un cabezazo impecable que superó definitivamente a Shobeir para firmar el 3-2.
La remontada quedó consumada en apenas unos minutos. Egipto pasó de acariciar los cuartos de final a verse eliminado después de haber realizado probablemente el mejor partido de su Mundial.
Los últimos instantes fueron caóticos. Egipto intentó un último esfuerzo ofensivo mientras Argentina administraba la ventaja y trataba de consumir cada segundo disponible. Incluso hubo tensión en los banquillos, donde el árbitro mostró expulsiones a miembros del cuerpo técnico egipcio durante el descuento.
Argentina remonta a Egipto y mantiene vivo el sueño del bicampeonato
La clasificación mantiene a Argentina entre las ocho mejores selecciones del torneo y prolonga la defensa del título conquistado cuatro años atrás.
También deja varias conclusiones. La primera, que Egipto confirmó el crecimiento del fútbol africano con un partido de enorme personalidad frente a uno de los grandes favoritos.
La segunda, que Argentina sigue dependiendo en gran medida de la inspiración de Messi en los momentos críticos, aunque esta vez encontró también respuestas en Romero, Enzo Fernández y los cambios introducidos por Scaloni.
La tercera es quizá la más evidente: los campeones rara vez dejan de competir antes del pitido final. Durante más de ochenta minutos, Argentina estuvo contra las cuerdas. En apenas un cuarto de hora transformó una eliminación casi segura en una remontada que ya forma parte de las grandes noches del Mundial 2026.
Pensando en México
La remontada argentina vuelve a recordar que los partidos de eliminación directa rara vez terminan cuando parece que están decididos. La diferencia entre avanzar o quedarse fuera suele encontrarse en la gestión emocional de los últimos minutos.
Para México, eliminado en octavos, el encuentro ofrece una referencia clara sobre la importancia de mantener la intensidad incluso en los escenarios más adversos. Las selecciones con mayor jerarquía consiguen seguir creyendo cuando el reloj juega en su contra.
El fútbol mexicano ha mostrado capacidad para competir, pero todavía necesita convertir esa competitividad en victorias frente a rivales de máximo nivel cuando llegan los momentos decisivos.
¿La diferencia entre las grandes selecciones y el resto está en la calidad individual o en la capacidad colectiva para no rendirse cuando todo parece perdido?

