Política
Sheinbaum le baja el volumen a la música del narco
¿Lucha contra el narco o control disfrazado?
La censura a narcocorridos en México ya no es cosa de debates entre moralistas y músicos: es política de Estado. Y Claudia Sheinbaum lo tiene claro. Si de poder se trata, no va a titubear en bajarle el volumen a la música que incomoda al gobierno y supuestamente glorifica al crimen organizado.
Esta semana, el Estado de Chihuahua prohibió presentaciones de artistas que interpreten narcocorridos. Sinaloa ya había hecho lo mismo. Incluso la CDMX multó a Grupo Firme por “apología del delito”. ¿De verdad creen que censurando corridos se va a frenar la narco-cultura? ¿O es otra cortina de humo para no hablar de los abrazos y los balazos?
Censura a narcocorridos en México: ¿control cultural o pánico electoral?
La jugada tiene toda la pinta de estrategia electoral. Mientras Sheinbaum promete “recuperar valores”, sus operadores territoriales comienzan a restringir eventos, vetar letras y perseguir artistas. Pero no tocan a las televisoras que lucran con narcoseries. Ni a los influencers que posan con camionetas de lujo en TikTok. Solo a la música que incomoda. Porque es popular. Porque no se controla.
Lo curioso es que muchos de estos grupos no cantan desde la impunidad, sino desde la cruda realidad. Desde la desesperanza de los pueblos olvidados. Desde la violencia que los gobiernos no han sabido contener. Pero claro, es más fácil culpar a un cantante que a una administración fallida.
Censura a narcocorridos en México: la moral se aplica al ritmo del PRI
Que no te engañen. La censura a narcocorridos en México no es nueva. El PRI ya lo hizo en los noventa. El PAN también se indignó. Pero lo que cambia hoy es el volumen: más redes sociales, más viralidad, más presión para mostrar autoridad. Y lo que no se puede resolver con justicia, se intenta controlar con moralina.
El resultado: conciertos cancelados, artistas perseguidos, multas ridículas y el efecto Streisand en pleno. Porque cada vez que el gobierno censura una canción, esa canción se vuelve más escuchada.
Censura a narcocorridos en México: Sheinbaum busca votos, no justicia
¿Alguien ha prohibido los conciertos de reguetón misógino? ¿Alguien ha multado a los artistas que promueven el consumo de drogas en otras letras? No. El problema no es la violencia, es el poder simbólico de los corridos. Y eso les da miedo. Porque narran lo que los boletines oficiales callan. Porque la gente los escucha más que a los discursos de campaña.
Sheinbaum quiere proyectar mano dura sin tocar a las verdaderas estructuras del narco. Porque enfrentarlas cuesta votos, alianzas y pactos incómodos. Pero multar a un cantante vende titulares. Y eso basta para un like institucional.
Hablando en serio
La censura a narcocorridos en México es un síntoma de un país que prefiere taparse los oídos antes que enfrentar la raíz del problema. En lugar de invertir en educación musical, promoción cultural o espacios para narrativas alternativas, se elige el camino más fácil: prohibir lo incómodo. Pero prohibir una canción no borra la violencia. Solo invisibiliza su testigo. Y eso, en un país con más de 100 mil desaparecidos, es una traición a la verdad.
¿Estamos censurando la música… o la evidencia sonora de un Estado que falló?

