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AMLO canta el grito del cisne desde el Zócalo capitalino

Con su acostumbrado gusto por mezclar lo histórico con lo partidista, el presidente convirtió el balcón presidencial en su tarima personal

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AMLO canta el grito del cisne desde el Zócalo capitalino

El 15 de septiembre de 2024, el Zócalo de la Ciudad de México fue el escenario donde Andrés Manuel López Obrador, con la destreza teatral que lo caracteriza, ofreció su último Grito de Independencia. Pero, seamos sinceros, ¿cuántos realmente escucharon la voz de México en ese evento? Entre los «vivas» y «mueras» que lanzó con fervor, la celebración se sintió menos como un homenaje al país y más como un tributo personal a su legado. No se trata de un Grito patrio, sino del Grito de AMLO.

Con su acostumbrado gusto por mezclar lo histórico con lo partidista, el presidente convirtió el balcón presidencial en su tarima personal, regalándonos joyas como “Viva la Cuarta Transformación”. Porque, claro, ¿qué mejor manera de honrar la independencia que mencionar un proyecto de gobierno cuya visión solo representa a una parte del país? Nada grita más «unidad nacional» que un grito que glorifica su propio movimiento político. A fin de cuentas, el Grito de Independencia es para todos los mexicanos… ¿o quizás solo para aquellos que se alinean con su narrativa?

La perversa dualidad del «muera la corrupción»

No puede faltar la perenne arenga: “Muera la corrupción”, lanzada al viento con el mismo descaro con el que se olvida que su gobierno ha sido señalado por una serie de escándalos que pondrían nervioso al propio Hidalgo. La paradoja de pedir la muerte de un mal que ha sabido alimentar es casi poética, si no fuera tan trágica. Al menos, su grito tiene coherencia interna: él, como actor principal, condena aquello de lo que parece saber demasiado.

El ego en su máxima expresión

Este último Grito de Independencia ha sido el clímax de la apropiación de un evento que es de todos, no solo de un líder que insiste en verse a sí mismo como el redentor de la patria. AMLO no gritó por México; gritó por él mismo. Su canto del cisne no fue el grito del pueblo, sino el eco de su propio ego resonando en el Zócalo, un teatro grandioso para su despedida triunfal. Pero detrás de las arengas, el verdadero grito que queda es el de los mexicanos que buscan una voz que realmente les represente.

El último Grito de Independencia de AMLO no ha sido más que el ejemplo más plausible de cómo un líder puede apropiarse de símbolos nacionales en beneficio de su propio proyecto político. Este tipo de manipulaciones no solo distorsionan el sentido original de la festividad, sino que crean una narrativa que privilegia el ego sobre el servicio a la ciudadanía.

Según la fundación BBVA y su diccionario de español actual, dícese de Bocachancla: (col) Pers. que habla sin discreción o dice imprudentemente lo que debería callar. Tb adj. Tal vez por eso nuestra columnista hace honor a su apellido, no callándose nada. Uds. juzgarán si eso es bueno, o no.

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