Nacional
Asesinato de Melesio Cuén señala encubrimiento y corrupción política en Sinaloa
La versión oficial del asesinato del pasado 25 de julio propone serias dudas sobre su veracidad.
El asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, el influyente exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y líder del Partido Sinaloense (PAS), ha desatado un torbellino de teorías e investigaciones que apuntan hacia una compleja red de poder. Cuén, quien también era diputado federal plurinominal del PRI, fue asesinado el pasado 25 de julio en circunstancias que han levantado serias dudas sobre la versión oficial.
Inicialmente, la Fiscalía de Sinaloa informó que Melesio Cuén murió en la Clínica Cemsi Chapultepec tras recibir cuatro disparos en un supuesto asalto fallido en una gasolinera. Sin embargo, una investigación de Ríodoce reveló contradicciones en la narrativa oficial. Testimonios de empleados de la estación de servicio indican que no escucharon disparos durante el incidente, lo que cuestiona la versión presentada por Fausto Ernesto Corrales Rodríguez, chofer de Cuén e hijo de Víctor Antonio Corrales Bugueño, exrector de la UAS y figura clave dentro del PAS.
El 10 de agosto, una carta atribuida a Ismael «El Mayo» Zambada complicó aún más el caso. En ella, el líder del Cártel de Sinaloa aseguraba que Cuén fue asesinado en Huertos del Pedregal, contradiciendo la versión de Corrales sobre el supuesto asalto. La carta y otros elementos sugieren que Melesio Cuén fue ejecutado en un sitio distinto horas antes de lo que se informó inicialmente.
La Fiscalía publicó videos de la gasolinera que muestran que los empleados no reaccionaron como si hubiesen presenciado un tiroteo.
Además, periodistas como Ismael Bojórquez y Marcos Vizcarra señalaron inconsistencias en la declaración de Corrales, quien afirmó que el vehículo en el que viajaba con Melesio Cuén llegó desde una dirección que no coincide con la ruta que describió.
Otra anomalía es que el chofer llevó a Cuén a una clínica privada en lugar de un hospital más cercano. La rapidez con la que la familia de Cuén incineró el cuerpo también ha generado suspicacias, ya que no es un procedimiento adecuado en casos de homicidio. Estas acciones, junto con la renuncia de la fiscal de Sinaloa, Sara Bruna Quiñonez Estrada, han alimentado teorías de encubrimiento.
El trasfondo político y el temor a una reforma de la Ley Orgánica de la UAS, que propone otorgar voto universal a la comunidad universitaria para elegir autoridades, añade una capa más de complejidad. El cacicazgo encabezado por Cuén y su familia ha resistido esta reforma por años, ya que amenaza su control sobre la universidad. Los líderes del PAS han intensificado una campaña mediática para victimizar a Cuén y presentarlo como un mártir, en un intento de desviar la atención de las acusaciones de corrupción y desfalco por más de 700 millones de pesos.
Trabajadores de la universidad denuncian presiones para participar en homenajes póstumos
El discurso de figuras como Alfonso Carlos Ontiveros Salas, abogado y defensor del cuenismo, intenta desviar la culpa hacia sectores democráticos de la UAS. Mientras tanto, trabajadores de la universidad denuncian presiones para participar en homenajes póstumos y movilizaciones en defensa de Cuén, bajo amenaza de perder sus empleos.
A nivel mediático, columnistas afines al PAS y al cacicazgo de los Cuén Díaz buscan generar confusión y desviar la narrativa. Entre estos esfuerzos se incluye la participación de Gibrán Ramírez Reyes, quien ha defendido públicamente al clan Cuén desde una posición privilegiada dentro de la UAS.
La revelación de la carta de «El Mayo» Zambada y los testimonios de empleados de la gasolinera han puesto en duda la versión oficial, obligando a las autoridades a reexaminar el caso. Con la FGR involucrada, la presión aumenta para esclarecer el asesinato y determinar si hubo un montaje por parte del cuenismo para ocultar la verdad.
Nuestro análisis:
El asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda refleja el peligroso entrelazamiento de poder político, académico y criminal en México. Si las investigaciones confirman un encubrimiento, los implicados podrían enfrentar un colapso en su control sobre la UAS, lo que tendría un impacto significativo en la política local y nacional.

