Economía
Déficit comercial de EE.UU. se dispara 18,7%: ¿karma ó torpeza?
¿Se le revierte a Trump su propia política arancelaria?
El déficit comercial de EE.UU. creció un 18,7% en mayo, alcanzando los 75.100 millones de dólares. No, no es una broma: justo cuando Washington sigue amenazando al mundo con aranceles del 20%, su balanza comercial se hunde casi en el mismo porcentaje. ¿Coincidencia? ¿Ironía histórica? ¿O simplemente las consecuencias inevitables de jugar con fuego económico?
Mientras la Casa Blanca sigue predicando el mantra de “Estados Unidos primero”, el resto del planeta parece haber respondido con un sutil pero claro “pues cómpralo tú”. Las importaciones estadounidenses subieron un 0,7% (276.600 millones), pero lo más preocupante fue la caída del 0,6% en sus exportaciones (201.500 millones). Es decir, compran más, venden menos. ¿Así o más claro?
El déficit comercial de EE.UU. sigue creciendo sin freno
Los datos del Departamento de Comercio no dejan mucho espacio para las excusas. El déficit creció en todos los rubros clave: bienes de consumo, petróleo crudo, productos farmacéuticos y maquinaria. ¿La excepción? Las exportaciones de automóviles, que subieron levemente… aunque eso no alcanza para salvar un panorama que huele a recesión encubierta.
Y aquí es donde todo se vuelve más irónico: mientras EE.UU. se empeña en imponer o amenazar con aranceles a medio planeta —desde China hasta la Unión Europea—, su economía interna sufre las consecuencias de una política comercial que parece escrita en una servilleta a la hora del desayuno.
Déficit comercial de EE.UU. vs. discurso proteccionista
El presidente Biden ha intentado mantener el equilibrio entre el proteccionismo trumpista y un libre comercio más diplomático, pero los números lo contradicen. Cada nuevo arancel, cada guerra comercial y cada discurso incendiario tiene un precio. Y ese precio, al parecer, es una balanza que no deja de inclinarse hacia el rojo.
¿De qué sirve amenazar con cerrar puertas si tus productos no logran cruzar las que ya están abiertas? EE.UU. está comprando más de lo que puede pagar con lo que vende. Y si eso no es una señal de alerta, tal vez el 18,7% lo diga más fuerte.
El déficit comercial de EE.UU. y sus riesgos a futuro
Más déficit significa más deuda, más inflación potencial y, en última instancia, una economía más vulnerable. Pero también implica que el modelo actual de consumo interno y dependencia del exterior está haciendo agua.
En resumen: mientras EE.UU. exige a otros que jueguen limpio, parece estar perdiendo su propio juego. Y no por falta de reglas, sino por no entender las consecuencias de romperlas.
Hablando en serio
El déficit comercial de EE.UU. no es solo una cifra preocupante para Wall Street: es un reflejo de cómo la economía más grande del mundo depende profundamente de importaciones que no puede equilibrar con exportaciones. Para México, su socio comercial más estrecho, esto plantea una pregunta incómoda: ¿hasta cuándo seguiremos sosteniendo el consumo estadounidense sin consecuencias? Si EE.UU. cae en una crisis de balanza, el golpe nos llega directo.
¿Estamos preparados para cuando el vecino empiece a recortar sus compras?

