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La Cibeles mexicana, un regalo de España que guarda un secreto sobre la colonia Roma

El pasado diplomático y urbano detrás de la Cibeles de la colonia Roma.

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La Cibeles mexicana, un regalo de España que guarda un secreto sobre la colonia Roma

El pasado diplomático y urbano detrás de la Cibeles de la colonia Roma.

La Cibeles mexicana parece, a primera vista, una reproducción monumental de la famosa fuente madrileña. Quienes atraviesan la glorieta de la colonia Roma quizá desconocen que el monumento fue instalado como un gesto de amistad entre España y México, pocos años después de que ambos países restablecieran sus relaciones diplomáticas.

Un regalo tras décadas de distanciamiento

La fuente fue donada por la comunidad española residente en México e inaugurada el 5 de septiembre de 1980. La ceremonia estuvo encabezada por el presidente mexicano José López Portillo, el alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván y Carlos Hank González, entonces jefe del Departamento del Distrito Federal.

La fecha tenía un significado político que suele quedar oculto detrás de las fotografías turísticas. México y España habían mantenido rotas sus relaciones diplomáticas durante varias décadas, debido al respaldo mexicano a la República española durante la Guerra Civil y a la posterior dictadura franquista.

El restablecimiento de los vínculos ocurrió en 1977, dos años después de la muerte de Francisco Franco. La instalación de la fuente llegó apenas tres años más tarde, cuando ambos gobiernos buscaban consolidar una nueva etapa de entendimiento.

El monumento fue presentado como una representación pública de esa cercanía. No era una fuente destinada a abastecer de agua a los vecinos, como ocurrió originalmente con la de Madrid, sino una pieza urbana cargada de significado diplomático.

El secreto de la antigua Plaza Miravalle

La fuente se encuentra en la Plaza Villa de Madrid, en la colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc. La glorieta está delimitada por las calles Oaxaca, Durango, Medellín y El Oro, cerca de la estación Insurgentes del Metro y del Metrobús Durango.

Aunque muchas personas llaman al lugar Glorieta de Cibeles, su nombre oficial es Plaza Villa de Madrid. El espacio ocupa el sitio de la antigua plaza Miravalle, relacionada con terrenos que habían pertenecido a la familia de la tercera condesa de Miravalle.

Ese es uno de los datos menos conocidos del monumento. La fuente no llegó a una plaza recién creada, sino a un lugar con una historia urbana anterior. La remodelación de 1980 modificó la función de la glorieta y convirtió una intersección vial en uno de los puntos de referencia más reconocibles de la colonia Roma.

Algunas recopilaciones históricas también relacionan el lugar con el antiguo pozo Pimentel, que habría funcionado como una fuente secundaria de agua potable para la zona. Este dato aparece en referencias divulgativas, aunque no existe suficiente documentación municipal accesible para presentarlo como un hecho plenamente confirmado.

Una copia de la diosa que representa la tierra

La Ciudad de México describe la pieza como una copia exacta de la fuente madrileña. El conjunto conserva a Cibeles sentada sobre un carro, con corona, cetro y llave, mientras dos leones tiran de la estructura sobre una pila circular.

La reproducción mide más de 12,5 metros y pesa más de 12 toneladas, según información del Metro de la Ciudad de México. No existe una fuente institucional que identifique con precisión al escultor o al taller encargado de fabricar la copia mexicana, motivo por el que conviene evitar atribuciones que circulan en páginas turísticas.

La obra original fue diseñada en el siglo XVIII por el arquitecto Ventura Rodríguez dentro del proyecto de transformación del paseo del Prado impulsado durante el reinado de Carlos III. La escultura de la diosa y el carro fueron realizados por Francisco Gutiérrez, mientras que Roberto Michel esculpió los leones.

Cibeles procede de una antigua divinidad anatolia asociada con la fertilidad, la naturaleza y la protección de las ciudades. Roma adoptó su culto bajo la figura de la Magna Mater, la Gran Madre. En la iconografía madrileña, los leones representan a Hipómenes y Atalanta, convertidos en animales después de profanar un espacio sagrado.

La corona, el cetro y la llave completan el mensaje simbólico de la escultura. Aluden al poder de la diosa sobre la tierra, la naturaleza y los ciclos agrícolas, aunque en Madrid la figura también terminó convirtiéndose en un emblema de la propia ciudad.

De monumento diplomático a punto de reunión

La fuente fue restaurada en 2011 dentro de un programa de mantenimiento del Gobierno del Distrito Federal. La intervención incluyó la reintegración de piezas faltantes, la restauración de elementos de bronce, la rehabilitación del sistema de bombeo, la mejora de las áreas verdes y la renovación de la iluminación.

La reinauguración se celebró el 21 de enero de ese año con la presencia del jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, el embajador de España Manuel Alabart y el secretario de Obras y Servicios, Fernando Aboitiz.

Con el paso del tiempo, el significado oficial de la fuente se mezcló con la vida cotidiana de la Roma Norte. La glorieta funciona como punto de encuentro, referencia para orientarse y escenario de fotografías. Sus alrededores reúnen restaurantes, bares, cafés, viviendas de principios del siglo XX, comercios y espacios culturales.

Durante los fines de semana también suele instalarse un mercado callejero conocido como Bazar del Oro o tianguis de la Cibeles, llamado así por la calle El Oro. Recorridos turísticos como Turibús y Capital Bus incluyen el lugar entre sus paradas.

La celebración del fútbol también cruzó el Atlántico

La Cibeles mexicana heredó parte de la relación deportiva de su modelo madrileño. Los seguidores del Real Madrid en la capital mexicana han acudido a la glorieta para celebrar títulos del club, especialmente sus triunfos europeos.

El lugar también ha sido escenario de celebraciones de aficionados de la selección española. La diferencia es que la fuente de la colonia Roma no quedó asociada exclusivamente a un equipo de fútbol. En Ciudad de México conviven tres significados: el vínculo con España, la historia urbana de la plaza y las celebraciones populares.

La fuente madrileña nació como parte de un proyecto monumental y tuvo durante sus primeros años una función práctica como abastecimiento de agua para vecinos, aguadores y caballerías. La de Ciudad de México fue concebida casi dos siglos después como un monumento conmemorativo, aunque la ciudad terminó incorporándola a sus rutinas y celebraciones.

Ese proceso explica por qué la Cibeles mexicana dejó de ser una simple copia. Su historia propia está vinculada a la reconciliación entre dos países, a la antigua Plaza Miravalle y a la transformación de la colonia Roma en uno de los barrios más reconocibles de la capital.

Pensando en México

La fuente recuerda que los monumentos también pueden narrar cambios políticos entre países.
Su presencia en la colonia Roma conecta la memoria de la comunidad española con la historia urbana de Ciudad de México.
El espacio conserva referencias de la antigua plaza Miravalle y de la transformación de la zona durante el siglo XX.
Su uso cotidiano demuestra que un símbolo diplomático puede adquirir nuevos significados con el tiempo.
La próxima vez que alguien visite la glorieta, ¿la verá como una copia madrileña o como parte de la historia mexicana?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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