Economía
La economía mexicana se contrae en septiembre y prende las alarmas
México registra una contracción económica del 0.2% en septiembre
La contracción económica de México en septiembre sorprendió incluso a los más optimistas. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó una caída del 0.2% respecto a agosto, lo que anticipa un cierre de trimestre débil y pone en duda la resistencia que el gobierno presume frente al panorama internacional.
La noticia llega en un momento incómodo para la narrativa oficial de crecimiento “sostenido” y “estabilidad macroeconómica”. Porque, aunque los discursos sigan hablando de recuperación, las cifras se empecinan en recordar que el impulso se está agotando.
Contracción económica y señales de desaceleración
Los sectores industrial y de servicios, pilares del empleo nacional, fueron los más afectados. La actividad industrial cayó 0.3%, mientras que los servicios —que concentran más del 60% del PIB— retrocedieron 0.2%. Solo el sector agrícola mostró un leve repunte, insuficiente para compensar el golpe general.
Analistas consultados por medios financieros señalan que esta contracción económica podría extenderse si el consumo interno no repunta y si las exportaciones siguen debilitadas por la ralentización en Estados Unidos, el principal socio comercial de México.
Y aquí el dato que preocupa: si octubre no logra revertir la tendencia, el país cerrará el tercer trimestre con crecimiento nulo o negativo. En otras palabras, el freno ya se siente.
Contracción económica y clima político
En medio de un año donde la administración federal ha prometido “crecimiento con bienestar”, la realidad muestra una economía cada vez más dependiente del gasto público y de los programas sociales. A ello se suma la incertidumbre política por el relevo presidencial, que ya genera cautela entre inversionistas y empresas.
Los analistas advierten que, si la confianza no mejora y la inversión privada no despega, México podría entrar en una fase de estancamiento prolongado. Pero el gobierno, fiel a su guion, insiste en que “todo va bien”. Quizás demasiado bien… al menos en los informes.
Hablando en serio
La contracción económica registrada en septiembre es más que un tropiezo estadístico: es una señal de advertencia. Si el país no diversifica su base productiva ni estimula la inversión privada, el discurso del “crecimiento con justicia” podría quedar en eso: discurso. Lo que está en juego no es solo el cierre del año, sino la credibilidad económica de todo un modelo.
¿Seguiremos midiendo el bienestar por los programas sociales o por la capacidad real de generar riqueza?

