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Ferry en Filipinas naufraga con más de 350 personas a bordo

El hundimiento del ferry en Filipinas deja, al menos 15 muertos, y decenas siguen desaparecidos.

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Ferry en Filipinas naufraga con más de 350 personas a bordo

Otra tragedia anunciada en el sudeste asiático. Un ferry en Filipinas, con más de 350 personas a bordo, se hundió este viernes dejando un rastro de muerte, confusión y preguntas sin respuesta. La cifra oficial habla de al menos 15 muertos y decenas de desaparecidos, pero como ocurre casi siempre en estos casos, los números son apenas un reflejo opaco del desastre real.

El ferry, que cubría una ruta comercial entre Zamboanga y Jolo, se fue a pique en aguas agitadas y con condiciones meteorológicas cuestionables. Las autoridades aseguran que no hubo negligencia. Qué sorpresa. El patrón se repite: embarcaciones sobrecargadas, falta de controles, salvavidas insuficientes y un sistema que prefiere contar cadáveres antes que invertir en seguridad.

Cuerpos flotando, cifras cambiantes y autoridades cómodas

Horas después del naufragio, la Guardia Costera filipina seguía rescatando cuerpos. Otros, simplemente, no aparecen. Las imágenes muestran cadáveres envueltos en bolsas negras sobre la cubierta de un buque militar. Entre los rescatados, el pánico, el frío, la desorientación… pero también el silencio. Porque cuando el Estado falla así, lo primero que se pierde es la voz.

Hasta ahora, solo se ha confirmado la recuperación de una veintena de cuerpos, mientras que decenas siguen desaparecidos. Los sobrevivientes hablan de una sacudida repentina, de agua entrando por todas partes, de gritos, de un mar tragando gente sin compasión. ¿Alguien hará algo distinto esta vez?

Una tragedia más en un mar que devora pobres

En Filipinas, más de 7,000 islas conectadas por agua convierten al ferry en transporte habitual de miles. Pero también en trampa mortal cuando lo barato se impone a lo seguro. Y aquí está la raíz del problema: las víctimas no son turistas de crucero ni ejecutivos en vuelos privados. Son pescadores, comerciantes, madres, niños, estudiantes… gente que no tiene otra opción.

Cada cierto tiempo el océano se cobra lo suyo, y los gobiernos sólo envían comunicados, prometen investigar, anuncian revisiones que nunca se hacen. Mientras tanto, los ferrys siguen saliendo, con exceso de pasajeros, sin radares adecuados, sin protocolos de emergencia verdaderos. Y la tragedia se repite.

El ferry en Filipinas y las rutas del abandono

No se trata solo de una tormenta o un fallo técnico. Es el reflejo de una cadena de decisiones que prioriza el beneficio económico sobre la vida humana. En países como Filipinas, los accidentes marítimos no son “accidentes”: son consecuencias de una desprotección estructural, de un abandono histórico que normaliza que morir ahogado sea casi parte del boleto.

Como siempre, ya hay culpables en la mira: el capitán, la empresa operadora, los controladores del puerto. Pero lo que nadie dirá abiertamente es que la verdadera culpa está repartida entre funcionarios corruptos, regulaciones obsoletas y una negligencia sistemática que nadie quiere enfrentar porque no da votos ni dinero.

Hablando en serio

¿Y si esto pasara en un ferry de Acapulco a Zihuatanejo?

Lo que ocurre en Filipinas no está tan lejos de México como parece. La combinación de pobreza, transporte precarizado y desdén estatal es un espejo incómodo para muchos países latinoamericanos. ¿Cuántos autobuses, barcos o combis viajan cada día en condiciones similares a las de este ferry hundido?

El mensaje es claro: donde la vida humana vale poco, el transporte se convierte en una ruleta rusa. Y en esa ruleta, casi siempre pierden los mismos.

Este contenido ha sido creado por DiarioYa gracias a la información de agencia Reuters

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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