Contacto

Política

De la Vega acusa de complicidad a Sheinbaum y Brugada por estatuas de Fidel y el Che

Afirma Rojo de la Vega que Sheinbaum y Brugada apluaden «la memoria de dos dictadores»

Publicado

el

De la Vega acusa de complicidad a Sheinbaum y Brugada por estatuas de Fidel y el Che

A veces, los monumentos dicen más que los discursos. Y esta vez, según Alessandra Rojo de la Vega, las estatuas del Che Guevara y Fidel Castro —instaladas y luego retiradas del Parque Tlaxcoaque— no solo eran esculturas, sino símbolos de una alianza ideológica entre Claudia Sheinbaum y Clara Brugada. “Fidel y el Che las unieron”, afirmó.

No fue una frase lanzada al aire. Fue una acusación con filo, soltada en medio del calor electoral, en un evento público, como quien deja caer una bomba disfrazada de análisis. Porque, como comprenderás, en política nada es tan casual como parece. Y si las dos principales figuras de Morena en CDMX coinciden en aplaudir, como afirma Rojo de la Vega «la memoria de dos dictadores», entonces quizá no se trate solo de una afinidad histórica sino de una complicidad muy actual.

Un par de estatuas en un parque del Centro Histórico bastaron para encender una disputa política entre tres mujeres que, aunque distintas, comparten escenario. La figura de Fidel Castro y la del Che Guevara — retiradas hace pocos días del Parque Tlaxcoaque— se convirtieron en el nuevo punto de fricción entre el gobierno central, la jefatura de Gobierno anterior y la actual alcaldesa de Cuauhtémoc.

Alessandra Rojo de la Vega, actual titular de la alcaldía, aseguró que estas esculturas no fueron consultadas ni autorizadas por su administración, y responsabilizó públicamente a Claudia Sheinbaum y Clara Brugada de compartir una “complicidad ideológica” simbolizada en esos monumentos. La frase exacta fue: “Fidel y el Che unieron a Sheinbaum y Brugada”.

Fidel y el Che: desencadenante de un viejo conflicto

La Cuauhtémoc, hoy gobernada por la oposición, ha sido campo de batalla entre Morena y sus detractores. La llegada de las estatuas al parque fue leída como una imposición del oficialismo capitalino. Su retiro, como una respuesta directa al exceso.

Ni Sheinbaum ni Brugada se han deslindado del homenaje. De hecho, Clara Brugada fue parte del evento en el que se celebró la memoria de ambos revolucionarios. Sheinbaum, por su parte, ha defendido en ocasiones la herencia latinoamericana de izquierda, aunque sin declaraciones específicas sobre este caso. Rojo de la Vega, al confrontarlas, deja claro que el debate no es solo estético ni histórico, sino también político y simbólico.

Un episodio, tres narrativas

Para Morena, las estatuas eran un gesto cultural. Para la oposición, una provocación ideológica. Para la ciudadanía, quizás, otro capítulo de una tensión que se traslada del Congreso a las plazas. El caso muestra cómo un objeto —una escultura, un busto, un pedestal— puede transformarse en emblema de lo que divide y al mismo tiempo une a los actores del poder.

Detrás de la disputa por los bronces, hay una lucha por el relato: quién tiene derecho a ocupar el espacio público, a contar la historia, a decidir qué símbolos son válidos. Y en esa pugna, nadie ha querido quedarse callada.

Hablando en serio

El conflicto por las estatuas de Fidel y el Che en CDMX evidencia algo más que diferencias ideológicas: expone las tensiones persistentes entre gobierno local, oposición y poderes centrales. Para los ciudadanos, es una oportunidad para observar —más allá de simpatías— cómo se instrumentaliza el espacio público en las disputas políticas. ¿Hasta qué punto el arte, la memoria y los símbolos están al servicio del poder?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

Seguir Leyendo
Anuncio

Opinión