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Machado denuncia fraude electoral en Venezuela tras abstención masiva

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Machado denuncia fraude electoral en Venezuela tras abstención masiva

Mientras el régimen de Nicolás Maduro celebraba su “victoria” en las elecciones regionales y parlamentarias del 25 de mayo, la realidad en las calles pintaba otro escenario: centros de votación vacíos, apatía generalizada, un pueblo que parece haberle dado la espalda al sistema. y la sombra del fraude electoral en Venezuela.

Según María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, el 85% del electorado optó por no participar, como acto de desobediencia civil frente al fraude electoral en Venezuela. Para ella, el único resultado legítimo sigue siendo la victoria de Edmundo González Urrutia en las presidenciales de 2024, una elección que, asegura, fue robada.

La abstención masiva fue la herramienta. La denuncia, el mensaje. Y el objetivo: deslegitimar un proceso que, una vez más, estuvo marcado por el control del Consejo Nacional Electoral, represión de voces críticas y detenciones arbitrarias en los días previos al voto.

Fraude electoral en Venezuela: cifras que no cuadran

El chavismo, como siempre, se declaró vencedor. Afirmó haber ganado el 82.6% de los votos y 23 de las 24 gobernaciones. Pero con una participación oficial del 42.6%, estas cifras resultan difíciles de creer para buena parte del país.

En paralelo, más de 70 activistas opositores fueron detenidos en menos de 48 horas, en una operación que muchos ven como una forma de intimidación previa al proceso. ¿Puede llamarse democrático un proceso donde se persigue a los disidentes y se impone la narrativa oficial a punta de miedo?

División en la oposición, ventaja para el régimen

No toda la oposición se sumó al boicot. Henrique Capriles decidió participar, fue electo diputado y promete combatir al chavismo desde la Asamblea Nacional. Pero esta división debilita la presión conjunta. La pregunta es si la estrategia de Machado —basada en la abstención y la denuncia— será suficiente para activar un cambio real o solo cederá más terreno al oficialismo.

Hablando en serio

El fraude electoral en Venezuela ya no es un escándalo: es una rutina institucionalizada. La abstención masiva puede ser una señal potente, pero si no se convierte en una presión real, organizada y con respaldo internacional, corre el riesgo de diluirse en el silencio. ¿Puede un país cambiar su destino con las urnas vacías o solo está cediendo el terreno a quienes sí llenan las casillas?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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