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El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas apuesta por sanar heridas históricas (OPINIÓN)

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El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas apuesta por sanar heridas históricas (OPINIÓN)

El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas prioriza la presencia en comunidades y apuesta por sanar heridas históricas con acciones concretas.

El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas no gobierna desde el escritorio

El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas no ha optado por la comodidad del aire acondicionado ni la lejanía de las decisiones a puerta cerrada. En apenas ocho meses, el gobernador ha elegido otra ruta: la de los caminos de tierra, los pueblos olvidados, los cafetales húmedos y las comunidades lacandonas que por décadas cargaron con la indiferencia del poder.

Se le ha visto tomando pozol con campesinos, abrazando ancianas en mercados rurales, y caminando donde antes solo había miedo. Cada gesto, más que estrategia de imagen, se convierte en símbolo: la política se encarna en el territorio o no sirve de nada.

El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas enfrenta el abandono con presencia

La violencia en Chiapas no solo son balas: también es la ausencia. Ausencia del Estado, de oportunidades, de justicia. Por eso, cuando el gobernador habla de seguridad, también habla de caminos transitables, mercados dignos, niños volando como guacamayas sobre la selva sin miedo.

El campo, el turismo, la pesca y la identidad maya no son rubros de un plan económico: son actos de restitución. Cada feria donde se celebra la miel o el cacao, cada carretera que conecta ejidos aislados, cada abrazo a un productor: son parte de una política que busca sanar más que crecer.

El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas prioriza la empatía sobre el poder

La apuesta va más allá del discurso. El gobernador se ha sentado con pueblos originarios sin intermediarios, ha escuchado a tojolabales, tzotziles y choles cara a cara. En un estado donde los pueblos indígenas son el alma del territorio, esa escucha sin barreras es más poderosa que cualquier programa.

Las políticas contra la violencia familiar, a favor de la infancia y los cuidados, aún están en construcción. Pero por primera vez, se habla de ellas no como ornamento sino como estructura. Y eso, en Chiapas, no es menor.

Hablando en serio

El gobierno de Eduardo Ramírez en Chiapas representa un cambio de tono que merece atención: no por espectacular, sino por necesario. En un estado herido por el abandono y la violencia estructural, cada gesto de cercanía y cada decisión que se toma desde abajo suma a una memoria colectiva que exige justicia. ¿Podrá la empatía institucional abrirle paso a una nueva forma de gobernar en México?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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