Nacional
Guerra cártel Sinaloa: hallan 20 cuerpos en puente y camioneta en Culiacán
No es una serie de Netflix. Es la realidad de Culiacán, al norte del país, donde la violencia se ha institucionalizado.
El horror en Sinaloa no tiene fin. A casi un año del estallido de la guerra cártel Sinaloa, la disputa entre los hijos del Mayo Zambada y los de Joaquín «El Chapo» Guzmán ha dejado una nueva escena de terror: 20 cuerpos abandonados, 4 de ellos decapitados y colgados de un puente en plena carretera México 15.
No es una serie de Netflix. Es la realidad de Culiacán, al norte del país, donde la violencia se ha institucionalizado.
Guerra cártel Sinaloa: cuerpos, mensajes y silencio oficial
El hallazgo ocurrió entre la noche del domingo y la mañana del lunes. Dentro de una camioneta, los agentes encontraron 16 cuerpos baleados, mientras que otros 4 fueron suspendidos del puente, sin cabeza. En una bolsa cercana había cinco extremidades cefálicas.
La escena incluía también un mensaje firmado por el grupo de Ismael Zambada Sicairos, alias “Mayito Flaco”, apuntando directamente contra Los Chapitos, hijos de El Chapo. La lona, junto a pintas en el vehículo, deja claro que esto no fue un ajuste de cuentas cualquiera: fue una advertencia.
Culiacán como campo de guerra
Este nuevo episodio de la guerra cártel Sinaloa recuerda al hallazgo de septiembre pasado: seis cadáveres y una manta con la frase «Bienvenidos a Culiacán», justo cuando AMLO planeaba su última visita al Estado con Claudia Sheinbaum.
Hoy, la violencia ha escalado a niveles de guerra civil no declarada:
- Más de 1,700 desaparecidos desde septiembre.
- Al menos 47 menores asesinados.
- Casi 40 policías caídos.
- Una economía local paralizada por el miedo.
La guerra entre hijos: del narco al mensaje político
La Fiscalía apunta como origen del conflicto al secuestro de El Mayo Zambada por parte de Joaquín Guzmán López. Desde entonces, cada ataque es una muestra de poder, pero también un desafío directo a las autoridades, que apenas informan… y no actúan.
Hablando en serio
Lo que ocurre en Sinaloa ya no es solo un problema de narcotráfico. Es una crisis humanitaria y política que ha devorado el Estado de derecho. En México, los cárteles no solo gobiernan territorios: firman los cadáveres con lonas y desafían al presidente con cada ejecución.
¿Cuánto tiempo más fingiremos que esto no es una guerra?

