Economía
Inversión en México se desploma 4.2% y acumula 17 meses seguidos de caída
La inversión en México cayó 4.2% en febrero y acumula 17 meses consecutivos de retroceso, reflejando desaceleración económica.
La inversión en México continúa mostrando señales de debilitamiento en un momento donde el discurso oficial insiste en estabilidad y oportunidades derivadas del nearshoring. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó una caída anual de 4.2% en la inversión fija bruta durante febrero de 2026, acumulando ya 17 meses consecutivos de retrocesos a tasa anual.
La cifra refleja una desaceleración sostenida que empieza a impactar distintos sectores de la economía mexicana. El principal retroceso se registró en maquinaria y equipo, con una contracción anual de 9.7%, mientras la construcción apenas logró avanzar 1.1%, insuficiente para compensar el deterioro general de la actividad inversora.
Aunque el fenómeno del nearshoring sigue siendo presentado como una oportunidad histórica para México, los datos muestran un escenario bastante menos optimista que el discurso institucional.
Inversión en México y el deterioro de maquinaria y equipo
El mayor golpe dentro de la inversión en México proviene del sector de maquinaria y equipo, considerado uno de los indicadores más sensibles para medir confianza empresarial y expectativas de crecimiento.
Cuando las empresas reducen compras de maquinaria, tecnología o capacidad productiva, normalmente envían una señal clara: perciben incertidumbre o anticipan menor actividad económica.
Los datos del Inegi muestran precisamente ese comportamiento. La caída mensual ajustada por estacionalidad también fue negativa, con un retroceso de 0.8% en febrero respecto al mes anterior.
La inversión privada registró una contracción anual de 5.4%, mientras la pública tuvo un incremento limitado de 3.5%, insuficiente para revertir la tendencia general.
Inversión en México y la desaceleración económica
Las cifras llegan en un contexto delicado para la economía mexicana. Apenas unos días antes, los datos oficiales confirmaron una caída trimestral de 0.8% del PIB durante el primer trimestre de 2026, aunque en términos anuales todavía se mantiene un crecimiento marginal de 0.2%.
Este comportamiento refuerza la percepción de una economía que avanza con dificultad y donde varios indicadores comienzan a alinearse hacia un escenario de estancamiento prolongado.
El problema no es únicamente la caída puntual de febrero. El verdadero foco de atención está en la persistencia. Diecisiete meses consecutivos de retrocesos dejan de ser una anomalía temporal y empiezan a perfilar una tendencia estructural.
Inversión en México y el desgaste del nearshoring
Durante 2023 y parte de 2024, México experimentó un fuerte crecimiento impulsado por el nearshoring, es decir, la relocalización de cadenas de suministro hacia territorios más cercanos a Estados Unidos.
Ese fenómeno disparó la inversión fija bruta hasta un crecimiento de 19.7% en 2023, generando expectativas de expansión industrial y crecimiento sostenido.
Pero el escenario actual muestra una realidad más compleja. La incertidumbre comercial con Estados Unidos, la desaceleración global y factores internos relacionados con confianza empresarial han reducido parte del impulso inicial.
Incluso sectores financieros y patrimoniales comienzan a mostrar señales de cautela. Reportes recientes indican que grandes fortunas mexicanas han incrementado movimientos de capital hacia mercados internacionales buscando mayor certidumbre económica y jurídica.
Inversión en México y la incertidumbre empresarial
Uno de los factores más mencionados por analistas es la incertidumbre. La política comercial estadounidense, las tensiones internacionales y las dudas sobre el entorno regulatorio mexicano han generado un escenario donde muchas empresas prefieren retrasar decisiones de expansión.
El impacto se observa especialmente en sectores industriales y manufactureros, donde las inversiones de largo plazo requieren previsibilidad financiera y estabilidad regulatoria.
La inversión fija bruta funciona precisamente como un termómetro de esa confianza. Y el termómetro, actualmente, apunta hacia enfriamiento.
Inversión en México y el efecto sobre el empleo
La caída sostenida de la inversión tiene consecuencias directas sobre crecimiento económico, productividad y empleo. Menos inversión implica menor capacidad de expansión industrial, menos modernización tecnológica y menor generación de puestos de trabajo de calidad.
Aunque el mercado laboral mexicano ha mostrado cierta resistencia durante los últimos años, una desaceleración prolongada de la inversión podría comenzar a reflejarse en contratación, salarios y actividad productiva durante los próximos meses.
El problema es que estos efectos no suelen ser inmediatos. Se acumulan lentamente hasta hacerse visibles de forma abrupta.
Inversión en México y las señales hacia el futuro
Las autoridades mantienen una narrativa optimista basada en estabilidad macroeconómica, fortaleza del consumo y oportunidades derivadas de la integración comercial con Estados Unidos.
Pero los indicadores empiezan a dibujar un escenario más ambiguo. El crecimiento se desacelera, la inversión se debilita y varios sectores comienzan a operar con mayor cautela.
Eso no significa necesariamente una crisis inmediata. Pero sí una etapa de fragilidad económica donde cualquier choque externo puede amplificar los problemas existentes.
Hablando en serio
Para la ciudadanía mexicana, estos indicadores suelen parecer lejanos o demasiado técnicos. Pero la inversión en México termina afectando aspectos muy concretos de la vida diaria: empleo, salarios, precios y oportunidades económicas.
Cuando la inversión cae durante tanto tiempo, la economía pierde capacidad de crecimiento futuro. El impacto no se percibe de inmediato en todos los hogares, pero sí termina apareciendo en menor dinamismo económico y en mercados laborales más frágiles.
El reto para México no es únicamente atraer inversiones nuevas. Es recuperar confianza suficiente para que empresas nacionales y extranjeras vuelvan a expandirse con estabilidad porque el nearshoring por sí solo no garantiza crecimiento sostenido si el entorno económico comienza a transmitir incertidumbre constante.
La pregunta es si el país todavía está a tiempo de recuperar ese impulso o si la desaceleración ya empezó a consolidarse más de lo que el discurso oficial reconoce.

