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Muere Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, a los 89

A los 89 años, tras una larga batalla contra el cáncer, el expresidente uruguayo cerró su ciclo.

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Muere Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, a los 89

Muere Pepe Mujica, y con él se va el último referente auténtico de la izquierda latinoamericana. No un burócrata con eslóganes, sino un tipo que lo vivió todo: guerrilla, tortura, encierro, presidencia… y que, aún así, se negó a perder el alma. A los 89 años, tras una larga batalla contra el cáncer, el expresidente uruguayo cerró su ciclo donde siempre quiso: en su chacra, bajo el árbol donde descansaba su perra Manuela.

Muere Pepe Mujica, el presidente austero que vivía en un rancho

José Mujica no fue un político cualquiera. Lo suyo no era un personaje, era su forma de vida: tractor, mate, ropa sencilla y un escarabajo celeste como transporte oficial. Cuando fue presidente (2010-2015), donó el 90% de su sueldo y convirtió a Uruguay en vanguardia regional: legalizó el aborto, el matrimonio igualitario y el cannabis. Su mensaje: «vivir liviano de equipaje».

No gobernaba desde un palacio, sino desde su granja. No hablaba de poder, hablaba de libertad. Para él, tener mucho era una desgracia. Por eso, cuando líderes mundiales lo visitaban, Mujica los obligaba a pisar barro. No para humillarlos, sino para recordarles dónde pisan los pueblos.

Este contenido ha sido creado por DiarioYa gracias a la información de agencia Associated Press

Muere Pepe Mujica: guerrillero, rehén del Estado y filósofo sin academia

Antes de ser presidente fue guerrillero tupamaro. Recibió seis balazos, escapó dos veces de prisión y pasó siete años encerrado en un agujero sin libros ni ventanas. Lo quisieron quebrar, pero salió más lúcido. En su cabeza repetía ideas, recuerdos y sueños. Así no se volvió loco. Así nació el Mujica que todos conocimos: el que se burlaba de la historia, de Dios, del poder y de sí mismo.

“No cambié el mundo, pero estuve entretenido”, dijo antes de morir. En su despedida no hubo bronce, ni himnos. Solo la voluntad de morir en paz, con dignidad, en su rincón del mundo.

Muere Pepe Mujica, pero deja un legado incómodo

Mujica fue amado por muchos, pero también criticado. No juzgó a los militares que lo torturaron, no quiso revancha. Sus detractores lo acusan de tibieza, pero él siempre eligió no vivir para cobrar cuentas. En un continente donde todos quieren mandar, Mujica quiso enseñar. Su lucha no era por cargos, sino por ideas. Ideas incómodas, porque eran simples y verdaderas.

Murió como vivió: sin miedo, sin poses y sin deudas con nadie.

Hablando en serio

La muerte de Pepe Mujica nos deja sin uno de los últimos referentes políticos que predicaba con el ejemplo. Su vida no fue perfecta, pero fue coherente. En un mundo saturado de líderes que se aferran al poder o se corrompen en el intento, Mujica eligió bajarse a tiempo, decir la verdad y retirarse con humildad. ¿Habrá espacio hoy para líderes que no se venden, no mienten y no se arrodillan?

Este contenido ha sido creado por DiarioYa gracias a la información de agencia Associated Press

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