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Lucas fue tildado de imbécil por el origen de Star Wars
Sus amigos y esposa calificaron el primer guiñon como “cine para imbéciles” y “basura pomposa”
En su origen, antes de convertirse en una saga mítica y en la franquicia más rentable del cine, Star Wars fue vista como un despropósito. El primer borrador del guion, escrito por George Lucas en 1975, fue calificado por sus amigos más cercanos —incluyendo a Francis Ford Coppola— como “cine para imbéciles” y “basura pomposa”. Nadie le tenía fe. Ni su esposa.
El título provisional The Adventures of the Starkiller parecía una mezcolanza absurda de mitología barata, criaturas ridículas y diálogos infantiles. Marcia Griffin, su esposa y reconocida montadora de cine, le pidió directamente que “leyera más” para entender cómo se construye una historia. Incluso le recomendó que se bajara de su nube de ciencia ficción y volviera a la realidad.
Lucas, sin embargo, tenía un plan. No buscaba aprobación académica ni premios de la crítica. Su ambición era construir un universo tan amplio como el de Tolkien y tan visualmente potente como el de 2001: Odisea del Espacio, pero pensado para niños de entre 10 y 12 años. Así de simple. Así de subversivo.
Origen Star Wars: de la basura narrativa al imperio galáctico
El guion original hablaba de Mace Windu, un Jedi Bendu del planeta Opuchi, y de su aprendiz Usby C.J. Thape. Los nombres eran tan ininteligibles como los diálogos. Han Solo era un reptil traicionero, Leia apenas existía, y Darth Vader era un sacerdote de culto con tinte nazi. Y sin embargo, de ese caos surgió todo.
Lucas mezcló religiones comparadas, pulp barato, Kurosawa, los hermanos Grimm y la ciencia ficción de los años treinta. Lo que salió de ahí fue un universo propio. Incomprendido al principio, sí. Pero revolucionario.
Origen Star Wars: Spielberg y De Palma fueron sus únicos aliados
Mientras Coppola lo acusaba de desperdiciar su carrera y Marcia apostaba por Taxi Driver, George encontró un poco de apoyo en Spielberg y Brian De Palma. Este último lo ayudó a mejorar la narrativa, y le dio consejos clave para ajustar el tono. Aun así, nadie creyó en el proyecto… salvo Lucas.
“No aspiro a ganar mucho dinero, pero fabricaremos juguetes”, dijo a De Palma. Esa frase, que sonó a consuelo de perdedor, fue en realidad una profecía: los juguetes de Star Wars recaudaron miles de millones. El “imbécil” había leído el mercado mejor que nadie.
Origen Star Wars: de guion ridiculizado a culto intergeneracional
Cuando finalmente accedió a que dos guionistas, Gloria Katz y Willard Huyck, metieran mano en su obra, el texto encontró por fin coherencia narrativa. Aun así, Lucas firmó el guion como autor único. Era, según él, “la obra de su vida”. Y lo fue.
Leia se convirtió en símbolo feminista, Chewbacca en el mejor amigo interestelar, y Luke pasó de general viejo a joven mesías atrapado en un planeta desértico. La Fuerza se refinó, Vader ganó peso, y todo cobró sentido. O mejor dicho: funcionó.
Hablando en serio
La historia detrás del origen Star Wars es una lección para cualquiera que apueste por ideas fuera de lo convencional. George Lucas fue ninguneado, despreciado y acusado de infantilismo. Pero perseveró, construyó un mundo propio y cambió el cine para siempre. ¿Cuántos proyectos hoy estarían transformando industrias si no los callara la burla de los “expertos”?

