Opinión
ONGs unen fuerzas por la preservación de humedales en Latinoamérica
La preservación de humedales en Latinoamérica se ha convertido en una urgencia ambiental.
La preservación de humedales en Latinoamérica se ha convertido en una urgencia ambiental. ONGs de México, Colombia, Perú, Argentina y España presentarán la Moción 024 en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, del 9 al 15 de octubre de 2025, en Emiratos Árabes Unidos. El objetivo: detener la pérdida acelerada de humedales de alta montaña en la región.
El reloj ambiental corre y en Latinoamérica ya no hay tiempo que perder. Organizaciones de México, Colombia, Perú, Argentina y España han decidido tomar la iniciativa y alzar la voz en defensa de los humedales de alta montaña, uno de los ecosistemas más olvidados pero vitales del continente.

La propuesta toma forma en la Moción 024, titulada “Declaración sobre la urgente preservación de los humedales de alta montaña en Latinoamérica”, que será presentada en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, a celebrarse del 9 al 15 de octubre en Emiratos Árabes Unidos. Un llamado urgente, respaldado por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, Fundación Humedales de Colombia, Fundación Global Nature de España, y organizaciones clave como CEMDA (México) y el Fondo Verde (Perú).
Preservación humedales Latinoamérica: un grito contra el olvido institucional
Estos humedales no solo capturan carbono o almacenan agua. Son guardianes silenciosos del equilibrio climático, de la biodiversidad y del sustento de comunidades enteras. Sin embargo, la región ha perdido el 59% de sus humedales en solo 50 años, según datos del PNUMA y la Convención Ramsar. El promedio mundial de pérdida es del 35%. Latinoamérica lo duplica.
El impacto directo sobre las comunidades es devastador. Según la FAO, los humedales son fuente de agua potable para más de mil millones de personas en todo el mundo. En los Andes, por ejemplo, los bofedales y turberas de altura permiten la ganadería de alpacas y vicuñas, sostienen cultivos de subsistencia y recargan acuíferos que abastecen a ciudades enteras. Sin ellos, el acceso al agua se vuelve inestable, costoso o simplemente imposible.
En Perú, la desaparición de humedales en la cuenca del Mantaro ha generado crisis hídricas estacionales que afectan directamente la producción agrícola. En México, la degradación de humedales en Chiapas y Tabasco ha incrementado la vulnerabilidad ante inundaciones y ha expulsado a miles de familias campesinas, obligadas a migrar por la pérdida de medios de vida.
Preservación humedales Latinoamérica: ¿y el valor económico?
El impacto económico de la pérdida de humedales también es tangible. Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia demostró que la desaparición del humedal Jaboque redujo el valor de las propiedades circundantes entre un 15% y un 25% en menos de una década, debido al aumento de inundaciones, malos olores, proliferación de vectores y pérdida del atractivo ambiental.
En paralelo, la restauración de humedales ha mostrado el efecto contrario: en áreas urbanas de Santiago de Chile y Buenos Aires, zonas recuperadas han visto incrementos de hasta el 30% en el valor inmobiliario, además de mejorar la calidad del aire y reducir la temperatura urbana.
A esto se suma el costo de las catástrofes. Según el Banco Mundial, cada dólar invertido en la conservación de humedales genera entre 4 y 10 dólares en beneficios sociales y económicos, evitando desastres, preservando biodiversidad y asegurando servicios ecosistémicos como el control de inundaciones o la regulación del clima local.
Comunidades al centro: el clamor ignorado
La moción 024 exige participación plena y efectiva de comunidades locales e indígenas. No es un gesto simbólico. Es una necesidad. Estos pueblos han sido históricamente los protectores naturales de estos ecosistemas. Y, sin embargo, también son los primeros en ser desplazados por proyectos extractivos, hidroeléctricas, minería o turismo mal planificado.
“En algunos casos ya están en condición crítica”, advierte Mauricio Valderrama, de la Fundación Humedales. Y con razón. Porque cuando estos ecosistemas mueren, también lo hacen las fuentes de agua que abastecen a millones. También se extingue el conocimiento ancestral que los ha cuidado durante siglos.
Hablando en serio
Cuando proteger humedales significa garantizar agua, evitar inundaciones, sostener economías locales y estabilizar el valor de la tierra, ¿por qué siguen siendo ignorados por los gobiernos? ¿Qué intereses se benefician de su destrucción silenciosa? Mientras se habla de transición ecológica, se avanza sobre los pocos ecosistemas que podrían sostenerla. Y eso, más que una contradicción, es una traición.
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